Esta edición la puede leer y/o imprimir desde: http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter490.htmEL CAMINO DE MARIA: Newsletter 490. NUESTRA SEÑORA DE LOURDES. CRISTO ES LA MANO DE DIOS TENDIDA A LA HUMANIDAD. Editada por SantoRosario.info

 

EL CAMINO DE MARÍA

El Camino de María. Oración con la Madre del Redentor

Cum Maria contemplemur Christi vultum!

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 AVE MARÍA DE LOURDES

La Reina del Cielo,
la Madre de Dios,
en Lourdes, benigna,
su trono fijó.
Ave, Ave, Ave María...

Del Cielo ha bajado
la Madre de Dios,
cantemos el «Ave»
a su Concepción.
Ave, Ave, Ave María...

Un largo Rosario
que el Cielo labró
sostiene en sus manos
más puras que el sol.
Ave, Ave, Ave María...

«Haced penitencia
y ardiente oración
por los pecadores
que ofenden a Dios».

Ave, Ave, Ave María...

Aquí los enfermos
encuentran vigor;
aquí luz y vida
halla el pecador.
Ave, Ave, Ave María...

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Edición Especial

 NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

11 DE FEBRERO DE 2010

XVIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

Totus Tuus

Totus Tuus

Soy todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.

Soy todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo. Amen.

SantoRosario.info

MariaMediadora.com

Oh Dios Padre Misericordioso, que por mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo, concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,  la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su intercesión el favor que te pido... (pídase).  A Tí, Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

VIA MATRIS

Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la Virgen Santísima

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La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía 7 gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:

1.Pondré paz en sus familias.

2.Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3.Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4.Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Hijo y a la santificación de sus almas.

5.Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.

6.Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.

7.He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría

 

 

 Nuestra Señora de Lourdes

 

 Oración a Nuestra Señora de Lourdes

¡Ave María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.

¡Ave María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.

¡Ave María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo
,
a detenernos contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.

¡Ave María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.

Santa María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.

     Juan Pablo II

Oración en el Santuario de Lourdes el 14 de agosto de 2004.

 

Queridos Suscriptores de "El Camino de María"

Con la imagen de Nuestra Señora de Lourdes, cuya festividad celebraremos el  próximo 11 de febrero comenzamos esta edición especial de El Camino de María.  En esta fiesta conmemoramos las 18 apariciones de la Santísima Virgen, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, a una niña de 14 años, llamada Bernardette Soubirous, en Lourdes, Francia, cerca del río Gave. 

El 11 de febrero de 1858, tres niñas, Bernadette, de 14 años, su hermana Marie Toinete, de 11 y su amiga Jeanne Abadie, de 12 salieron de su casa en Lourdes para recoger leña. Camino al río Gave, pasó por una gruta natural donde Bernadette escuchó un murmullo y divisó la figura de una Joven vestida de túnica blanca, muy hermosa, ceñida por una banda azul y con un Rosario colgado del brazo. Se acercó y comenzaron a rezar juntas, para luego desaparecer.

Por un período de cinco meses, la Virgen se le apareció a la niña, en medio de multitudes que se acercaban para rezar y poder observar a la hermosa señora, pero la Virgen sólo se le aparecía a la niña. En reiteradas ocasiones, Bernadette fue víctima de desprecios y burlas por parte de las autoridades eclesiales y civiles de pueblo, pero la niña se mantuvo firme en su fe mariana sobre todo en el especial pedido que la Virgen le había encargado: la construcción de una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.

Luego de la última aparición ocurrida en 16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, Bernadette ingresó a la orden religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad.
 
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"El próximo 11 de febrero, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes, se celebrará en la basílica vaticana la XVIII Jornada mundial del enfermo... Cada año la Iglesia quiere sensibilizar a toda la comunidad eclesial sobre la importancia del servicio pastoral en el vasto mundo de la salud, un servicio que es parte integrante de su misión, ya que se inscribe en el surco de la misma misión salvífica de Cristo. Él, Médico divino, "pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo" (Hch 10, 38). En el misterio de su Pasión, Muerte y Resurrección, el sufrimiento humano encuentra sentido y la plenitud de la luz. En la carta apostólica Salvifici doloris, el Siervo de Dios Juan Pablo II tiene palabras iluminadoras al respecto: "El sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la Pasión de Cristo. Y a la vez ha entrado en una dimensión completamente nueva y en un orden nuevo: ha sido unido al amor (...), a aquel Amor que crea el Bien, sacándolo incluso del mal, sacándolo por medio del sufrimiento, así como el Bien supremo de la Redención del mundo ha sido sacado de la Cruz de Cristo, y de ella toma constantemente su origen. La Cruz de Cristo se ha convertido en una fuente de la que brotan ríos de agua viva" (n. 18)." El Señor Jesús en la Ultima Cena, antes de volver al Padre, se inclinó para lavar los pies a los Apóstoles, anticipando el acto supremo de amor de la cruz. Con ese gesto invitó a sus discípulos a entrar en su misma lógica, la del amor que se da especialmente a los más pequeños y a los necesitados (cf. Jn 13, 12-17). Siguiendo su ejemplo, todo cristiano está llamado a revivir, en contextos distintos y siempre nuevos, la parábola del buen Samaritano, el cual, pasando al lado de un hombre al que los ladrones dejaron medio muerto al borde del camino, "al verlo tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva" (Lc 10, 33-35).

Al final de la parábola, Jesús dice: "Ve y haz tú lo mismo" (Lc 10, 37). Con estas palabras se dirige también a nosotros. Nos exhorta a inclinarnos sobre las heridas del cuerpo y del espíritu de tantos hermanos y hermanas nuestros que encontramos por los caminos del mundo; nos ayuda a comprender que, con la gracia de Dios acogida y vivida en la vida de cada día, la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento puede llegar a ser escuela de esperanza. En verdad, como afirmé en la encíclica Spe salvi, "lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que sufrió con amor infinito" (n. 37). Benedicto XVI . Mensaje para la XVIII Jornada Mundial del enfermo
 
 
 

¡“Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración personal, para que en sus corazones crezca la semilla de la fe, y pueda crecer en testimonio alegre para los demás. Yo estoy con ustedes y deseo exhortarlos a todos: crezcan y alégrense en el Señor que los ha creado. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 

Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorge. 25/1/2010

 

Los sacerdotes,  "ministros de los enfermos"

 

En este Año sacerdotal mi pensamiento se dirige en particular a vosotros, queridos sacerdotes, "ministros de los enfermos", signo e instrumento de la compasión de Cristo, que debe llegar a todo hombre marcado por el sufrimiento. Os invito, queridos presbíteros, a no escatimar esfuerzos para prestarles asistencia y consuelo. El tiempo transcurrido al lado de quien se encuentra en la prueba es fecundo en gracia para todas las demás dimensiones de la pastoral. Me dirijo por último a vosotros, queridos enfermos, y os pido que recéis y ofrezcáis vuestros sufrimientos por los sacerdotes, para que puedan mantenerse fieles a su vocación y su ministerio sea rico en frutos espirituales, para el bien de toda la Iglesia.

Benedicto XVI . Mensaje para la XVIII Jornada Mundial del enfermo

 

HOMILÍA DEL VENERABLE JUAN PABLO II 

Peregrinacion de Juan Pablo II al Santuario de Lourdes

¡ESCUCHÉMOSLA!

DESDE ESTA GRUTA DE MASSABIELLE, LA VIRGEN NOS HABLA TAMBIEN A NOSOTROS, CRISTIANOS DEL TERCER MILENIO.  

 Santuario de Lourdes. Homilía durante la Santa Misa en la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María. 15 de agosto de 2004

¡ESCUCHÉMOSLA!

 
Queridos jóvenes:

1. "Que soy era Immaculada Councepciou". Las palabras que María le dirigió a Bernardita el 25 de marzo de 1858 resuenan con una intensidad particular durante este año, en el cual la Iglesia celebra el 150º aniversario de la solemne definición del dogma, proclamado por el Beato Pío IX con la Constitución apostólica Ineffabilis Deus.

He deseado vivamente realizar esta peregrinación a Lourdes, para recordar un acontecimiento que continúa dando gloria a la Trinidad una e indivisa. La Concepción Inmaculada de María es el signo del amor gratuito del Padre, la expresión perfecta de la Redención obrada por el Hijo, el inicio de una vida totalmente disponible a la acción del Espíritu.

2. Bajo la mirada materna de la Virgen, os saludo de corazón a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, que habéis venido a la Gruta de Massabielle para cantar las alabanzas de Aquella a la que todas las generaciones llaman Bienaventurada (cf. Lc 1,48).

Mi pensamiento afectuoso se dirige ahora a los peregrinos que han venido aquí desde diversas partes de Europa y del mundo, y a todos aquellos que están unidos espiritualmente a nosotros a través de la radio y la televisión. Con especial afecto, os saludo a vosotros, queridísimos enfermos, que habéis venido a este lugar bendito a buscar alivio y esperanza. ¡Que la Virgen Santa os haga sentir su presencia y dé consuelo a vuestros corazones!

3. "En aquellos días, María se puso en viaje hacia la montaña..." (Lc 1,39). Las palabras de la narración evangélica nos han hecho volver a ver con los ojos del corazón a la joven muchacha de Nazaret en camino hacia la "ciudad de Judá" donde habitaba su prima, para ofrecerle sus servicios.

Lo que nos impresiona en María es, ante todo, su atención llena de ternura hacia su pariente anciana. El suyo es un amor concreto, que no se limita a palabras de comprensión, sino que se hace cargo en primera persona de la fatiga de la asistencia. A su prima, la Virgen no le da simplemente algo de sí; se da Ella misma, sin pedir nada a cambio. Ha comprendido perfectamente que el don recibido de Dios más que un privilegio es una tarea, que la compromete hacia los demás con la gratuidad propia del amor.

4. "Engrandece mi alma al Señor..." (Lc 1,46). Los sentimientos que María vive en el encuentro con Isabel irrumpen con fuerza en el canto del Magnificat. En sus labios se expresa la espera plena de esperanza de los "pobres del Señor" y, al mismo tiempo, la conciencia del cumplimiento de las promesas, porque Dios "se acordó de su Misericordia" (cf. Lc 1,54).

Precisamente de esta conciencia brota la alegría de la Virgen María que invade todo el cántico:

alegría de saber que Dios "ha puesto los ojos" en Ella no obstante su "humildad" (cf. Lc 1,48); 

- alegría por el "servicio" que le es posible ofrecer, gracias a las "maravillas" a las que la ha llamado el Todopoderoso (cf. Lc 1,49);

alegría por experimentar con antelación las bienaventuranzas escatológicas, reservadas a los "humildes" y a los "hambrientos" (cf. Lc 1,52-53).

Al Magnificat, sigue el silencio: sobre los tres meses de permanencia junto a su prima Isabel nada se ha dicho. O tal vez se nos ha dicho lo más importante: el bien no hace ruido, la fuerza del amor se expresa en la serenidad discreta del servicio cotidiano.

5. Con sus palabras y con su silencio, la Virgen María está delante de nosotros como Modelo para nuestro camino. Un camino que no es fácil: por la culpa de los primeros padres, la humanidad lleva en sí la herida del pecado, cuyas consecuencias continúan haciéndose sentir también en los redimidos. ¡Pero el mal y la muerte no tendrán la última palabra!  María lo confirma con toda su existencia, como testimonio vivo de la victoria de Cristo, nuestra Pascua.

Los fieles lo han comprendido. Por ello corren en masa a esta gruta para escuchar las advertencias maternas de la Virgen, reconociendo en Ella "la mujer vestida de sol" (Ap 12,1), la Reina que resplandece al lado del Trono de Dios (cf. Sal. resp.) e intercede a su favor.

6. Hoy la Iglesia celebra la gloriosa Asunción al Cielo de María en cuerpo y alma. Los dos dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción están íntimamente ligados entre ellos. Ambos proclaman la gloria de Cristo Redentor y la santidad de María, cuyo destino humano está ya perfectamente y definitivamente realizado en Dios.

"Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré Conmigo, para que donde esté Yo estéis también vosotros", nos ha dicho Jesús (Jn 14,3). María es la prenda del cumplimiento de la promesa de Cristo. Su Asunción se convierte así para nosotros en "signo de esperanza segura y de consuelo" (cf. Lumen gentium, 68).

Queridos Hermanos y Hermanas. Desde esta gruta de Massabielle, la Virgen nos habla también a nosotros, cristianos del tercer milenio.

 ¡Escuchémosla!

Escuchad ante todo vosotros, queridos jóvenes, que buscáis una respuesta capaz de dar sentido a vuestra vida. Aquí la podréis encontrar. Es una respuesta exigente, pero es la única que satisface plenamente. En ella está el secreto de la alegría verdadera y de la paz.

Desde esta gruta parte un especial llamado también a vosotras, mujeres. Apareciéndose en la gruta, María confió su mensaje a una joven, como para subrayar la particular misión que le corresponde a la mujer en este tiempo nuestro, tentado por el materialismo y la secularización: ser en la sociedad de hoy testigos de aquellos valores esenciales que se ven sólo con los ojos del corazón. ¡A vosotras, mujeres, os corresponde la tarea de ser centinelas de lo Invisible! 

A todos vosotros, hermanos y hermanas, lanzo un apremiante llamado para que hagáis todo lo posible para que la vida, toda la vida, sea respetada desde su concepción hasta su fin natural. La vida es un don sagrado, del cual nadie puede adueñarse.

En fin, la Virgen de Lourdes tiene un mensaje para todos. Es este: ¡sed mujeres y hombres libres! Pero recordad: la libertad humana es una libertad herida por el pecado. Ella misma necesita ser liberada. Cristo es su liberador, Él que "nos ha liberado para que seamos verdaderamente libres" (Gal 5,1). ¡Defended vuestra libertad!

Queridos hermanos, nosotros sabemos que para ello podemos contar con Aquella que, al no haber cedido nunca al pecado, es la única criatura perfectamente libre. A Ella os encomiendo. ¡Caminad con María por el camino de la plena realización de vuestra humanidad!

     Juan Pablo II

 

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EL CAMINO DE MARIA . Edición número 490 para %EmailAddress%

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