|

Cum
Maria contemplemur Christi vultum!
¡Oh María, Madre de Misericordia! Tú conoces como nadie el Corazón de tu
Divino Hijo. Inspíranos con respecto a Jesús la confianza filial que
vivieron los santos, la confianza que animó a SantaFaustina Kowalska,
gran apóstol de la Misericordia divina en nuestro tiempo.
Mira
con amor nuestra miseria; arráncanos Madre, de las contrastantes
tentaciones de la autosuficiencia y del abatimiento, y alcánzanos la
abundancia de la misericordia que nos salva
Juan Pablo II

Señor
Jesucristo,
que por el Padre, con la potencia del Espíritu Santo, fuiste llevado desde
las tinieblas de la muerte
a la luz de una nueva vida en la gloria, haz que el signo del Sepulcro
vacío nos hable a nosotros
y a las generaciones futuras y se convierta en fuente viva de fe,
de caridad generosa y de firme esperanza.
A Ti, Jesús, presencia escondida y victoriosa en la historia del mundo
honor y gloria por los siglos
R/.Amén.
¯¯¯
Newsletter 285
DOMINGO DE
LA DIVINA MISERICORDIA
15
de abril de 2007
¯¯¯
Carta
Encíclica

"DIVES
IN MISERICORDIA"


Totus
tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi
cor Tuum, Maria.
Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.

Totus
tuus sum, Maria,
Mater nostri Redemptoris.
Virgo Dei, Virgo pia,
Mater mundi Salvatoris.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.



Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina,
de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad
a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los
momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir
al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo
Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su
intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
NUEVO
LIBRO DE VISITAS
JUAN
PABLO MAGNO
|
|

LA
DIVINA MISERICORDIA SE COMUNICÓ AL MUNDO MEDIANTE
LA MATERNIDAD DE MARÍA SANTÍSIMA


"...Dirigimos
nuestra mirada a María Santísima, a la
que hoy invocamos con el título dulcísimo
de "Mater Misericordiae".
María es "Madre de la
Misericordia" porque es la Madre
de Jesús, en El que Dios reveló al mundo
su "Corazón" rebosante de Amor.
La compasión de Dios por el hombre se
comunicó al mundo mediante la Maternidad
de la Virgen María. Iniciada en Nazaret
por obra del Espíritu Santo, la
Maternidad de María culminó en el
misterio pascual, cuando fue asociada íntimamente
a la Pasión, Muerte y Resurrección de su
Hijo Divino. Al pie de la Cruz la Virgen
se convirtió en Madre de los discípulos
de Cristo, Madre de la Iglesia y de toda
la humanidad" (Regina Coeli.
Domingo 22 de abril de 2001).
"...Al
concluir estas consideraciones,
encomendamos a María, Madre de Dios
y Madre de Misericordia, nuestras
personas, los sufrimientos y las alegrías
de nuestra existencia, la vida moral de
los creyentes y de los hombres de buena
voluntad, las investigaciones de los
estudiosos de moral. María es Madre
de Misericordia porque Jesucristo, su
Hijo, es enviado por el Padre como
revelación de la Misericordia de Dios (cf.
Jn
3, 16-18). Él ha venido no para
condenar sino para perdonar, para
derramar misericordia (cf. Mt
9, 13). Y la misericordia mayor
radica en su estar en medio de nosotros
y en la llamada que nos ha dirigido para
encontrarlo y proclamarlo, junto con
Pedro, como «el Hijo de Dios vivo» (Mt
16, 16). Ningún pecado del
hombre puede cancelar la Misericordia de
Dios, ni impedirle poner en acto toda su
fuerza victoriosa, con tal de que la
invoquemos. Más aún, el mismo
pecado hace resplandecer con mayor
fuerza el amor del Padre que, para
rescatar al esclavo, ha sacrificado a su
Hijo : Su Misericordia para nosotros es Redención.
Esta Misericordia alcanza la plenitud
con el don del Espíritu Santo, que
genera y exige la vida nueva. Por
numerosos y grandes que sean los obstáculos
opuestos por la fragilidad y el pecado
del hombre, el Espíritu, que renueva la
faz de la tierra (cf. Sal
104, 30), posibilita el milagro del
cumplimiento perfecto del bien. Esta
renovación, que capacita para hacer lo
que es bueno, noble, bello, grato a Dios
y conforme a su voluntad, es en cierto
sentido el colofón del don de la
misericordia, que libera de la
esclavitud del mal y da la fuerza para
no volver a pecar. Mediante el don de la
vida nueva, Jesús nos hace partícipes
de su amor y nos conduce al Padre en el
Espíritu."
(CARTA ENCÍCLICA
"VERITATIS
SPLENDOR",
n. 118)
|
Querido/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
%EmailAddress%
Desde esta edición de El Camino de
María y durante todo el Tiempo
Pascual, reflexionaremos sobre el misterio de la
DIVINA MISERICORDIA con textos
magisteriales y catequéticos del Siervo de
Dios Juan Pablo II y del Papa Benedicto
XVI.
En la meditación antes del rezo del
Regina Coeli del Domingo
23 de abril
de 1995,
Juan Pablo II expresó:
«Hoy
concluye la octava de Pascua, durante
la cual la Iglesia repite con júbilo
las palabras del salmo: «Éste es
el día en que actuó el Señor: sea
nuestra alegría y nuestro gozo»
(Sal 118, 24). Toda la octava es como
un único día, el día nuevo, el día
de la nueva creación. Venciendo la
muerte Cristo creó un mundo nuevo
(cf. Ap 21, 5). De la Pascua brotan
para los creyentes novedad de vida,
paz y alegría.
Sin
embargo, la paz y la alegría de la
Pascua no son sólo para la Iglesia:
son para el mundo entero. La alegría
es la victoria sobre el miedo, sobre
la violencia y sobre la muerte. La paz
es lo contrario de la angustia.
Saludando a los Apóstoles
atemorizados y desalentados por su
pasión y muerte, el Resucitado les
dice: «La paz con vosotros» (Jn 20,
19). Cuando Cristo se aparece a san
Juan en la isla de Patmos, le dirige
esta invitación: «No temas, soy Yo,
el Primero y el Último, el que Vive;
estuve muerto, pero ahora estoy vivo
por los siglos de los siglos, y tengo
las llaves de la muerte y del infierno»
(Ap 1, 17-18).
La
Pascua vence el miedo del hombre,
porque da la única respuesta
verdadera a uno de sus problemas
mayores: la muerte. La Iglesia,
anunciando la Resurrección de Jesús,
quiere transmitir a la humanidad la fe
en la resurrección de los muertos y
en la vida eterna. El anuncio
cristiano es esencialmente evangelio
de la vida.
«Dad
gracias al Señor porque es bueno»
(Sal 118, 1). Este domingo es, de modo
particular, un día de acción de
gracias por la bondad que Dios muestra
al hombre en todo el misterio pascual.
Por eso se le llama Domingo de la
Misericordia Divina. En
su esencia, la Misericordia de Dios,
como ayuda a comprender mejor la
experiencia mística de Faustina Kowalska, elevada al honor de
los altares hace dos años, revela
precisamente esta verdad: el bien
vence al mal, la vida es más fuerte
que la muerte y el Amor de Dios es más
poderoso que el pecado. Todo esto se
manifiesta en el misterio pascual de
Cristo. Aquí Dios se muestra como es:
un Padre de infinita ternura, que no
se rinde frente a la ingratitud de sus
hijos, y que siempre está dispuesto a
perdonar.
Debemos
experimentar personalmente esta
misericordia, si queremos ser también
nosotros misericordiosos. ¡Aprendamos
a perdonar! Sólo el milagro del perdón
puede interrumpir la espiral del odio
y de la violencia, que ensangrienta el
camino de tantas personas y de tantas
naciones.
Que
María obtenga a toda la humanidad
este don de la Misericordia divina,
para que los hombres y los pueblos,
tan probados por enfrentamientos y
guerras fratricidas, venzan el odio y
adopten actitudes concretas de
reconciliación y de paz"
DOMINGO
DE LA DIVINA
MISERICORDIA
La
Iglesia celebra este Domingo 15 de abril
el Domingo de la Divina Misericordia,
«una invitación perenne a afrontar, con confianza
en la benevolencia divina, las dificultades y
pruebas» de la humanidad. La preparación de
la fiesta se ha iniciado el Viernes Santo con el
inicio de la
Novena
a la Divina Misericordia.
"...El Siervo de Dios Juan Pablo II, valorando la
experiencia espiritual de una humilde religiosa,
Santa Faustina Kowalska, quiso que el Domingo
después de Pascua estuviera dedicado de una forma
especial a la Divina Misericordia; y la
Providencia dispuso que él muriera precisamente en
la vigilia de tal día [en las manos de la
Misericordia Divina]. El misterio del Amor
Misericordioso de Dios estuvo en el centro del
pontificado de mi venerado Predecesor. Recordemos,
en particular, la Encíclica
DIVES IN MISERICORDIA
de 1980, y la dedicación del nuevo Santuario
de la Divina Misericordia en Cracovia, en 2002. Las
palabras que él pronunció en esa última ocasión
fueron como una síntesis de su magisterio,
evidenciando que el culto de la Misericordia Divina
no es una devoción secundaria, sino dimensión
integrante de la fe y de la oración del cristiano."
(Benedicto XVI, Ángelus. Domingo 23 de abril de
2006) .
DEVOCIÓN
A LA DIVINA
MISERICORDIA Le
invitamos a leer en nuestro sitio www.JuanPabloMagno.org
los
principales aspectos de la Devoción a la Divina
Misericordia, según surge de las
anotaciones del Diario "LA
DIVINA MISERICORDIA EN MI ALMA" .
Durante la década de 1930,
Santa Faustina anotó en su Diario las enseñanzas
recibidas directamente de Nuestro Señor
Jesucristo en torno a la Divina Misericordia;
sus experiencias místicas, así como sus
reflexiones y oraciones.
http://www.juanpablomagno.org/DivinaMisericordia
En
dicha dirección podrá leer, meditar e imprimir
el siguiente contenido:
LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA
LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA
LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
COMO REZAR LA CORONILLA DE LA DIVINA
MISERICORDIA
LA IMAGEN DE LA DIVINA MISERICORDIA
LA HORA DE LA DIVINA MISERICORDIA
¯¯¯
Pidamos
a María Santísima, «Causa nostrae laetitiae»
(Causa de nuestra alegría), que interceda con
especial intensidad ante su Hijo en nuestro favor
durante este Tiempo Pascual, para que obtenga
abundancia de Gracia y Misericordia. Nunca nos
cansemos de invocar a la Madre de la
Misericordia, ya que bajo su protección siempre
encontraremos un refugio seguro.
Invocaciones a la Divina
Misericordia
A las siguientes invocaciones se
responde:
"Ten Misericordia de nosotros y
del mundo entero"
1
.Por Su institución de la Eucaristía
como Memorial de Su Pasión
2. Por Su agonía en el Huerto
3. Por Su flagelación en la columna
y Su coronación de espinas
4. Por Su condenación a muerte
5. Por haber cargado con la Cruz
6. Por Su caída bajo el peso de la
Cruz
7. Por Su encuentro con Su Madre
afligida
8. Por haber aceptado ayuda al
cargar la Cruz
9. Por haber recibido misericordia
de la Verónica
10. Por haber consolado a las
mujeres
11. Por haber sido despojado de Sus
vestiduras
12. Por Su Crucifixión
13. Por Su Muerte en la Cruz
14. Por Su Sepultura
15. Por Su Resurrección de entre los
muertos
(Al finalizar las 15 invocaciones a
la Divina Misericordia, se repite 3
veces)
"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo
Inmortal, ten piedad de nosotros y
del mundo entero. "
|
|
 |
|