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Cum Maria contemplemur
Christi vultum!
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“Porque eres la sonrisa de
Dios, el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo,
porque escogiste a Bernadette en su miseria,
porque eres la Estrella de la mañana, la Puerta del Cielo y la primera
criatura resucitada, Nuestra Señora de Lourdes, junto con nuestros
hermanos y hermanas cuyo cuerpo y corazón están doloridos, te decimos:
ruega por nosotros”.
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Edición 641
NUESTRA
SEÑORA DE LOURDES
11 DE FEBRERO
DE 2012
En el año
1858, la Inmaculada Virgen María se apareció dieciocho veces a la niña
Bernadette Soubirous en una gruta cercana a Lourdes. La primera
aparición tuvo lugar el 11 de febrero. Por medio de esta niña, la Virgen
llama a los pecadores a la conversión y a un mayor espíritu de oración y
caridad, principalmente con los más necesitados. Recomienda el rezo del
Santo Rosario, oración con la que acudimos a nuestra Madre como hijos
pequeños y necesitados. León XIII aprobó esta festividad y Pío X la
extendió a toda la Iglesia. Bernadette fue beatificada y canonizada por
Pío XI en 1925.
XX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


Soy todo
tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.



Oh Dios Padre Misericordioso,
que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y
de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del
Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II la gracia de ser
Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos
e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena
voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las
exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos
y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al
Reino de Jesucristo. Te ruego que me concedas por su intercesión el
favor que te pido (...) (pídase).
A Tí, Padre
Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los
siglos de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
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Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
Con la imagen
de Nuestra Señora de Lourdes, cuya festividad
celebramos el
11 de febrero comenzamos esta edición especial de
El Camino de María.
Cuatro años después de haberse
proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción, se apareció la
Santísima Virgen a una niña de catorce años, Bernadette
Soubirous, en una gruta cercana a Lourdes. La Virgen era de tal
belleza que era imposible describirla, cuenta la Santa (Carta al
padre Godrand, año 1861).
Las apariciones se sucedieron durante diecisiete días más. La
niña preguntaba su nombre a la Señora, y esta «sonreía
dulcemente». Por fin, Nuestra Señora le reveló que era la
Inmaculada Concepción.
En Lourdes se han sucedido muchos prodigios sobre los cuerpos y
más aún sobre las almas. Incontables han sido las curaciones, y
muchos más quienes han vuelto sanos de las diferentes
enfermedades que también puede padecer el alma, habiendo
recobrado la fe, con una piedad más recia o con una aceptación
amorosa de la voluntad divina.
Al meditar en esta fiesta, vemos cómo el Señor ha querido
poner en manos de su Madre todas las verdaderas riquezas que los
hombres debemos implorar, y nos ha dejado en Ella el consuelo
del que andamos tan necesitados. Aquellas dieciocho apariciones
a la pequeña Bernadette son una llamada que nos recuerda la
Misericordia de Dios, que se ejerce a través de Santa María.
La Virgen se muestra siempre como Salud de los enfermos y
Consoladora de los afligidos. Nosotros, al hacer hoy
nuestra oración, acudimos a Ella, pues son muchas las
necesidades que tenemos a nuestro alrededor. Ella las conoce
bien, nos escucha allí donde nos encontramos y quiere que
acudamos a su protección. Y esto nos llena de alegría y de
consuelo, especialmente en la fiesta que hoy celebramos. A
Nuestra Señora acudimos como hijos que no se quieren alejar de
Ella: «Madre, Madre mía...», le decimos en la intimidad
de nuestra oración, pidiéndole ayuda en tantas necesidades como
nos apremian: en el apostolado, en la propia vida interior, en
aquellos que tenemos a nuestro cargo, y de los que nos pedirá
cuentas el Señor. (Hablar
con Dios, I)
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Oración a Nuestra
Señora de Lourdes
¡Ave
María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave
María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la
historia.
¡Ave
María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo,
a detenernos Contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave
María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa
María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Oración
del Beato Juan Pablo II en el Santuario de Lourdes el 14 de
agosto de 2004
"Oh Madre mía, a vuestro Corazón
confío las angustias de mi corazón, y a él vengo a buscar
ánimo y fortaleza ".
Santa Bernardita.
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