
Cuanto llevo conmigo
lo que soporto,
lo que hablo y lo que arriesgo,
lo que pienso y lo que amo,
los méritos que obtengo,
lo que voy guiando y conquistando,
lo que me hace sufrir,
y lo que me alegra;
cuanto soy y cuanto tengo,
te lo entrego como regalo de amor,
para la fuente de gracias,
que desde el Santuario brota cristalina,
para penetrar el alma de quienes a Schoenstatt han dado su corazón;
para conducir bondadosamente hasta allí,
a los que, por misericordia, quieras escoger;
y para que fructifiquen las obras
que consagramos ,a la Santísima Trinidad.
EL CAMINO DE MARÍA
Virgen de Schoenstatt,
Madre tres veces Admirable.
Edición 845 . 18 de octubre de 2014
“Un hijo de María nunca
perecerá.”
Querido/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
%EmailAddress%
Con la
imagen
Virgen de Schoenstatt, Madre tres veces Admirable,
cuya festividad celebraremos el 18 de octubre,
les enviamos
esta edición especial de "El Camino de
María".
El 18 de octubre -aniversario de
la primera Alianza de Amor y fundación de Schoenstatt- es un
día dedicado a la oración en los Santuarios de Schoenstatt.
La devoción de
la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de
Schoenstatt se origina en el Santuario que está en
Schoenstatt (Alemania) a orillas del río Rhin, cerca de la
ciudad de Vallendar. Allí el 18 de octubre de 1914, un grupo
de jóvenes guiados por su Director espiritual el Padre José
Kentenich, se consagraron a la Virgen sellando con Ella una
Alianza de Amor. Le pedían a María que se estableciera en el
Santuario, y desde allí distribuyera los abundantes dones y
gracias que su Hijo Jesucristo le concede; a cambio, ellos
le ofrecían sus oraciones y sacrificios, sus éxitos y sus
fracasos (capital de gracias).
“Me parece que puedo
manifestarles una secreta idea predilecta. San Pedro,
después de haber contemplado la gloria de Dios en el Tabor,
exclamó arrebatado: "¡Qué bien estamos aquí! ¡Hagamos aquí
tres tiendas!". Una y otra vez vienen a mi mente estas
palabras y me he preguntado ya muy a menudo: ¿Acaso no sería
posible que la Capillita de nuestra Congregación al mismo
tiempo llegue a ser nuestro Tabor, donde se manifieste la
gloria de María?... Sospecharán lo que pretendo: quisiera
convertir este lugar en un lugar de peregrinación, en un
lugar de gracia…Todos los que acudan acá para orar deben
experimentar la gloria de María y confesar: ¡Qué bien
estamos aquí! ¡Establezcamos aquí nuestra tienda! ¡Este es
nuestro rincón predilecto!”. (Padre Kentenich a un grupo
de jóvenes 18 de octubre de 1914)
¯¯¯
María Santísima es tres veces Admirable porque es Hija predilecta del Padre, Madre y Compañera de
Cristo y Templo del Espíritu Santo, pero, además,
Ella es tres veces Admirable porque cumple en forma
admirable sus tareas de Madre, Educadora y
Reina.
Como Madre, María cuida de las necesidades de los
hombres tanto las materiales como las espirituales.
Como Educadora, Ella quiere transformar el corazón
de sus hijos: el hombre viejo debe dejar lugar al hombre
nuevo, hecho a imagen y semejanza de Jesús.
Como Reina, María estimula a los cristianos a que
construyan un mundo más coherente con los valores del Reino
de Cristo: más justo, libre, veraz, solidario y filial.
En los cinco
continentes se encuentran alrededor de 200 Santuarios y
miles de ermitas dedicadas a la Madre tres veces Admirable,
donde se reciben especialmente las llamadas “gracias de
peregrinación”, que penetran en el alma de los peregrinos y la
sanan.
-La gracia
del cobijamiento espiritual.
-La gracia de la transformación interior.
-La gracia del envío apostólico.
La peregrinación
constante y fiel al Santuario, el contacto permanente con
esta fuente santa de gracias, permite a la Santísima Virgen
actuar como nuestra Madre, Educadora y
Reina regalándonos las gracias que necesitamos.
La gracia del cobijamiento espiritual: es la certeza
de que Dios nos ama, que nunca nos dejará porque siempre
está dispuesto a recibirnos como hijos pródigos.
La gracia de la
transformación interior: es la
experiencia de que amando a Maria nos asemejamos a Ella en
su Amor a Dios y a los hombres.
La gracia del
envío apostólico: es el anhelo que
surge en el corazón del que ha sido bendecido por Dios, de
que otros reciban esa misma bendición.
Cuando uno entra en los Santuarios de Schoenstatt se puede
leer en torno a la imagen de gracias la siguiente frase que
es todo un lema de vida: “Un hijo de María
nunca perecerá.”
¯¯¯

"...Este es el
elemento más extenso del Rosario y que a la vez lo convierte
en una oración mariana por excelencia. Pero precisamente a la
luz del Ave María, bien entendida, es donde se nota con
claridad que el carácter mariano no se opone al cristológico,
sino que más bien lo subraya y lo exalta. En efecto, la
primera parte del Ave María, tomada de las palabras dirigidas
a María por el Ángel Gabriel y por Santa Isabel, es
contemplación adorante del misterio que se realiza en la
Virgen de Nazaret. Expresan, por así decir, la admiración del
Cielo y de la tierra y, en cierto sentido, dejan entrever la
complacencia de Dios mismo al ver su Obra maestra –la
Encarnación del Hijo en el Seno virginal de María–,
análogamente a la mirada de aprobación del Génesis (cf. Gn 1,
31), aquel «pathos con el que Dios, en el alba de la creación,
contempló la obra de sus manos». Repetir en el Rosario el Ave
María nos acerca a la
complacencia de Dios: es júbilo, asombro, reconocimiento del
milagro más grande de la historia. Es el cumplimiento de
la profecía de María: «Desde ahora todas las generaciones
me llamarán Bienaventurada»
(Lc1, 48)...
ALIANZA DE AMOR CON LA MADRE DEL
SEÑOR
Homilía del
Cardenal J. Ratzinger a los schoenstattianos reunidos en Roma
con motivo del centenario del nacimiento del P. José Kentenich
Roma, Santa María Mayor, 18 de Septiembre de 1985
Queridos hermanos y hermanas:
Ustedes se han congregado aquí, junto a sus hermanos y hermanas
que están reunidos en un total de 22 Iglesias de Roma, durante
este año en que la Familia de Schoenstatt festeja el centenario
del nacimiento de su Fundador, para renovar la alianza de amor con
María, alianza que los ha constituido y mantiene. Con esta
alianza, ustedes se incorporan a una historia que comenzó hace ya
70 años, el 18 de octubre de 1914, cuando José Kentenich tomó la
decisión fundamental de su vida al sellar una Alianza de Amor
con la Madre del Señor. Se decidió, por lo tanto, a configurar
y vivir su vida en el futuro, no para sí mismo ni por sí mismo; no
para buscarse y realizarse simplemente a sí mismo, sino que, a
partir de ese momento, decidió vivir su vida en una relación, en
una unión y vinculación, en una comunión, y a configurar su vida
dejándose modelar, prestando atención, escuchando, dispuesto a
recibir siempre de nuevo.
Por
otra parte, tal unión, tal alianza no era para él una alianza
entre hombres de este mundo, no era una vida según las propias
fuerzas de este mundo, sino que significaba abrirse a la amplitud
de lo eterno. Abrirse a ese otro mundo que, por la alianza, deja
de ser otro porque Él mismo nos hace diferentes, nos hace uno en
Él. Vuestro Fundador, el P. Kentenich, selló la Alianza con la
Madre del Señor, para llegar a ser Iglesia con Ella que es la
Iglesia en persona, la que dio su Sí total y puro a la Voluntad de
Dios.
Esto ocurrió el otoño del año 1914, en la época en que la furia de
la Primera Guerra Mundial se había desatado; en una hora en que,
según dijo el Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña:
"Las estrellas han dejado de brillar sobre Europa". Ese fue el
tiempo en que las alianzas, las ligas de la destrucción se
enfrentaban con toda su maquinaria bélica y, unos contra otros,
desataron su poder para que, al final, cada uno tomara todo el
poder en sus manos. Esas alianzas de poder demostraron ser
alianzas destructoras. En esto consistía su poder, en poder
destruir. Ellas pasaron y fueron reemplazadas por otras alianzas
que se enfrentaron con amenazas aun mucho más terribles.
En
medio de esa confrontación mutua de los poderosos, tuvo lugar ese
suceso, la Alianza de Amor que selló José Kentenich;
oculta, aparentemente insignificante; un acto privado que nada
podía cambiar el modo en que el mundo comenzaba a destruirse.
Pero, precisamente, de esa Alianza brotó algo vivo, pues el poder
de los poderosos como ya lo he dicho tiene por sobre todo una
fuerza destructora. Sin embargo, el unirse en comunión de amor
posee fuerza para dar vida. Y así, ante el despliegue de las
fuerzas del mundo, fue esa Alianza, aparentemente insignificante,
la más resistente y poderosa. De ella salió algo vivo: una familia
de Jesucristo que va más allá de las fronteras de aquellos que,
por aquel entonces, se amenazaban mutuamente; una familia
internacional que extiende una red de amor, una red de bondad por
sobre las fronteras que, incluso hoy, todavía nos separan; una
fuerza de la que mana vida, transformación y esperanza.
"Alianza de Amor con María". Esta expresión contiene en
sí misma una de las palabras claves de las Sagradas Escrituras: la
palabra Alianza que encierra en sí toda la esperanza de la
cristiandad, pues asegura que nosotros no hemos sido abandonados
en el mundo, a las fuerzas y poderes desconocidos que, finalmente,
no podemos comprender ni podemos dominar, sino que estamos en
Aquél que tiene todo en sus manos, que nos conoce y ama y que ha
iniciado una comunicación con nosotros. Por eso podemos sellar
alianza con Él, porque Él, en primer lugar, se acercó a nosotros y
nos ama.
La
Alianza de Amor que ustedes renuevan hoy, como seguidores
del P. Kentenich, no es otra cosa que apropiarse personalmente del
gran acontecimiento de la alianza de la historia de la salvación,
de la que nos hablan los maravillosos mosaicos de esta iglesia, la
Iglesia Mariana más hermosa del mundo. Es apropiarse de esa
Alianza, en la que se adentra ahora cada uno de ustedes, de tal
manera que ella llegue a ser su propia alianza y así lleguen a ser
uno con Aquella que es la Iglesia en persona. Pues Dios no selló
esa Alianza sólo con su Hijo; la selló con la Esposa, con la
Madre. Y todos nosotros podemos tener parte en esa Alianza si nos
mantenemos unánimes, unidos e identificados con ella. Así se ha
respondido ya a la pregunta que se plantea a menudo. Alianza, es
decir, Alianza de la Santísima Trinidad con nosotros a través
Jesucristo Mediador, quien nos ha comunicado el Amor Trinitario. Y
si esto es así, ¿para qué necesitamos entonces a María? ¿Por qué
una nueva mediación si Dios ya se ha unido a nosotros? La
respuesta a esto que estamos planteándonos nos la da otra vez el
mismo Señor, en el Evangelio que hemos escuchado hoy: El
Crucificado dice a su Madre en las últimas palabras que Él regala
a esta tierra: "Mujer, ahí tienes a tu hijo"; y
después al discípulo: "He ahí a tu Madre". Estas
palabras son el acto de fundación de la Iglesia, o digamos, una de
las principales descripciones del acto con que Jesús fundó la
Iglesia y selló una alianza con ella. Aquí se hace visible lo que
significa Iglesia y cómo es eso de que Dios sella alianza, la
nueva Alianza con nosotros.
Esto sucede, en primer lugar, en la medida que Él sigue exigiendo
nueva y fuertemente el Sí de María. En primer lugar, ese Sí
fue el Sí a ese Hijo que Dios le quería regalar y a esa Voluntad
de Dios que la impulsaba misteriosamente hacia lo incomprensible y
grande. Pero, en la Hora de la Cruz, en la Hora de Jesucristo, ese
Sí debía ser nuevamente pronunciado y alcanzó una dimensión mucho
más profunda. Es un Sí al nuevo hijo, al otro hijo que, por Ella,
debe llegar a ser su mismo Hijo. Es un Sí a todos los hijos e
hijas a lo largo de la historia. Es un Sí a ser requerida por Él a
lo largo de toda la historia. En este Sí de María, que se
extiende a toda la historia, descansa la Iglesia. Y al revés: la
Iglesia es fundada por el Señor al regalar a su Madre a los
discípulos. En este acontecimiento nace la Iglesia. Él nos da una
Madre, su Madre. Desde ese momento, recién entendemos lo que es
ser Iglesia. La Iglesia no es un aparato, un sinnúmero de
burocracias, de cargos, de una organización cualquiera. La Iglesia
significa que somos familia de Jesucristo y que, de esa manera,
estamos llamados a una comunidad de amor con Él. Significa que
tenemos a su Madre como nuestra Madre y por eso somos hermanos
suyos. Significa que, así como un niño es formado por su madre,
así nosotros somos formados y modelados por Ella para llegar a ser
la Iglesia Mariana, la Iglesia única, Esposa del Cordero.
La
lectura nos repite lo mismo usando otra imagen. Nos habla de la
Ciudad nueva, de la Jerusalén santa que, a la vez, un poco
ininteligible para nosotros, es la Esposa. En esa idea de la nueva
Jerusalén, expresó Israel su sueño del mundo verdadero. Porque la
ciudad era el prototipo de cobijamiento, comunicación, comunidad,
riqueza, abundancia y, así, de libertad. Y, sobre todo, a esa
ciudad que regala todo esto, que acaba con toda soledad, que
supera toda necesidad, correspondía el honor de que en ella no
sólo habitaran hombres, sino que el mismo Dios habitara en ella.
Pues sólo donde Él habita puede realizarse todo esto. Nosotros ya
sabemos que las ciudades humanas, muy por el contrario, son a
menudo lugares de una inmensa soledad, de una inmensa necesidad e
intranquilidad y de falta de libertad, porque Dios no habita en
ellas. Todo esto nos ayuda a comprender por qué la Biblia puede
intercambiar, fundir las imágenes de Esposa y Ciudad. Una ciudad
recién es una verdadera ciudad cuando Dios habita en ella. Pero
Dios no vive entre piedras. Dios no vive en casas terrenales. La
única morada que es digna de Él, que es suficientemente grande
para Él, es el corazón del hombre. Sólo el hombre puede ser en
verdad un templo.
María llegó a ser verdaderamente aquello que la ciudad de
Jerusalén nunca pudo ser: la puerta abierta para Dios a este
mundo, el albergue en que Él habita; la novia que se ha adornado
para Él; la esposa que es totalmente hermosa para Él, que brilla
para Él; la novia que lo llama con amor y que lo deja vivir en
ella. En una persona así, en la que habita Dios, nacen
verdaderamente la confianza, el cobijamiento, la comunicación.
Ella es lo que podemos llamar la Ciudad nueva.
Así, esta Alianza de Amor nos llama a construir esa ciudad
nueva unidos a María, congregándonos en torno a Ella como la
familia de Jesucristo, con aquella confianza familiar que recibe
su seguridad última sabiendo que Dios está en su cercanía. Las 22
iglesias en que ustedes están reunidos hoy, y las otras muchas del
mundo entero en que está sucediendo lo mismo, serán parte de esa
Ciudad nueva en la medida que esa alianza sea realidad. Será
realidad mientras seamos, con María, Morada de Dios en este mundo.
Seremos morada pronunciando también nosotros su Sí y, por lo
mismo, seremos el lugar donde realmente se despliega la confianza
y el amor que transforman el mundo.
Queremos pedir al Señor que Él nos regale el poder decir
plenamente ese Sí; que Él nos regale la gracia de llegar a ser
nosotros mismos Iglesia con María, con Ella que es la Iglesia en
persona. En este espíritu queremos realizar ahora la renovación de
nuestra Alianza de Amor.
|

Invitamos a todos los
suscriptores de El
Camino de María,
y a todos sus amigos y
conocidos, a inscribirse
gratuitamente en el
e-Curso que remitiremos
por correo electrónico
y que lleva por título:
CONTEMPLAR A CRISTO
CON LOS OJOS DE MARÍA.
Para
inscribirse deben llenar
un sencillo formulario
con su nombre y su
dirección de e-mail
desde:
http://www.JuanPabloMagno.org/formulario2.htm
Cada e-mail del e-Curso
contiene la
transcripción de un
capítulo de la Carta
Apostólica
ROSARIUM VIRGINIS MARIAE,
y textos sobre el
SANTO ROSARIO
extractados de la
extensa catequesis de
San
Juan Pablo II, como así
también puntos de
meditación de San Luis
María Grignion de
Montfort, seleccionados
de su libro
EL SECRETO ADMIRABLE DEL
SANTO ROSARIO.
Este es el aporte que
hace El Camino de
María para que
durante el mes de
octubre todos podamos
vivir muy unidos a
María, Reina del Santo
Rosario.
Recordemos, con palabras
de San Juan Pablo II,
que "...El Rosario
ofrece el 'secreto' para
abrirse más fácilmente a
un conocimiento profundo
y comprometido de
Cristo. Podríamos
llamarlo El Camino
de María. ..." .
1.INTRODUCCIÓN
2.CONTEMPLAR A CRISTO CON MARÍA.
3.MISTERIOS DE CRISTO, MISTERIOS
DE LA MADRE.
4.«PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO»
5.UN TESORO PARA RECUPERAR
6.EXCELENCIA DEL SANTO ROSARIO
POR LAS ORACIONES DE QUE ESTÁ
COMPUESTO: EL CREDO . EL
PADRENUESTRO.
7.EXCELENCIA DEL SANTO ROSARIO
POR LAS ORACIONES DE QUE ESTÁ
COMPUESTO: EL AVEMARÍA. EL
GLORIA.
| |