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Cum Maria contemplemur
Christi vultum!
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San José,
guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda
tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber,
tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo
de tus manos.
Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a
ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Se dirigen
a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu
también conociste pruebas, cansancio y trabajos. Pero, aun
dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma
estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera
alegría por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios, el
cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna
Madre. Amén.
Papa Juan XXIII
"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente
de la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen
con la firma: JESÚS, EN TI CONFÍO"
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Edición 640
5 de febrero de 2012
SIETE
DOMINGOS EN HONOR A SAN JOSÉ


Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi
vida. Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.



Oh Dios Padre
Misericordioso, que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste al Beato Juan Pablo II la gracia de ser Pastor ejemplar
en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la
Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo
sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación
cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida
en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que me concedas por su
intercesión el favor que te pido (...) (pídase).
A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
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Queridos
Suscriptores de "El Camino de María"
La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre
prepara la fiesta de San José, el día 19 de marzo, dedicando al
Santo Patriarca los 7 Domingos anteriores a esa fiesta en
recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San
José. Hoy es el séptimo Domingo antes del 19 de marzo.
En la siguiente dirección de nuestro sitio podrá leer y/o
imprimir una edición especial dedicada a contemplar los 7 gozos
y dolores de San José en cada uno de estos 7 Domingos
http://www.mariamediadora.com/Oracion/SanJose.htm

Dios, en su providente sabiduría, para realizar el plan de la
salvación, asignó a José de Nazaret, "hombre justo" (cfr. Mt
1,19), esposo de la Virgen María (cfr. ibid.; Lc 1,27), una
misión particularmente importante: introducir legalmente a Jesús
en la estirpe de David de la cual, según la promesa (2 Sam
7,5-16; 1 Cro 17,11-14), debía nacer el Mesías Salvador, y hacer
de padre y protector para Él.
En virtud de esta misión, San José interviene activamente en los
misterios de la infancia del Salvador: recibió de Dios la
revelación del origen divino de la maternidad de María (cfr. Mt
1,20-21) y fue testigo privilegiado del nacimiento de Cristo en
Belén (cfr. Lc 2,6-7), de la adoración de los pastores (cfr. Lc
2,15-16) y del homenaje de los Magos venidos de Oriente (cfr. Mt
2,11); cumplió con su deber religioso respecto al Niño, al
introducirlo mediante la circuncisión en la alianza de Abraham (cfr.
Lc 2,21) y al imponerle el nombre de Jesús (cfr. Mt 1,21); según
lo prescrito en la Ley, presentó al Niño en el Templo, lo
rescató con la ofrenda de los pobres (cfr. Lc 2,22-24; Ex
13,2.12-13) y, lleno de asombro, escuchó el cántico profético de
Simeón (cfr. Lc 2,25-33); protegió a la Madre y al Hijo durante
la persecución de Herodes, refugiándose en Egipto (cfr. Mt
2,13-23); se dirigía todos los años a Jerusalén con el
Niño y la Madre para la fiesta de Pascua, y sufrió, turbado, la pérdida
de Jesús, a sus doce años, en el Templo (cfr. Lc 2,43-50); vivió
en la casa de Nazaret, ejerciendo su autoridad paterna sobre
Jesús, que le estaba sometido (cfr. Lc 2,51), instruyéndolo en
la Ley y en la profesión de carpintero.
A lo largo de los siglos, especialmente en los tiempos más
recientes, la reflexión eclesial ha puesto de manifiesto las
virtudes de San José, entre las que destacan: la fe, que en él
se traduce en adhesión plena y valerosa al designio salvífico de
Dios; obediencia solícita y silenciosa ante las manifestaciones
de su Voluntad; amor y observancia fiel de la Ley, piedad
sincera, fortaleza en las pruebas; el amor virginal a María, el
debido ejercicio de la paternidad, el trabajo escondido.
"¡Queridos hijos!, desde hace mucho tiempo estoy con ustedes y así, desde hace mucho tiempo, les estoy mostrando la presencia de Dios y de su infinito amor, el cual deseo que todos ustedes conozcan. ¿Y ustedes hijos míos? Ustedes están todavía sordos y ciegos; mientras miran el mundo que los rodea, no quieren ver hacia dónde se dirige sin Mi Hijo. No están renunciando a Él. Sin embargo, Él es la fuente de todas las gracias. Me escuchan mientras hablo, pero sus corazones están cerrados y no me prestan atención. No están orando al Espíritu Santo para que los ilumine. Hijos míos, la soberbia se está imponiendo. Yo les muestro la humildad. Hijos míos, recuerden: sólo un alma humilde resplandece de pureza y belleza, porque ha conocido el Amor de Dios. Sólo un alma humilde se convierte en un paraíso porque en ella está Mi Hijo. ¡Les agradezco! De nuevo les pido: oren por aquellos que Mi Hijo ha escogido, es decir, sus pastores." Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 2/2/2012
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