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Cum
Maria contemplemur Christi vultum!
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"Oh
Maria, Tu que eres Madre de la Iglesia, obtén para la Iglesia el don
del Espíritu Santo, para que sepa proseguir con constancia hacia el
futuro por el camino de la renovación marcada por el Espíritu y que
sepa asumir en tal obra renovadora todo lo que es verdadero y bueno,
discerniendo asiduamente entre los signos de los tiempos lo que sirve
para el advenimiento del Reino de Dios" (Juan Pablo II
.Pentecostés, 1982)

"Ofrezco
a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente de la
Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen con la
firma: JESÚS, EN TI CONFÍO" (Diario, 327).
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Newsletter 437
Domingo 31 de
mayo de
2009
LA
VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO


Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.



Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina,
de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad
a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los
momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir
al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo
Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su
intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
25
de marzo al 25 de diciembre
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VEN, ESPÍRITU
DE AMOR Y DE PAZ!
Espíritu
Santo, Dulce Huésped del alma,
muéstranos el sentido profundo del gran jubileo
y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,
en la esperanza que no defrauda,
en la caridad que no espera recompensa.
Espíritu de Verdad, que conoces las profundidades
de Dios,
memoria y profecía de la Iglesia,
dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret
el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,
la culminación de la historia.
¡Ven, Espíritu de Amor y de Paz!
Espíritu Creador, misterioso Artífice del Reino,
guía la Iglesia con la fuerza de tus santos Dones
para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio
y llevar a las generaciones venideras
la luz de la Palabra que salva.
Espíritu de Santidad, Aliento Divino que mueve el
universo,
ven y renueva la faz de la tierra.
Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,
para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento
de la íntima unión con Dios y de la unidad del género
humano.
¡Ven, Espíritu de Amor y de Paz!
Espíritu de Comunión, Alma y Sostén de la Iglesia,
haz que la riqueza de los carismas y ministerios
contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,
y que los laicos, los consagrados y los ministros
ordenados
colaboren juntos en la edificación del único Reino de
Dios.
Espíritu de Consuelo, Fuente inagotable de gozo y
de paz,
suscita solidaridad para con los necesitados,
da a los enfermos el aliento necesario,
infunde confianza y esperanza en los que sufren,
acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.
¡Ven, Espíritu de Amor y de Paz!
Espíritu de Sabiduría, que iluminas la mente y el
corazón,
orienta el camino de la ciencia y de la técnica
al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.
Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras
religiones,
y que las diversas culturas se abran a los valores del
Evangelio.
Espíritu de Vida, por el cual el Verbo se hizo
carne
en el seno de la Virgen, Mujer del silencio y de la
escucha,
haznos dóciles a las muestras de Tu Amor
y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos
que Tú pones en el curso de la historia.
¡Ven, Espíritu de Amor y de Paz!
A Ti, Espíritu de Amor,
junto con el Padre Omnipotente
y el Hijo Unigénito,
alabanza, honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén.

Oración compuesta con
ocasión del 2do. año del preparación al Jubileo del año
2000 dedicado al Espíritu Santo.
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Querido/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
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El
Tiempo Pascual concluye en el quincuagésimo día, con
el Domingo de Pentecostés, conmemorativo de la
efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, de
los comienzos de la Iglesia y del inicio de su
misión a toda lengua, pueblo y nación. Es
significativa la importancia que ha adquirido,
especialmente en la Iglesia la celebración
prolongada de la Misa de la Vigilia, que tiene el
carácter de una oración intensa y perseverante de
toda la comunidad cristiana, según el ejemplo de los
Apóstoles reunidos en oración unánime con la Madre
del Señor.
Exhortando
a la oración y a la participación en la misión, el
misterio de Pentecostés ilumina la piedad popular:
también esta es una demostración continua de la
presencia del Espíritu Santo en la Iglesia. Éste
enciende en los corazones la fe, la esperanza y el
amor, virtudes excelentes que dan valor a la piedad
cristiana. El mismo Espíritu ennoblece las numerosas y
variadas formas de transmitir el mensaje cristiano
según la cultura y las costumbres de cualquier lugar,
en cualquier momento histórico.
"...El día de
Pentecostés revela la catolicidad de la Iglesia, su
universalidad. El Espíritu Santo manifiesta su
presencia por medio del don de lenguas. Renueva así,
pero a la inversa, el acontecimiento de Babel (Gn 11),
esta expresión del orgullo de los hombres que quieren
llegar a ser como Dios y construir por sus propias
fuerzas, es decir, sin Dios, un puente hasta el Cielo,
la torre de Babel. Este orgullo es el que provoca las
divisiones en el mundo y levanta muros de separación.
A causa del orgullo el hombre reconoce tan sólo su
propia inteligencia, su propia voluntad, su propio
corazón; por esta realidad, no es ya capaz ni de
comprender el lenguaje de los demás, ni de escuchar la
voz de Dios.
El Espíritu Santo, el Amor Divino, comprende y
hace comprender todos los lenguajes; crea unidad en la
diversidad. Así, desde su primer día, la Iglesia habla
en todas las lenguas. Ya de entrada, es católica,
universal. Hay un Puente entre el Cielo y la tierra:
la Cruz es este puente, y es el Amor del Señor el que
ha construido este Puente. La construcción de este
Puente sobrepasa las posibilidades de la técnica. La
aspiración de Babel debía y debe fracasar; sólo el
Amor de Dios puede responder a semejante aspiración
(...)
La Iglesia es católica desde el primer instante de su
existencia: abraza a todas las lenguas. El signo de
las lenguas expresa un aspecto muy importante de una
eclesiología fiel a la Escritura: la Iglesia universal
precede a las Iglesias particulares, la unidad es
anterior a las partes. La Iglesia universal no es una
fusión secundaria de las Iglesias locales; es la
Iglesia universal católica, la que engendra a las
Iglesias particulares, y éstas no pueden permanecer
Iglesias si no es en comunión con la catolicidad. Por
otra parte, la catolicidad exige la multiplicidad de
lenguas, la puesta en común, la armonización de las
riquezas de la humanidad en el Amor del
Crucificado..." (Cardenal Joseph Ratzinger [Papa
Benedicto XVI] Retiro en el Vaticano, 1983).

Les invitamos a
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VEN
ESPÍRITU DE AMOR Y DE PAZ
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textos catequéticos del libro digital VEN ESPÍRITU DE AMOR Y
DE PAZ, son los siguientes:
LA
PROMESA DE CRISTO
EL ESPÍRITU DE LA VERDAD
EL ESPÍRITU SANTO, NUESTRO ABOGADO DEFENSOR
EL ESPÍRITU SANTO ANIMA A LA COMUNIDAD DE LOS
CREYENTES
LA SANTÍSIMA TRINIDAD Y EL ESPÍRITU SANTO
LOS
DONES DEL ESPÍRITU SANTO
SABIDURÍA .
ENTENDIMIENTO .
CIENCIA .
CONSEJO .
FORTALEZA
PIEDAD .
TEMOR DE DIOS
También puede leer y/o
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siguiente dirección:
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Pidamos a María
Santísima, Esposa del Espíritu Santo, que nos ayude
a confiar siempre y en todo momento en la
Misericordia de Dios y a implorarla para
nosotros y el mundo entero.
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