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Cum
Maria contemplemur Christi vultum!
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Nuestra Señora a Santa
Brígida
"Miro a todos los que viven en el
mundo para ver si hay quien se compadezca de Mí y medite mi
dolor, mas hallo poquísimos que piensen en mi tribulación y
padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mí que soy
olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en
lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y
duélete de que sean tan pocos los amigos de Dios"
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Edición
687
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA
CRUZ
14 de septiembre de 2012
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VIRGEN DE LOS DOLORES
15 de septiembre de 2012


Soy todo tuyo y todas mis cosas Te
pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.


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LA VIRGEN DE LOS DOLORES
15 de
septiembre
de
2012
LOS 7
DOLORES
DE LA VIRGEN MARÍA
1.LA
PROFECÍA DE SIMEÓN EN LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS EN EL
TEMPLO.
Lucas 2: 25-35.
2.LA
HUÍDA A EGIPTO CON JESÚS Y JOSÉ.
Mateo 2:
13-15.
3.EL
NIÑO JESÚS PERDIDO Y HALLADO EN EL TEMPLO.
Lucas
2: 41-50.
4,EL
ENCUENTRO DE MARÍA CON CRISTO EN EL CAMINO DEL CALVARIO .
Via Crucis -
IV Estación.
5.LA
CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS
Juan
19: 25-30.
6.JESÚS ES DESCENDIDO DE LA CRUZ Y DESCANSA EN EL REGAZO
DE SU MADRE.
Marcos 15, 42-46
7JESÚS ES COLOCADO EN EL
SEPULCRO LA SOLEDAD DE LA VIRGEN MARÍA
Juan 19, 38-42
VIA MATRIS
Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la
Virgen Santísima
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"¡Oh santa Madre
verdaderamente una espada ha traspasado tu alma!... Hasta tal
punto la violencia del dolor ha traspasado tu alma, que con
razón te podemos llamar más que mártir, porque en Ti la
participación en la Pasión del Hijo superó con mucho en
intensidad los sufrimientos físicos del martirio"
(San
Bernardo . Sermón en el Domingo dentro de la octava de la
Asunción, 14: PL 183, 437-438).
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Querido/a Suscriptor/a de
"El Camino de María"
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El 14 y 15 de
septiembre
la
Iglesia nos presenta dos celebraciones litúrgicas que nos
invitan a realizar una peregrinación espiritual hasta el
Calvario: la Exaltación de la Santa Cruz y
la Virgen de los Dolores.
Ambas nos
invitan a unirnos a la
Virgen María en la contemplación del misterio de la Santa
Cruz.
La memoria de la Virgen
de los Dolores nos recuerda los dolores que sufrió la
Madre de Jesús, sobre todo el día de la Pasión y Muerte de su
Hijo, dolores que fueron profetizados por el anciano Simeón,
cuando en el templo de Jerusalén dijo a María que una espada le
traspasaría el corazón. La piedad popular ha representado a la
Virgen Dolorosa con un corazón traspasado por siete
espadas que simbolizan otros tantos dolores de María (hasta hace
pocos años, esta conmemoración se denominaba "Los siete
dolores de la Virgen María"). El tema de los dolores de la
Madre de Jesús ha sido, en el correr de los siglos, fuente de
inspiración para el arte cristiano. Pinturas y esculturas,
poesías y cánticos tienen como motivo los dolores de la Virgen.
Entre ellos sobresale la antífona "Stabat Mater",
que ha inspirado a grandes maestros de la música.
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"...El martirio de la Virgen
nos ha sido transmitido tanto en la profecía de Simeón como
en el relato de la Pasión del Señor. «Este Niño está allí,
dice del Niño Jesús el santo anciano, como un signo de
contradicción, y a Ti, le habla ahora a María, una espada te
traspasará el corazón.» Madre bendita, es cierto que una
espada traspasó tu alma.
Además, sólo traspasándola pudo penetrar en la carne de tu
Hijo. Después de que tu Jesús diera el último suspiro, la
lanza que le abrió el costado evidentemente no pudo alcanzar
a su alma; pero la tuya sí la traspasó. Su alma, en efecto,
ya no estaba más allí, pero estaba la tuya sí estaba.
No os asombréis, hermanos, si se dice que María es mártir en
su alma. El que se asombra olvida -lo habéis oído- que Pablo
cuenta la falta de afecto entre los crímenes más grandes de
los paganos. Pero esto no fue del todo así para el Corazón
de María. Que lo sea también para sus humildes servidores."
(Sermón de San Bernardo)
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El Beato Juan Pablo II expresó en la meditación antes del rezo del
Ángelus del Domingo 15 de septiembre de 1991:
"Stabat Mater dolorosa...".
Hoy, 15 de septiembre en el calendario litúrgico se
celebra la memoria de los dolores de la Santísima Virgen
María. Esta fiesta fue precedida por la de la Exaltación de la
Santa Cruz que celebramos ayer.

¡Qué desconcertante
es el misterio de la Cruz! Después de haber meditado
largamente en él San Pablo escribió a los cristianos de
Galacia "En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no
es en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el
mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el
mundo" (Ga 6, 14).
También la Santísima
Virgen podría haber repetido —¡y con mayor verdad!— esas
mismas palabras. Contemplando a su Hijo moribundo en el
Calvario había comprendido que la "gloria" de su maternidad
divina alcanzaba en aquel momento su ápice, participando
directamente en la obra de la Redención. Además, había
comprendido que a partir de aquel momento el dolor humano,
hecho suyo por el Hijo Crucificado, adquiría un valor
inestimable.
Hoy, por tanto,
la Virgen de los Dolores, firme junto a la Cruz, con la
elocuencia muda del ejemplo, nos habla del significado del
sufrimiento en el Plan Divino de la Redención.
Ella fue la primera
que supo y quiso participar en el misterio salvífico
"asociándose con entrañas de madre a su sacrificio
consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima que
Ella misma había engendrado" (Lumen
gentium
58). Íntimamente enriquecida por
esta experiencia inefable, se acerca a quien sufre, lo toma de
la mano y lo invita a subir con Ella al Calvario y a detenerse
ante el Crucificado.
En aquel cuerpo
martirizado está la única respuesta convincente para
las preguntas que se elevan imperiosamente desde el corazón. Y
con la respuesta se recibe también la fuerza necesaria para
desempeñar el propio papel en la lucha que —como escribí en la
carta apostólica
Salvifici doloris—
opone las fuerzas del bien a las del mal (cf. n. 27). Y
agregué: "Los que participan en los sufrimientos de Cristo
conservan en sus sufrimientos una especialísima partícula del
tesoro infinito de la redención del mundo, y pueden compartir
este tesoro con los demás"
Pidamos a la
Virgen de los Dolores que alimente en nosotros la firmeza de
la fe y el ardor de la caridad, de forma que llevemos con
valor nuestra cruz cada día (cf. Lc 9, 23) y así
participemos eficazmente en la obra de la redención. "Fac
ut ardeat cor meum", "¡haz que, amando a Cristo, se inflame mi
corazón, para que pueda agradarle!" Amén.
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Señor
Jesucristo,
Tú que en el momento de la Agonía
no has permanecido indiferente a la
suerte del hombre
y con Tu último Respiro
has confiado con Amor a la Misericordia
del Padre
a los hombres y mujeres de todos los
tiempos
con sus debilidades y pecados,
llénanos a nosotros y a las generaciones
futuras
de Tu Espíritu de Amor,
para que nuestra indiferencia
no haga vanos en nosotros los frutos de
Tu Muerte.
A Ti, Jesús Crucificado,
Sabiduría y Poder de Dios,
Honor y Gloria por los siglos de los
siglos.
R/.Amén.
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