%EmailAddress% :  Este saludo de Navidad lo puede leer y/o imprimir desde: http://mariamediadora.com/Oracion/Newsletter630.htm

¡FELIZ NAVIDAD!

Cum Maria contemplemur Christi vultum! 

¯¯¯

Navidad es la gran fiesta de las familias. Jesús, al venir a la tierra para salvar a la sociedad humana y para traerla de nuevo a sus altos destinos se hizo presente con María, su madre, con José, su padre putativo que está allí, a su lado, como la sombra del Padre eterno. La gran restauración del mundo entero comenzó allí, en Belén; la familia no podrá sufrir mejor influencia que volviendo a los nuevos tiempos de Belén.

Dirijamos nuestros .pensamientos y nuestros corazones hacia el establo en que María y José constituyen la augusta compañía del Niño divino. Adoremos una vez más a este recién nacido y pidámosle con ternura y confianza su bendición para nuestras almas, para nuestras familias, para la gran familia de la Iglesia Católica, la familia universal que El fundó por los siglos de los siglos.

En Navidad Cristo está en nosotros: su Misericordia llena nuestros corazones. Que nuestra boca le cante con inmenso gozo, que nuestros votos, tan admirablemente recogidos por la Santa Iglesia, suban hasta El puros y sinceros.

Beato Juan XXIII - 25 de diciembre de 1959

 JESUS, CONFIO EN TI

"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen con la firma: JESÚS, EN TI CONFÍO" (Diario, 327)

¯¯¯

NAVIDAD 2011

"¡O Rex gentium et desideratus; earum, lapisque angularis, qui facis utraque unum: veni et salva hominem quem de limo formasti"! 

¡Oh Cristo, Rey de las naciones, esperado y deseado durante siglos por la humanidad herida y dispersa por el pecado.

Tú que eres la piedra angular sobre la que la humanidad puede volver a construirse a sí misma y recibir una definitiva e iluminadora guía para su caminar en la historia.

Tú que has unificado, mediante tu entrega sacrificial al Padre, los pueblos divididos.

Ven y salva al hombre, hecho por Ti "con barro de la tierra", y que lleva en sí tu imagen y semejanza!

TOTUS TUUS

Soy todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.

Soy todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo. Amen.

 

Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste al Beato Juan Pablo II la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar al Beato Juan Pablo II y que me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase).

A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria

 

 

¡Feliz Navidad! 

Sonetos de Navidad (*) dedicados a nuestro muy querido/a suscriptor/a de El Camino de María  %EmailAddress% con el deseo profundo que el Divino Niño derrame sus bendiciones sobre Usted y todos sus seres queridos en esta Navidad.

Marisa y Eduardo
Editores de "El Camino de María"

Llegó la Navidad

Llegó la Navidad: Y engalanada,
nos anuncia gozosa un “nuevo día”,
paz,  unión amistad, canto, alegría…
tornando de esplendores la alborada.
 
   Nació el Amor de Madre Inmaculada:
atrás quedó la noche triste y fría;
brilla radiante el Sol del mediodía,
con la Luz y Fulgor de su mirada.
 
Llegó la Navidad: En cada hermano,
vive el Niño Divino renacido,
como en otro Belén, vivo y cercano.
 
Es el pobre, y el triste y afligido,  
que en unión fraternal tiende su mano,
y le ofrezco mi amor comprometido.

¯¯¯

Riqueza de la Navidad para un creyente

No hay fortuna mejor, de más valía,
ni tesoro en el mundo más preciado,
que el Corazón de un Dios enamorado,
y su entrega a los hombres cada día.

No hay finanzas ni humana economía,
para saldar tinieblas del pecado,
sino un Niño de Rostro iluminado,
nacido de Purísima María.

No hay divisas, ni renta más segura,
sin miedo a los vaivenes terrenales,
que el BIEN SUMO bajado de la Altura.

Son sus brazos abiertos credenciales,
de la RIQUEZA ETERNA, que perdura,
más allá de los bienes temporales.

(*) Autora: Paquita Sánchez Remiro.- Villanueva de los Infantes. (C.Real)  

MENSAJES DE NAVIDAD "URBI ET ORBI"

  

 Mensaje de  Navidad "URBI ET ORBI" . 25 de diciembre de 2004


       

Mensaje de  Navidad "URBI ET ORBI" . 25 de diciembre de 2011

MENSAJES DE NAVIDAD "URBI ET ORBI"

 
 
 
1.Christus natus est nobis, venite, adoremus!
¡Cristo ha nacido por nosotros, venid, a adorarlo!
Vamos hacia Ti, en este día solemne,
dulce Niño de Belén,
que al nacer has escondido tu divinidad
para compartir nuestra frágil naturaleza humana.
Iluminados por la fe, Te reconocemos
como verdadero Dios encarnado por amor nuestro.
¡Tú eres el único Redentor del hombre!
 
2.Ante el pesebre donde yace indefenso,
que cesen tantas formas de creciente violencia,
causa de indecibles sufrimientos;
que se apaguen tantos focos de tensión,
que corren el riesgo de degenerar en conflictos abiertos;
que se consolide la voluntad de buscar soluciones pacíficas,
respetuosas de las aspiraciones de los hombres y de los pueblos.
 
3.Niño de Belén, Profeta de paz,
alienta las iniciativas de diálogo y de reconciliación,
apoya los esfuerzos de paz que aunque tímidos,
pero llenos de esperanza, se están haciendo actualmente
por un presente y un futuro más sereno
para tantos hermanos y hermanas nuestros en el mundo.
Pienso en África, en la tragedia de Dafur en Sudán,
en Costa de Marfil y en la región de los Grandes Lagos.
Con gran aprensión sigo los acontecimiento de Irak.
Y ¿cómo no mirar con ansia compartida,
pero también con inquebrantable confianza,
a la tierra de la que Tú eres Hijo?
 
4.¡Por doquier se ve la necesidad de paz!
Tú, que eres el Príncipe de la verdadera paz,
ayúdanos a comprender que la única vía para construirla
es huir horrorizados del mal
y buscar siempre y con valentía el bien.
¡Hombres de buena voluntad de todos los pueblos de la tierra,
venid con confianza al pesebre del Salvador!
"No quita los reinos humanos
quien da el Reino de los cielos"
(cf. himno litúrgico).
Llegad para encontraros con Aquél
que viene para enseñarnos
el camino de la verdad, de la paz y del amor. 

 

«Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos», Señor Dios nuestro

Cristo nos ha nacido. Gloria a Dios en el Cielo, y paz a los hombres que Él ama. Que llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos.

Así lo invoca una antigua antífona litúrgica:

 «Oh Emmanuel, Rey y Legislador nuestro, Esperanza de las naciones y Salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro».

Este es el clamor del hombre de todos los tiempos, que siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en Otra más grande y fuerte, una Mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta Mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la Mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su Verdad y de su Amor (cf. Sal 40,3).

Sí, esto significa el nombre de aquel Niño, el nombre que, por Voluntad de Dios, le dieron María y José: se llama Jesús, que significa «Salvador» (cf. Mt 1,21; Lc 1,31). Él fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos».

Ya el mero hecho de esta súplica al Cielo nos pone en la posición justa, nos adentra en la verdad de nosotros mismos: nosotros, en efecto, somos los que clamaron a Dios y han sido salvados (cf. Est 10,3f [griego]). Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el Médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al Cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio.

Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en Sí mismo, que sale de Sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es Amor y el Amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración.

Por tanto, queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo, dirijámonos en esta Navidad 2011 al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María, y digamos: «Ven a salvarnos». Lo reiteramos unidos espiritualmente tantas personas que viven situaciones difíciles, y haciéndonos voz de los que no tienen voz.

Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.

Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.

Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.

Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Myanmar, en la búsqueda de soluciones compartidas. Que nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortaleza el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos

Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos».

EL CAMINO DE MARIA . Edición especial para %EmailAddress%

Enviada por marisayeduardo@santorosario.info

¯¯¯

Invite a sus amigos y conocidos a suscribirse a la Newsletter "EL CAMINO DE MARÍA" .

Deben llenar un simple formulario en la siguiente dirección de nuestro sitio:

http://www.mariamediadora.com/formulario.html