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Cum Maria contemplemur
Christi vultum!
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“Porque eres la sonrisa de
Dios, el reflejo de la luz de Cristo, la morada del Espíritu Santo,
porque escogiste a Bernadette en su miseria,
porque eres la Estrella de la mañana, la Puerta del Cielo y la primera
criatura resucitada, Nuestra Señora de Lourdes, junto con nuestros
hermanos y hermanas cuyo cuerpo y corazón están doloridos, te decimos:
ruega por nosotros”.
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Edición 567
NUESTRA
SEÑORA DE LOURDES
11 DE FEBRERO
DE 2011
En el año
1858, la Inmaculada Virgen María se apareció dieciocho veces a la niña
Bernadette Soubirous en una gruta cercana a Lourdes. La primera
aparición tuvo lugar el 11 de febrero. Por medio de esta niña, la Virgen
llama a los pecadores a la conversión y a un mayor espíritu de oración y
caridad, principalmente con los más necesitados. Recomienda el rezo del
Santo Rosario, oración con la que acudimos a nuestra Madre como hijos
pequeños y necesitados. León XIII aprobó esta festividad y Pío X la
extendió a toda la Iglesia. Bernadette fue beatificada y canonizada por
Pío XI en 1925.
XIX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


Soy todo
tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.


Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro
Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del
Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II la gracia de ser
Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e
hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad,
haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la
vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de
mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te
ruego que me concedas por su intercesión el favor que te pido (...)
(pídase).
A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el
que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
VIA MATRIS
Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la Virgen
Santísima
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La Santísima Virgen María
manifestó a Santa Brígida que concedía 7 gracias a quienes
diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y
rezando siete Avemarías:
1.Pondré paz en sus familias.
2.Serán iluminados en los
Divinos Misterios.
3.Los consolaré en sus penas y
acompañaré en sus trabajos.
4.Les daré cuanto me pidan,
con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Hijo y a
la santificación de sus almas.
5.Los defenderé en los
combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en
todos los instantes de su vida.
6.Los asistiré visiblemente en
el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
7.He conseguido de mi Divino
Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y
dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad
eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi
Hijo y Yo seremos su consolación y alegría
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"La sonrisa
de María es una fuente de agua viva. “El que cree en Mí
-dice Jesús- de sus entrañas manarán torrentes de agua viva”
(Jn 7,38). María es la que ha creído, y, de su seno, han brotado
ríos de agua viva para irrigar la historia de la humanidad. La
fuente que María indicó a Bernadette aquí, en Lourdes, es un
humilde signo de esta realidad espiritual. De su corazón de
creyente y de Madre brota un agua viva que purifica y cura. Al
sumergirse en las piscinas de Lourdes cuántos han descubierto y
experimentado la dulce maternidad de la Virgen María, juntándose
a Ella par unirse más al Señor. En efecto, del Corazón de María
brota un amor gratuito que suscita como respuesta un amor
filial, llamado a acrisolarse constantemente. Como toda madre, y
más que toda madre, María es la educadora del amor. Por eso
tantos enfermos vienen aquí, a Lourdes, a beber en la “Fuente de
amor” y para dejarse guiar hacia la única fuente de salvación,
su Hijo, Jesús, el Salvador..."
(Benedicto XVI .Homilía en la Basílica de Nuestra Señora del
Rosario, Lourdes. Lunes 15 de septiembre de 2008)
Oración
a Nuestra Señora de Lourdes
¡Ave
María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos
nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave
María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la
Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la
conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos
de la historia.
¡Ave
María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de
Cristo,
a detenernos Contigo ante las innumerables
cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave
María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar
siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor
del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa
María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.

Oración en el Santuario de Lourdes el 14 de agosto de 2004.
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Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
Con la imagen
de Nuestra Señora de Lourdes, cuya festividad
celebramos el
11 de febrero comenzamos esta edición especial de
El Camino de María.
Cuatro años después de haberse
proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción, se apareció la
Santísima Virgen a una niña de catorce años, Bernadette
Soubirous, en una gruta cercana a Lourdes. La Virgen era de tal
belleza que era imposible describirla, cuenta la Santa (Carta al
padre Godrand, año 1861).
Las apariciones se sucedieron durante diecisiete días más. La
niña preguntaba su nombre a la Señora, y esta «sonreía
dulcemente». Por fin, Nuestra Señora le reveló que era la
Inmaculada Concepción.
En Lourdes se han sucedido muchos prodigios sobre los cuerpos y
más aún sobre las almas. Incontables han sido las curaciones, y
muchos más quienes han vuelto sanos de las diferentes
enfermedades que también puede padecer el alma, habiendo
recobrado la fe, con una piedad más recia o con una aceptación
amorosa de la voluntad divina.
Al meditar en la fiesta de hoy, vemos cómo el Señor ha querido
poner en manos de su Madre todas las verdaderas riquezas que los
hombres debemos implorar, y nos ha dejado en Ella el consuelo
del que andamos tan necesitados. Aquellas dieciocho apariciones
a la pequeña Bernadette son una llamada que nos recuerda la
Misericordia de Dios, que se ejerce a través de Santa María.
La Virgen se muestra siempre como Salud de los enfermos y
Consoladora de los afligidos. Nosotros, al hacer hoy
nuestra oración, acudimos a Ella, pues son muchas las
necesidades que tenemos a nuestro alrededor. Ella las conoce
bien, nos escucha allí donde nos encontramos y quiere que
acudamos a su protección. Y esto nos llena de alegría y de
consuelo, especialmente en la fiesta que hoy celebramos. A
Nuestra Señora acudimos como hijos que no se quieren alejar de
Ella: «Madre, Madre mía...», le decimos en la intimidad
de nuestra oración, pidiéndole ayuda en tantas necesidades como
nos apremian: en el apostolado, en la propia vida interior, en
aquellos que tenemos a nuestro cargo, y de los que nos pedirá
cuentas el Señor. (Hablar
con Dios, I)
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"Cada
año, en el aniversario de la memoria de Nuestra Señora de
Lourdes, que se celebra el 11 de febrero, la Iglesia propone
la Jornada mundial del enfermo. Esta circunstancia, como
quiso el venerable Juan Pablo II, se convierte en una
ocasión propicia para reflexionar sobre el misterio del
sufrimiento y, sobre todo, para sensibilizar más a nuestras
comunidades y a la sociedad civil con respecto a los
hermanos y las hermanas enfermos. Si cada hombre es hermano
nuestro, con mayor razón el débil, el que sufre y el
necesitado de cuidados deben estar en el centro de nuestra
atención, para que ninguno de ellos se sienta olvidado o
marginado. De hecho, «la grandeza de la humanidad está
determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento
y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo
como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a
los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la
compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado
también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana»
(Spe salvi, 38).
Benedicto XVI . Mensaje para la XIX Jornada Mundial
del enfermo.
Queridos hijos, ustedes se reúnen en
torno a Mí y buscan su camino, buscan la
verdad, pero olvidan lo más importante:
orar correctamente. Sus labios
pronuncian innumerables palabras, pero
el espíritu nada siente. Vagando en las
tinieblas imaginan a Dios mismo según
vuestro modo de pensar y no como es
verdaderamente su Amor. Queridos hijos,
la verdadera oración proviene de la
profundidad de vuestro corazón, de
vuestro sufrimiento, de vuestra alegría,
de vuestro pedido de perdón por los
pecados. Éste es el camino que lleva al
conocimiento del Dios verdadero y con
ello también al de ustedes mismos,
porque fueron creados a Su imagen. La
oración los llevará al cumplimiento de
mi deseo, de mi misión aquí con ustedes:
la unidad en la familia de Dios. Gracias
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