Esta edición la puede leer y/o imprimir desde: http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter612.htm

El detalle de todas las ediciones de "El Camino de María" del año en curso lo puede obtener en:

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EL CAMINO DE MARÍA

Cum Maria contemplemur Christi vultum!

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Oh Virgen Santísima,
Madre de Dios,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.


Virgo fidelis, Virgen fiel, ¡Ruega por nosotros!

Enséñanos a creer como has creído Tú. Haz que nuestra fe en Dios, en Cristo, en la Iglesia, sea siempre límpida, serena, valiente, fuerte, generosa.

Mater amábilis, Madre digna de amor. Mater pulchrae dilectiónis, Madre del Amor Hermoso, ¡Ruega por nosotros!

Enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos
como les amas Tú; haz que nuestro amor a los demás sea siempre paciente, benigno, respetuoso.

Causa nostrae laetítiae, Causa de nuestra alegría,
¡Ruega por nosotros!

Enséñanos a saber captar, en la fe, la paradoja de la alegría cristiana, que nace y florece en el dolor,
en la renuncia, en la unión con Tu Hijo Crucificado:
¡haz que nuestra alegría
sea siempre auténtica y plena para podérsela comunicar a todos! Amén.

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Edición 612

¡CAMINEMOS CON ESPERANZA!

30 de septiembre de 2011

 

TOTUS TUUS

Soy todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.

Soy todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo. Amen.

 

Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II  la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar al Beato Juan Pablo II y que me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase). 

 A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria
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25 de marzo al 25 de diciembre

VIA MATRIS

Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la Virgen Santísima

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Estimado/a Suscriptor/a de "El Camino de María"

Termina otro mes rico en fiestas de la Santísima Virgen que, como siempre, colman de gozo el corazón de los que nos sabemos hijos suyos. Por ello, con la hermosa imagen de LA VIRGEN CON LA SANTÍSIMA TRINIDAD presentamos esta última edición de septiembre  que lleva por título ¡CAMINEMOS CON ESPERANZA! . Para ello les transcribimos la conclusión de la Carta Apostólica NOVO MILLENNIO INEUNTE que constituye toda ella un vibrante grito de esperanza.
 
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Les recordamos que este mes hemos terminado de redactar y diseñar el e-Curso "LAS VIRTUDES DE MARÍA SANTÍSIMA" . Cada uno de los capítulos describe una a una las Virtudes de María Santísima descriptas por San Alfonso María de Ligorio en su libro Las Glorias de María.  Asimismo hemos incluído en la introducción y en cada capítulo textos catequéticos y oraciones del Beato Juan Pablo II y del Papa Benedicto XVI.

AMOR A DIOS
AMOR AL PRÓJIMO
CASTIDAD
ESPERANZA
FE
HUMILDAD
OBEDIENCIA
ORACIÓN
PACIENCIA
POBREZA

Para inscribirse solo deben llenar un formulario con su nombre y su correo electrónico desde la siguiente dirección:

http://www.SantoRosario.info/formulario6.htm

Al realizar la inscripción de inmediato recibirá en su correo electrónico nuestro mensaje de bienvenida y luego cada siete días recibirá cada uno de los diez capítulos que contiene este e-Curso.

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Con respecto a la virtud de la esperanza de la Inmaculada Virgen María, San Alfonso escribe los siguientes párrafos en Las Glorias de María:

De la fe nace la esperanza. Para esto Dios nos ilumina con la fe para el conocimiento de su Bondad y de sus promesas, para que nos animemos por la esperanza a desear poseerlas. Siendo así que María tuvo la virtud de la fe en grado excelente, tuvo también la virtud de la esperanza en grado sumo, la cual le hacía proclamar con David: "Mas para mí, mi bien es estar junto a Dios. He puesto mi cobijo en el Señor" (Sal 72,28). María es la fiel Esposa del Espíritu Santo de la que se dijo: "Quién es Ésta que sube del desierto apoyada en su amado" (Ct 8,5). Porque, comenta Algrino, despegada siempre de las aficiones del mundo tenido por Ella como un desierto, y no confiando desordenadamente en las criaturas ni en los méritos propios, apoyada del todo en la divina gracia en la que sólo confiaba, avanzó siempre en el amor de su Dios.

Bien demostró la Santísima Virgen cuán grande era su confianza en Dios cuando próxima al parto se vio despachada en Belén aun de las posadas más pobres y reducida a dar a luz en un establo. "Y lo reclinó en un pesebre porque no había para ellos lugar en la posada" (Lc 2,7). María no tuvo una palabra de queja, sino que del todo abandonada en Dios, confió en que Él la asistiría en aquella necesidad. También la Madre de Dios dejó entrever cómo confiaba en Dios cuando avisada por san José que tenían que huir a Egipto, aquella misma noche emprendió un viaje tan largo y a país extranjero y desconocido, sin provisiones, sin dinero, sin otra compañía más que la de san José y el niño. "El cual, levantándose, tomó al Niño y a su Madre y se fue a Egipto" (Mt 2,14). Mucho después María demostró su confianza cuando pidió al Hijo la gracia del vino para los esposos de Caná. Después de decirle: "No tienen vino" y oír que Jesús le decía: "Mujer, ¿qué nos va a Mí y a Ti?, aún no ha llegado mi hora" (Jn 2,4), Ella, confiando en su divina bondad, dijo a los criados de la casa que hicieran lo que les dijera su Hijo, segura de que la gracia estaba concedida: "Haced lo que Él os diga" (Jn 2,4). Y así fue, porque Jesús hizo llenar las tinajas de agua y las convirtió en vino.

Aprendamos de María a confiar como es debido, sobre todo en el gran negocio de nuestra eterna salvación, en la que, si bien es cierto que se necesita de nuestra cooperación, sin embargo debemos esperar sólo de Dios la gracia para conseguirla. Desconfiemos de nuestras pobres fuerzas diciendo cada uno con el apóstol: "Todo lo puedo en Aquél que me conforta" (Flp 4,13).

Señora mía Santísima, de Ti me dice el Eclesiástico que eres la Madre de la esperanza, de Ti me dice la Iglesia que eres la misma esperanza: "Esperanza nuestra, salve". ¿Qué otra esperanza voy a buscar? Tú, después de Jesús, eres toda mi esperanza. Así te llamaba San Bernardo y así te quiero llamar también yo "toda la razón de mi esperanza", y te diré siempre con San Buenaventura: Salvación de los que te invocan, sálvame.

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Les invitamos a Implorar la bendición y protección de María Santísima, Madre de la Esperanza, con la siguiente oración del Santo Padre Benedicto XVI ante la «COLUMNA DE MARÍA» (Plaza «Am Hof», Viena, 7-IX-07)
 
 
Santa María,
Madre Inmaculada de nuestro Señor Jesucristo,
en Ti Dios nos ha dado el prototipo de la Iglesia
y el modo mejor de realizar nuestra humanidad.
Ayúdanos a todos a seguir tu ejemplo
y a orientar totalmente nuestra vida hacia Dios.
Haz que, contemplando a Cristo,
lleguemos a ser cada vez más semejantes a Él,
verdaderos hijos de Dios.
Entonces también nosotros,
llenos de toda clase de bendiciones espirituales,
podremos corresponder cada vez mejor a su Voluntad
y ser así instrumentos de paz para el mundo. Amén

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"¡Queridos hijos! Los invito a que este tiempo sea para todos ustedes tiempo de testimonio. Ustedes, los que viven en el Amor de Dios y han experimentado sus dones, testimónienlos con sus palabras y su vida para que sean alegría y estimulo en la fe para los demás. Yo estoy con ustedes e intercedo incesantemente delante de Dios por todos para que su fe sea siempre viva y alegre y en el Amor de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado!” Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 25/9/2011

CARTA APOSTÓLICA DEL BEATO JUAN PABLO II

¡CAMINEMOS CON ESPERANZA!

¡Caminemos con esperanza! Un nuevo milenio se abre ante la Iglesia como un océano inmenso en el cual hay que aventurarse, contando con la ayuda de Cristo. El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra. Hemos de aguzar la vista para verla y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos nosotros mismos en sus instrumentos. ¿No ha sido quizás para tomar contacto con este manantial vivo de nuestra esperanza, por lo que hemos celebrado el Año jubilar?

El Cristo contemplado y amado ahora nos invita una vez más a ponernos en camino: «Id pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). El mandato misionero nos introduce en el tercer milenio invitándonos a tener el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos. Para ello podemos contar con la fuerza del mismo Espíritu, que fue enviado en Pentecostés y que nos empuja hoy a partir animados por la esperanza « que no defrauda » (Rm 5,5).

¡Caminemos con esperanza! Nuestra andadura, al principio de este nuevo siglo, debe hacerse más rápida al recorrer los senderos del mundo. Los caminos, por los que cada uno de nosotros y cada una de nuestras Iglesias camina, son muchos, pero no hay distancias entre quienes están unidos por la única comunión, la comunión que cada día se nutre de la mesa del Pan Eucarístico y de la Palabra de Vida. Cristo Resucitado nos convoca cada Domingo como en el Cenáculo, donde al atardecer del día «primero de la semana» (Jn 20,19) se presentó a los suyos para «exhalar» sobre de ellos el don vivificante del Espíritu e iniciarlos en la gran aventura de la evangelización.

¡Caminemos con esperanza! Nos acompaña en este camino la Santísima Virgen, a la que hace algunos meses, junto con muchos Obispos llegados a Roma desde todas las partes del mundo, he confiado el tercer milenio. Muchas veces en estos años la he presentado e invocado como «Estrella de la nueva evangelización». La indico aún como aurora luminosa y guía segura de nuestro camino. «Mujer, he aquí tus hijos», le repito, evocando la voz misma de Jesús (cf. Jn 19,26), y haciéndome voz, ante Ella, del cariño filial de toda la Iglesia.

¡Queridos hermanos y hermanas! El símbolo de la Puerta Santa se cierra a nuestras espaldas, pero para dejar abierta más que nunca la puerta viva que es Cristo. Después del entusiasmo jubilar ya no volvemos a un anodino día a día. Al contrario, si nuestra peregrinación ha sido auténtica debe como desentumecer nuestras piernas para el camino que nos espera. Tenemos que imitar la intrepidez del apóstol Pablo: «Lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para alcanzar el premio al que Dios me llama desde lo alto, en Cristo Jesús» (Flp 13,14). Al mismo tiempo, hemos de imitar la contemplación de María, la cual, después de la peregrinación a la ciudad santa de Jerusalén, volvió a su casa de Nazareth meditando en su corazón el misterio del Hijo (cf. Lc 2,51).

Que Jesús Resucitado, que también nos acompaña en nuestro camino, dejándose reconocer como a los discípulos de Emaús «al partir el pan» (Lc 24,30), nos encuentre vigilantes y preparados para reconocer su Rostro y correr hacia nuestros hermanos, para llevarles el gran anuncio:«¡Hemos visto al Señor!» (Jn 20,25).

Éste es el fruto tan deseado del Jubileo del Año dos mil, Jubileo que nos ha presentado de manera palpable el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios y Redentor del hombre.

Mientras se concluye y nos abre a un futuro de esperanza, suba hasta el Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, la alabanza y el agradecimiento de toda la Iglesia.

Con estos augurios y desde lo más profundo del corazón, imparto a todos mi Bendición.

Vaticano, 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, del año 2001, vigésimo tercero de Pontificado.

"CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA"

 
 
 
Invitamos a todos los suscriptores de El Camino de María, y a todos sus amigos y conocidos, a inscribirse gratuitamente en el e-Curso que remitiremos por correo electrónico que lleva por título:  CONTEMPLAR A CRISTO CON LOS OJOS DE MARÍA, cuyo contenido lo pueden leer en la última sección de esta edición especial. Para inscribirse deben llenar un sencillo formulario con su nombre y su dirección de e-mail desde:

http://www.BeatoJuanPabloII.org/formulario2.htm

Cada e-mail del e-Curso contiene la transcripción de un capítulo de la Carta Apostólica ROSARIUM VIRGINIS MARIAE, y textos sobre el SANTO ROSARIO extractados de la extensa catequesis del Beato Papa Juan Pablo II, como así también puntos de meditación de San Luis María Grignion de Montfort, seleccionados de su libro EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTO ROSARIO.

 
 
1.INTRODUCCIÓN
2.CONTEMPLAR A CRISTO CON MARÍA.
3.MISTERIOS DE CRISTO, MISTERIOS DE LA MADRE.
4.«PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO»
5.UN TESORO PARA RECUPERAR
6.EXCELENCIA DEL SANTO ROSARIO POR LAS ORACIONES DE QUE ESTÁ COMPUESTO: EL CREDO . EL PADRENUESTRO.
7.EXCELENCIA DEL SANTO ROSARIO POR LAS ORACIONES DE QUE ESTÁ COMPUESTO: EL AVEMARÍA. EL GLORIA.
 

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EL CAMINO DE MARIA . Edición número 612 para %EmailAddress%

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