|

Cum
Maria contemplemur Christi vultum!
EL AYUNO
«Parte con el
hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos mételos en tu casa;
cuando vieres al desnudo, cúbrelo; no los rehuyas, que son hermanos
tuyos.
Entonces tu luz saldrá como la
mañana, y tu salud más pronto nacerá, y tu justicia irá delante de
tu cara, y te acompañará el Señor» (Is 58,7-8).
"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente
de la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen
con la firma: JESÚS, EN TI CONFÍO"
¯¯¯
Edición
644
Tiempo de
Cuaresma
Semana I
Primer Domingo
26 de
febrero de 2012
LAS
TENTACIONES DE CRISTO EN EL DESIERTO

El Monte de las Tentaciones


Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo. Amen
.



Oh Dios Padre Misericordioso,
que por mediación de Jesucristo, nuestro
Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la
acción del Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II la
gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia
peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también
responder con fidelidad a las exigencias de la vocación
cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de
mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo.
Te ruego que me concedas por su intercesión el favor que te pido
(...) (pídase).
A Tí, Padre
Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo
que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por
los siglos de los siglos. Amén.
|
|

Queridos
Suscriptores de "El Camino de María"
%EmailAddress%
En
el primer Domingo de Cuaresma, la liturgia nos
propone la página evangélica de las tentaciones de
Jesús: «Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu
al desierto para ser tentado por el diablo»
(Mateo 4, 1). La misión del Redentor comienza
precisamente con su victoria sobre la triple insidia
del príncipe del mal. «Apártate, satanás»
(Marcos 4, 10). La actitud decidida de Jesucristo
constituye para nosotros un ejemplo y una invitación
a seguirlo con valiente determinación. El demonio, «príncipe
de este mundo» (Juan 12, 31), continúa todavía hoy
con su acción falaz. Todo hombre es tentado por la
propia concupiscencia y el mal ejemplo de los demás,
así como por el demonio, y es más tentado aún
cuando menos lo percibe. Es necesario seguir siendo
vigilantes para reaccionar con prontitud a todo ataque
de la tentación.
¯¯¯
El miércoles
pasado, con el rito penitencial de las cenizas,
hemos comenzado la Cuaresma, tiempo de renovación
espiritual que prepara para la celebración anual de
la Pascua. Pero, ¿qué significa entrar en el camino
cuaresmal? Nos lo ilustra el Evangelio de este
1er Domingo, con la narración de las tentaciones
de Jesús en el desierto. El evangelista San Lucas
cuenta que Jesús, tras haber recibido el Bautismo de
Juan, "lleno del Espíritu Santo, regresó de las
orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu
al desierto, donde fue tentado por el demonio
durante cuarenta días" (Lucas 4,1-2). Es evidente la
insistencia en que las tentaciones no fueron un
accidente de camino, sino la consecuencia de la
opción de Jesús de seguir la misión confiada por el
Padre de vivir plenamente su realidad de Hijo amado,
que confía plenamente en Él. Jesús vino al mundo
para liberarnos del pecado y de la fascinación
ambigua de programar nuestra vida prescindiendo de
Dios. Él no lo hizo con proclamaciones altisonantes,
sino luchando en primera persona contra el tentador,
hasta la Cruz. Este ejemplo es válido para todos:
podemos mejorar el mundo comenzando por nosotros
mismos, cambiando, con la gracia de Dios, lo que no
está bien en nuestra vida.
De las tres tentaciones de satanás a Jesús, la
primera tiene su origen en el hambre, es decir, en
la necesidad material: "Si tú eres Hijo de Dios,
manda a esta piedra que se convierta en pan". Pero
Jesús responde con la Sagrada Escritura: "El hombre
no vive solamente de pan" (Lucas 4,3-4; cfr
Deuteronomio 8,3). Después, el diablo muestra a
Jesús todos los reinos de la tierra y dice: todo
será tuyo si, postrándote me adoras. Es el engaño
del poder, y Jesús desenmascara esta tentación y la
rechaza: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a
Él solo
rendirás culto" (Cf. Lucas 4,5-8; Deuteronomio
6,13). No adorar al poder, sino sólo a Dios, a la
verdad, al amor. Por último, el
tentador propone a
Jesús hacer un milagro espectacular: tirarse desde
los altos muros del Templo y dejar que le salven los
ángeles para que todos creyeran en Él. Pero Jesús
responde que no hay que poner a Dios a prueba (Cf.
Deuteronomio 6,16). No podemos "hacer experimentos"
con la respuesta y la manifestación de Dios:
¡tenemos que creer en Él! ¡No tenemos que hacer de
Dios "materia" de "nuestro experimento"! Haciendo
referencia nuevamente a la Sagrada Escritura, Jesús
antepone a los criterios humanos el único criterio
auténtico: la obediencia, la conformidad con la
Voluntad de Dios, que es el fundamento de nuestro
ser. También se trata de una enseñanza fundamental
para nosotros: si llevamos en la mente y en el
corazón la Palabra de Dios, si entra en nuestra
vida, si tenemos confianza en Dios, podemos rechazar
todo tipo de engaños del tentador. Además, de toda
la narración surge claramente la imagen de Cristo
como nuevo Adán, Hijo de Dios, humilde y obediente
al Padre, a diferencia de Adán y Eva, que en el
jardín del Edén cedieron a las seducciones del
espíritu del mal para ser inmortales, sin Dios.
La Cuaresma es como un largo "retiro" durante el que
debemos volver a entrar en nosotros mismos y
escuchar la Voz de Dios para vencer las tentaciones
del maligno y encontrar la verdad de nuestro ser.
Podríamos decir que es un tiempo de "competición"
espiritual que hay que vivir con Jesús, sin orgullo
ni autosuficiencia, más bien utilizando las armas de
la fe, es decir, la oración, la escucha de la
Palabra de Dios y la penitencia. De este modo
podremos celebrar verdaderamente la Pascua,
dispuestos a renovar las promesas de nuestro
Bautismo. Que nos ayude la Virgen María para que,
guiados por el Espíritu Santo, vivamos con alegría y
con fecundidad este tiempo de gracia. (Benedicto XVI. Angelus.
Domingo 21 de febrero de 2010)

En Semana Santa 2011
les hemos invitado a leer y meditar el texto del libro
digital de la colección Virgo Fidelis,
que lleva por título "TEOLOGÍA DE LA CRUZ",
escrito por Antonio Boggiano, desde las siguientes
direcciones de nuestro sitio Virgo Fidelis.
http://virgofidelis.com.ar/Teologia.de.la.Cruz/index.htm
http://virgofidelis.com.ar/Teologia.de.la.Cruz/Teologia.de.la.Cruz.exe
En el inicio de la Cuaresma 2012 les
invitamos a suscribirse al e-Curso
"TEOLOGÍA DE LA CRUZ" que hemos
diseñado con el contenido del libro digital,
para lo cual
sólo deben llenar un formulario con su
nombre y su correo electrónico en la
siguiente dirección:
http://VirgoFidelis.com.ar/eCurso.htm
El e-Curso
contiene
30 capítulos y un apéndice:
I.La Cruz de Cristo como realidad radical, última.
II."Tocar el mal en sus mismas raíces".
III.La materia misteriosa de nuestra propia vida.
IV.El dolor salvífico.
V.La Cruz de Cristo y la nuestra.
VI.El samaritano y la teología moral.
VII.La inteligibilidad de la palabra de Dios.
VIII.Ser para Dios y "ser de Dios".
IX."Dios se hizo pecado por nosotros".
X.El dolor como privación.
XI.Creer es tomar la Cruz. La opción final de la
vida entera.
XII.La "opción final" del buen ladrón.
XIII.La salvación de las almas y la curación de los
cuerpos.
XIV.Spes gloriae.
XV.La voluntad de Satanás y el poder de Dios.
XVI."Hago nuevas todas las cosas".
XVII.El dolor de Jesucristo en la Cruz.
XVIII.La distinción de los cristianos.
XIX.La indulgencia plenaria del Papa Juan XXIII.
XX."Lo que vimos y oímos"
XXI.Culpa y responsabilidad.
XXII.Status viatoris et mirabilis via.
XXIII.La Cruz de la Iglesia.
XXIV.La Cruz en los Sacramentos.
XXV.La Muerte de Cristo y la nuestra con Él.
XXVI.Una oración de Rahner.
XXVII.El olvido de la Cruz.
XXVIII."Estar con el Señor".
XXIX.La Resurrección: hecho histórico y
meta-histórico.
XXX.Stabat Mater.
Apéndice. Benedicto XVI. Audiencia general. 29 de
octubre de 2008
Oh María, Tú que has recorrido
el camino de la Cruz junto con tu Hijo,
quebrantada por el dolor en tu Corazón de madre,
pero recordando siempre el "fiat"
e íntimamente confiada en que Aquél para quien nada
es imposible
cumpliría sus promesas,
suplica para nosotros y para los hombres de las
generaciones futuras
la gracia del abandono en el Amor de Dios.
Haz que, ante el sufrimiento, el rechazo y la
prueba,
por dura y larga que sea,
jamás dudemos de su Amor.
A Jesús, tu Hijo,
todo honor y toda gloria por los siglos de los
siglos.
R/.Amén.
Beato Juan Pablo
II .
IV Estación Via Crucis año 2000
|
 |
|