|
.. 
EL CAMINO DE MARÍA
.. 
MES CONSAGRADO A MARÍA SANTÍSIMA
EN LOS PAÍSES DEL HEMISFERIO SUR
Edición 1137 -
8 de Noviembre de 2017
Querido/a Suscriptor/a de
"El Camino de María"
%EmailAddress%
El 8 de noviembre se ha iniciado en los países del Hemisferio Sur el Mes
consagrado a María Santisima, que culminará el 8 de
diciembre con la celebración de la Solemnidad de la Inmaculada
Concepción del María. La piedad popular ha visto en este mes
una excelente ocasión para multiplicar las iniciativas de piedad
mariana.
«Hoy comienza el mes dedicado a la Virgen, tan querido para la piedad popular. [...] Ojalá que sea por doquier un mes de intensa oración con María. Este es el deseo que de corazón formulo para cada uno de vosotros, amadísimos hermanos y hermanas, a la vez que os recomiendo una vez más el rezo diario del Santo Rosario. Se trata de una oración sencilla, aparentemente repetitiva, pero sumamente útil para penetrar en los misterios de Cristo y de su Madre, que es también Madre nuestra. Al mismo tiempo, es un modo de orar que la Iglesia sabe que agrada a la Virgen. Se nos invita a recurrir a esta plegaria también en los momentos más difíciles de nuestra peregrinación en la
tierra.» . (San Juan Pablo II) .
Recurramos
confiadamente a María Santísima, Virgo Fidelis
en todos los momentos de nuestra vida, y especialmente durante
este mes consagrado a Ella que es nuestra Madre,
conoce nuestras necesidades y es tan
poderosa con su Hijo Jesús que tiene su Omnipotencia en sus
manos. Roguémosle, por lo tanto, que hable a Jesús en favor
nuestro, con la Oración de la Santa Misa de la festividad de
María Mediadora:
"Acuérdate, Virgen
Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas
de mí." .

La Estrella de la nueva evangelización
Virgen y Madre María, Tú que, movida por el Espíritu, acogiste al Verbo de la vida en la profundidad de tu humilde fe, totalmente entregada al Eterno, ayúdanos a decir nuestro «sí» ante la urgencia, más imperiosa que nunca, de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo, llevaste la alegría a Juan el Bautista, haciéndolo exultar en el seno de su madre. Tú, estremecida de gozo, cantaste las maravillas del Señor. Tú, que estuviste plantada ante la cruz con una fe inquebrantable y recibiste el alegre consuelo de la Resurrección, recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de
resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte. Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación, madre del amor, esposa de las bodas eternas, intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo, para que ella nunca se encierre ni se detenga en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización, ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,del servicio, de la fe ardiente y generosa, de la justicia y el amor a los pobres, para que la alegría del Evangelio llegue hasta los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros. Amén. Aleluya.
(Papa Francisco.
“Evangelii Gaudium”,
287)
"VIRGO FIDELIS"

Extracto
de la Homilía en la Catedral de la ciudad de México, 26 de enero de
1979.
Queridos hermanos y
hermanas:
"...De entre tantos
títulos atribuidos a la Virgen, a lo largo de los siglos, por el
amor filial de los cristianos, hay uno de profundísimo
significado: Virgo Fidelis, Virgen fiel.
¿Qué significa esta fidelidad de María?¿Cuáles son les
dimensiones de esa fidelidad?
La primera dimensión se llama búsqueda. María fue fiel
ante todo cuando, con amor se puso a buscar el sentido profundo
del Designio de Dios en Ella y para el mundo. “ Quomodo fiet?
-¿Cómo sucederá esto? ”, preguntaba Ella al Ángel de la
Anunciación. Ya en el Antiguo Testamento el sentido de esta
búsqueda se traduce en una expresión de rara belleza y
extraordinario contenido espiritual: “ buscar el Rostro del
Señor ”. No habrá fidelidad si no hubiere en la raíz esta
ardiente, paciente y generosa búsqueda; si no se encontrara en
el corazón del hombre una pregunta, para la cual sólo Dios tiene
respuesta, mejor dicho, para la cual sólo Dios es la respuesta.
La segunda dimensión de la fidelidad se llama acogida,
aceptación. El “quomodo fiet” se transforma, en los labios
de María, en un “fiat”. Que se haga, estoy pronta, acepto: éste
es el momento crucial de la fidelidad, momento en el cual el
hombre percibe que jamás comprenderá totalmente el cómo; que hay
en el Designio de Dios más zonas de misterio que de evidencia;
que, por más que haga, jamás logrará captarlo todo. Es entonces
cuando el hombre acepta el misterio, le da un lugar en su
corazón así como “ María conservaba todas estas cosas,
meditándolas en su corazón ” Es el momento en el que el hombre
se abandona al misterio, no con la resignación de alguien que
capitula frente a un enigma, a un absurdo, sino más bien con la
disponibilidad de quien se abre para ser habitado por algo –
¡por Alguien! – más grande que el propio corazón. Esa aceptación
se cumple en definitiva por la fe que es la adhesión de todo el
ser al misterio que se revela.
Coherencia, es la tercera dimensión de la fidelidad.
Vivir de acuerdo con lo que se cree. Ajustar la propia vide al
objeto de la propia adhesión. Aceptar incomprensiones,
persecuciones antes que permitir rupturas entre lo que se vive y
lo que se cree: esta es la coherencia. Aquí se encuentra,
quizás, el núcleo más intimo de la fidelidad.
Pero toda fidelidad debe pasar por la prueba más exigente: la
de la duración. Por eso la cuarta dimensión de la fidelidad
es la constancia. Es fácil ser coherente por un día o algunos
días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es
fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo
en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad
una coherencia que dura a lo largo de toda la vida. El “fiat”
de María en la Anunciación encuentra su plenitud en el “fiat”
silencioso que repite al pie de la Cruz. Ser fiel es no
traicionar en les tinieblas lo que se aceptó en público.
De todas les enseñanzas que la Virgen da a sus hijos, quizás
la más bella e importante es esta lección de fidelidad..."
|
|