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Cum Maria contemplemur
Christi vultum!
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"¡Queridos
hijos!, desde hace mucho tiempo estoy con ustedes y así,
desde hace mucho tiempo, les estoy mostrando la presencia de
Dios y de su infinito amor, el cual deseo que todos ustedes
conozcan. ¿Y ustedes hijos míos? Ustedes están todavía
sordos y ciegos; mientras miran el mundo que los rodea, no
quieren ver hacia dónde se dirige sin Mi Hijo. No están
renunciando a Él. Sin embargo, Él es la fuente de todas las
gracias. Me escuchan mientras hablo, pero sus corazones
están cerrados y no me prestan atención. No están orando al
Espíritu Santo para que los ilumine. Hijos míos, la soberbia
se está imponiendo. Yo les muestro la humildad. Hijos míos,
recuerden: sólo un alma humilde resplandece de pureza y
belleza, porque ha conocido el Amor de Dios. Sólo un alma
humilde se convierte en un paraíso porque en ella está Mi
Hijo. ¡Les agradezco! De nuevo les pido: oren por aquellos
que Mi Hijo ha escogido, es decir, sus pastores."
Mensaje de
Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 2/2/2012
"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente
de la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen
con la firma: JESÚS, EN TI CONFÍO"
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Edición 731
2 de febrero de 2013
JORNADA
MUNDIAL
DE LA VIDA CONSAGRADA
PRESENTACIÓN
DEL SEÑOR EN EL TEMPLO
Esta fiesta,
antes llamada "de la Purificación de la Virgen María" recuerda el
cumplimiento, por parte de la Sagrada Familia, de la Ley de Moisés que
mandaba que a los 40 días el niño debía ser presentado en el templo, y la
madre debía realizar el rito de la purificación. La celebración litúrgica
de este día comienza con la ceremonia de la bendición y subsiguiente
procesión de los cirios y candelas, que simbolizan a Jesús que aparece en
el templo "como la luz que ilumina a todas las naciones" –según la
expresión del anciano Simeón cuando recibe al Niño Jesús en el templo de
Jerusalén–. Por esa razón esta fiesta se conocía antes con el nombre de
"Fiesta de las candelas", o "Nuestra Señora de la Candelaria". Con
este último nombre aún se celebra en muchos lugares.


Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi
vida. Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.



Oh Dios Padre
Misericordioso, que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste al Beato Juan Pablo II la gracia de ser Pastor ejemplar
en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la
Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo
sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación
cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida
en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que me concedas por su
intercesión el favor que te pido (...) (pídase).
A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
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La
Presentación en el Templo, a la vez que expresa la dicha de la
consagración y extasía al viejo Simeón, contiene también la
profecía de que el Niño será «señal de contradicción»
para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre
(cf. Lc 2, 34-35) (...) De este modo, meditar los misterios «gozosos»
significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría
cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la
mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre
el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María
nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos
que el cristianismo es ante todo evangelio, 'buena noticia', que
tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la Persona
de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo.
(Rosarium
Virginis Mariae, 20)
Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
En la fiesta de la
Presentación del Señor en el Templo, hacemos memoria
del episodio evangélico que nos narra que María y José,
cuarenta días después del nacimiento de Jesús, fueron a
Jerusalén para presentarlo al Señor, según la prescripción
de la ley mosaica. Se trata de un episodio que se sitúa en la
perspectiva de la consagración especial a Dios del pueblo de
Israel. Pero también tiene un significado más amplio, ya que
recuerda el agradecimiento que se debe al Creador por toda
vida humana.
"...Cuando festejamos la Presentación en el Templo,
contemplamos a María como Madre y modelo de la Iglesia, que
reúne en Ella dos vocaciones: a la virginidad y al
matrimonio, a la vida contemplativa e igualmente a la vida
activa". (Benedicto XVI. Ángelus, 19-11-2006)
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En la Fiesta de hoy
contemplamos al Señor Jesús a quien
María y José presentan en el templo
“para ofrecerlo al Señor” (Lc 2,22).
En esta escena evangélica se revela el
misterio del Hijo de la Virgen, el
Consagrado del Padre, venido al mundo
para cumplir fielmente su Voluntad (cfr
Hb 10,5-7) Quisiera proponer tres
pensamientos para la reflexión en esta
fiesta (...)
(...) En tercer lugar, el
icono evangélico de la Presentación de
Jesús en el templo manifiesta la
sabiduría de Simeón y Ana, la sabiduría
de una vida dedicada totalmente a la
búsqueda del Rostro de Dios, de sus
signos, de su voluntad, una vida
dedicada a la escucha y al anuncio de su
Palabra. Tu Rostro Señor, yo busco
(Sal 26,8.) La vida consagrada es en el
mundo y en la Iglesia signo visible de
esta búsqueda del Rostro del Señor y de
los caminos que conducen a Él (cfr Jn
14,8). La persona consagrada testifica,
por tanto, el esfuerzo gozoso y a la vez
laborioso, de la búsqueda asidua y
consciente de la Voluntad de Dios” (cfr
Cong. Para los Institutos de Vida
Consagrada y Sociedades de Vida
Apostólica, Istr. El servicio de la
autoridad y la obediencia. Faciem tuam
Domine requiram, 1).
Queridos hermanos y
hermanas, escuchad asiduamente la
Palabra, porque ¡toda sabiduría de vida
nace de la Palabra del Señor! Escrutad
la Palabra a través de la lectio
divina, porque la vida consagrada
“nace de la escucha de la Palabra de
Dios y acoge el Evangelio como su norma
de vida. Vivir en la estela de Cristo
casto, pobre, obedientes en este sentido
una “exégesis” de la Palabra de Dios.
“El Espíritu Santo, en virtud del que ha
sido escrita la Biblia, es el mismo que
ilumina con luz nueva la Palabra de Dios
a los fundadores y fundadoras. De ella
ha brotado cada carisma y de ella quiere
ser expresión cada regla, dando origen a
itinerarios de vida cristiana marcados
por la radicalidad evangélica”. (Ex.
ap. postsinodal Verbum Domini,
83)
En este momento mi
pensamiento va con especial afecto a
todos los consagrados y las consagradas,
en todas las partes del mundo, y los
encomiendo a la Bienaventurada Virgen
María:
Oh María, Madre de la
Iglesia,
confío a Ti toda la vida consagrada,
para que obtenga la plenitud de la Luz
divina:
que viva en la escucha de la Palabra de
Dios,
en la humildad para seguir la estela de nuestro Señor,
en la acogida de la visita del Espíritu
Santo,
en la alegría cotidiana del
Magnificat,
para que la Iglesia sea edificada por la
santidad de vida
de estos tus hijos e hijas,
en el mandamiento del Amor. Amen
Benedicto XVI .
Homilía 2 de febrero de 2011
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