Cum
Maria contemplemur Christi vultum! ¯¯¯
Ave Regina
Caelorum Ave,
Regína cælórum, Salve,
Reina de los cielos "Ofrezco a los hombres
un Recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia
para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen con la firma:
JESÚS, EN TI CONFÍO" Misericordia Divina,
que brota del seno del Padre, en Ti confío.
Edición Especial LA
ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR Marzo de 2008 Señor Dios
nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre en el seno de la
Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es
realmente Dios y hombre que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza
divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.-
Totus
tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi
cor Tuum, Maria. Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María. Totus
tuus sum, Maria,
Soy
todo tuyo, María Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina,
de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad
a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los
momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir
al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo
Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su
intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén. MARÍA SANTÍSIMA, EL TESORO DE DIOS
Querido/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
%EmailAddress% Hemos
comenzado esta Edición Especial de
El Camino de María, dedicada a contemplar
la Anunciación del Señor, con conceptos
escritos por
San Luis María Grignión de
Monfort
en su
"Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen." "San
Luis María Grignion de Montfort,
escribe Juan Pablo II, contempla
todos los misterios a partir de la Encarnación, que se
realizó en el momento de la Anunciación. Así, en
el
Tratado
de la verdadera devoción, María aparece como "el verdadero paraíso
terrenal del nuevo Adán", la "tierra virgen e
inmaculada" de la que Él fue modelado (n. 261).
Ella es también la nueva Eva, asociada al nuevo Adán
en la obediencia que repara la desobediencia original
del hombre y de la mujer ... Por medio de esta
obediencia, el Hijo de Dios entra en el mundo. Incluso
la Cruz ya está misteriosamente presente en el instante
de la Encarnación, en el momento de la Concepción
de Jesús en el seno de María. En efecto, el "ecce
venio" de la carta a los Hebreos (cf. Hb 10, 5-9)
es el acto primordial de obediencia del Hijo al Padre,
con el que aceptaba su sacrificio redentor "ya
cuando entró en el mundo".
(Juan
Pablo II, 8 de diciembre de 2003, Carta a la Familia Monfortnana, 4)
¯¯¯
En
la Audiencia General del 25 de marzo de 1987 en que el
Papa Juan Pablo II presentó su Encíclica
"Redemptoris Mater",
expresó:
"...En el clima espiritual del misterio de la Anunciación y en la misma fecha de su celebración litúrgica he situado la Encíclica dedicada a la Virgen María, que había anunciado el primero de enero y que se publica hoy en la perspectiva del Año Mariano.
Con
el texto de la Encíclica Redemptoris Mater hemos
redactado un e-Curso que lleva por titulo
ORACIÓN CON LA MADRE DEL REDENTOR.
Le
invitamos a suscribirse en el e-Curso en la siguiente
dirección de nuestro sitio
JuanPabloMagno.org
http://www.JuanPabloMagno.org/formulario3.htm
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¯¯¯
EL ESPÍRITU SANTO EN LA ANUNCIACIÓN
Le
recordamos que hemos confeccionado un libro digital
con meditaciones del Siervo de Dios Juan Pablo II que
lleva por título: EL ESPÍRITU SANTO EN LA ANUNCIACIÓN
Le invitamos a descargar gratuitamente a su
computadora dicho libro desde la siguiente dirección de
la Hemeroteca Digital
Virgo Fidelis
http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/pafiledb.php?action=file&id=1 El libro digital EL
ESPÍRITU SANTO EN LA ANUNCIACIÓN contiene los
siguientes textos catequéticos: PRESENTACIÓN DE LA
ENCÍCLICA "REDEMPTORIS MATER" ¯¯¯
¯¯¯ Pidamos
a María Santísima que durante el Tiempo Pascual nos
ayude a cultivar el recogimiento interior para la escucha
de la Voz de Dios y para buscar la cercanía de Jesús en
nuestra vida. 25
DE MARZO AL 25 DE DICIEMBRE
SEÑAL DE LA CRUZ
En el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
ORACIÓN INICIAL
Oh Virgen Santísima,
Virgo fidélis,
Virgen fiel,
Mater amábilis,
Madre digna de amor.
Causa nostrae laetítiae,
Causa de nuestra alegría,
Dios
te salve, Reina y Madre de
Misericordia, vida,
dulzura y esperanza
nuestra; Dios te salve. A
Ti llamamos los
desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos, gimiendo
y llorando, en este valle
de lágrimas. Ea, pues, Señora,
Abogada nuestra, vuelve a
nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después
de este destierro muéstranos
a Jesús, fruto bendito de
tu vientre. ¡Oh clementísima,
oh piadosa, oh dulce
siempre Virgen María!
V.Ruega
por nosotros, Santa Madre
de Dios.
Dios
te salve, Reina y
Madre de
Misericordia,
vida, dulzura y
esperanza nuestra;
Dios te salve. A Ti
llamamos los
desterrados hijos de
Eva; a Ti suspiramos,
gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora,
Abogada
nuestra, vuelve a
nosotros esos tus
ojos misericordiosos;
y después de este
destierro muéstranos
a Jesús, fruto
bendito de tu
vientre. ¡Oh
clementísima, oh
piadosa, oh dulce
siempre Virgen María!
V.Ruega
por nosotros, Santa
Madre de Dios.
(Luego
de rezar el
contenido de la
Oración a María
Santísima escrita
por el Papa
Benedicto XVI se pide
la tercera
gracia que se
desea obtener:
..........................................................).
V.Ruega
por nosotros,
Madre de Dios y
Madre de
Misericordia
MEDITACIÓN FINAL: MARIA
MEDIADORA
La Santísima
Virgen,
predestinada,
junto con la
Encarnación del
Verbo, desde toda
la eternidad, cual
Madre de Dios, por
designio de la
Divina
Providencia, fue
en la tierra la
esclarecida Madre
del Divino
Redentor, y en
forma singular la
generosa
colaboradora entre
todas las
criaturas y la
humilde esclava
del Señor.
Concibiendo a
Cristo,
engendrándolo,
alimentándolo,
presentándolo en
el Templo al
Padre, padeciendo
con su Hijo
mientras El moría
en la Cruz,
cooperó en forma
del todo singular,
por la obediencia,
la fe, la
esperanza y la
encendida caridad
en la restauración
de la vida
sobrenatural de
las almas. por tal
motivo es nuestra
Madre en el orden
de la gracia.(Lumen
Gentium,
61)
Y esta
maternidad de
María perdura sin
cesar en la
economía de la
gracia, desde el
momento en que
prestó fiel
asentimiento en la
Anunciación, y lo
mantuvo sin
vacilación al pie
de la Cruz, hasta
la consumación
perfecta de todos
los elegidos. Pues
una vez recibida
en los cielos, no
dejó su oficio
salvador, sino que
continúa
alcanzándonos por
su múltiple
intercesión los
dones de la eterna
salvación. Con su
amor materno cuida
de los hermanos de
su Hijo, que
peregrinan y se
debaten entre
peligros y
angustias y luchan
contra el pecado
hasta que sean
llevados a la
Patria feliz. Por
eso, la Santísima
Virgen en la
Iglesia es
invocada con los
títulos de
Abogada, Auxiliadora,
Socorro,
Mediadora. Lo
cual, sin embargo,
se entiende de
manera que nada
quite ni agregue a
la dignidad y
eficacia de
Cristo, único
Mediador. (Lumen
Gentium,
62)
SEÑAL DE LA CRUZ
En el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén
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dirigirla a : marisayeduardo@santorosario.info

ave, Dómina angelórum,
salve, radix, salve, porta,
ex qua mundo lux est orta.
Gaude, Virgo gloriósa,
super omnes speciósa;
vale, o valde decóra
et pro nobis Christum exóra.
Salve, Reina de los Cielos
y Señora de los Ángeles;
salve raíz, salve puerta,
por quien la Luz ha brillado en el mundo. Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella; salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
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Mater nostri Redemptoris.
Virgo Dei, Virgo pia,
Mater mundi Salvatoris.
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
Dios Hijo comunicó a su Madre cuanto adquirió mediante su vida y
muerte, sus méritos infinitos y virtudes admirables, y la constituyó
tesorera de todo cuanto el Padre le dio en herencia. Por medio de Ella aplica
sus méritos a sus miembros, les comunica virtudes y les distribuye sus
gracias. María constituye su canal misterioso, su acueducto, por el cual hace
pasar suave y abundantemente sus misericordias. (n.24)
Dios Espíritu Santo comunicó a su fiel Esposa, María, sus dones
inefables y la escogió por dispensadora de cuanto posee. De manera que Ella
distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como quiere y cuando quiere todos
sus dones y gracias. Y no se concede a los hombres ningún don celestial que
no pase por sus manos virginales. Porque tal es la voluntad de Dios que quiere
que todo lo tengamos por María. Y porque así será enriquecida, ensalzada y
honrada por el Altísimo la que durante su vida se empobreció, humilló y
ocultó hasta el fondo de la nada por su humildad. Estos son los sentimientos
de la iglesia y de los Santos Padres. (n.25)
La he pensado desde hace tiempo. La he cultivado largamente en el corazón. Ahora agradezco al Señor que me haya concedido ofrecer este servicio a los hijos e hijas de la Iglesia, correspondiendo a expectativas, de las que me habían llegado ciertos signos.
Esta Encíclica
es básicamente una "meditación" sobre la Revelación del misterio de Salvación, que fue comunicado a María en los albores de la Redención y en el cual fue llamada a participar y a colaborar de modo excepcional y extraordinario.
Es una meditación que evoca y, en algunos aspectos, profundiza el magisterio conciliar y, en concreto el capítulo octavo de la Constitución dogmática Lumen gentium sobre la "Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia".
Sabéis, queridos hermanos y hermanas, que se trata del capítulo que corona el documento fundamental del Vaticano II; un texto especialmente significativo, pues ningún Concilio Ecuménico anterior había presentado una síntesis tan amplia de la doctrina católica sobre el lugar que ocupa María Santísima en el misterio de Cristo y de la
Iglesia..."
ENCÍCLICA "REDEMPTORIS MATER"
MARÍA, LLENA DE GRACIA
EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA EN LA CONCEPCIÓN VIRGINAL DE
JESÚS
EL ESPÍRITU SANTO Y MARÍA: UNIÓN NUPCIAL DE
DIOS CON LA HUMANIDAD
HIMNO
AKÁSTHISTOS
DIOS TE SALVE, MARÍA
Madre de Dios,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.
ruega por nosotros.
Enséñanos a creer como has
creído Tú.
Haz que nuestra fe
en Dios, en Cristo, en la
Iglesia,
sea siempre límpida, serena,
valiente, fuerte, generosa.
Mater pulchrae
dilectiónis, Madre del
Amor Hermoso,
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a amar a Dios y a
nuestros hermanos
como les amas Tú;
haz que nuestro amor a los
demás
sea siempre paciente, benigno,
respetuoso.
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a saber captar, en
la fe,
la paradoja de la alegría
cristiana,
que nace y florece en el
dolor,
en la renuncia,
en la unión con Tu Hijo
Crucificado:
¡haz que nuestra alegría
sea siempre auténtica y plena
para podérsela comunicar a
todos! Amén.
R.Para que seamos dignos
de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor
Jesucristo.
Aurora del mundo
nuevo,
Madre de los
vivientes,
A Ti confiamos la
causa de la vida:
Mira, Madre, el número
inmenso
de niños a quienes se
impide nacer,
de pobres a quienes se
hace difícil vivir,
de hombres y mujeres
víctimas
de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos
muertos
a causa de la
indiferencia
o de una presunta
piedad.
Haz que quienes creen
en tu Hijo
sepan anunciar con
firmeza y amor
a los hombres de
nuestro tiempo
el Evangelio de la
vida.
Alcánzales la gracia
de
acogerlo
como don siempre
nuevo,
la alegría de
celebrarlo con
gratitud
durante toda su
existencia
y la valentía de
testimoniarlo
con solícita
constancia, para
construir,
junto con todos los
hombres de buena
voluntad,
la civilización de la
verdad y del amor,
para alabanza y gloria
de Dios Creador
y amante de la vida.
R.Te rogamos nos
concedas la gracia que
te pedimos por Amor de
Dios.
R.Para que seamos
dignos de alcanzar
las promesas de
Nuestro Señor
Jesucristo.
Madre de Misericordia,
cuida de todos para
que no se haga inútil
la Cruz de Cristo,
para que el hombre
no pierda el camino
del bien,
no pierda la
conciencia del pecado
y crezca en la
esperanza en Dios,
«rico en Misericordia»
(Ef 2, 4),
para que haga
libremente las buenas
obras
que Él le asignó (cf.
Ef 2, 10)
y, de esta manera,
toda su vida
sea «un himno a su
gloria» (Ef 1, 12).
R.Te rogamos nos
concedas la gracia que
te pedimos por Amor de
Dios.
R.Para que seamos
dignos de alcanzar
las promesas de
Nuestro Señor
Jesucristo.
Tú has dado al mundo la
verdadera Luz,
Jesús, tu Hijo, el Hijo
de Dios.
Te has entregado por
completo
a la llamada de Dios
y te has convertido así
en fuente
de la bondad que mana de
Él.
Muéstranos a Jesús.
Guíanos hacia Él.
Enséñanos a conocerlo y
amarlo,
para que también
nosotros
podamos llegar a ser
capaces
de un verdadero amor
y ser fuentes de agua
viva
en medio de un mundo
sediento.
R.Te rogamos nos
concedas la gracia
que te pedimos por
Amor de Dios.
Dios
Padre Misericordioso,
que con la cooperación
del Espíritu Santo,
preparaste el cuerpo y el
alma de la gloriosa Virgen
María para que
fuese merecedora de ser
digna morada de tu Hijo;
concédenos que, pues
celebramos con alegría el
misterio de la Encarnación,
por su piadosa intercesión
seamos liberados de los
males presentes y de la
muerte eterna. Por el
mismo Cristo nuestro Señor.
Amén.

