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Editores de
"El Camino de
María"


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Acordaos,
¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno
de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia y reclamando
vuestro socorro, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.
¡Oh Madre de Dios!, no desechéis mis súplicas,
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
Acuérdate, Virgen
Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas
buenas de mí. "Recordare, Virgo Mater Dei, dum steteris in
conspectu Domini, ut loquaris pro nobis bona".
(Oración de la
Misa de María Mediadora de todas de todas las gracias)

La Presentación de Jesús en el
Templo

Y cumplidos los
días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a
Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley
del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y
para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones,
según lo mandado en la Ley del Señor. Lc 2, 22-24
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