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Cum Maria contemplemur
Christi vultum!
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AVE
MARÍA DE LOURDES
La Reina del
Cielo,
la Madre de Dios,
en Lourdes, benigna,
su trono fijó.
Ave, Ave, Ave María...
Del Cielo ha bajado
la Madre de Dios,
cantemos el «Ave»
a su Concepción.
Ave, Ave, Ave María...
Un largo Rosario
que el Cielo labró
sostiene en sus manos
más puras que el sol.
Ave, Ave, Ave María...
«Haced penitencia
y ardiente oración
por los pecadores
que ofenden a Dios».
Ave, Ave, Ave María...
Aquí los enfermos
encuentran vigor;
aquí luz y vida
halla el pecador.
Ave, Ave, Ave María...
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Edición Especial
NUESTRA
SEÑORA DE LOURDES
11 DE FEBRERO
DE 2010
XVIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO


Soy todo
tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.


Oh Dios Padre
Misericordioso, que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina,
de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad
a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los
momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir
al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo
Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su
intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
VIA MATRIS
Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la Virgen
Santísima
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La Santísima Virgen María
manifestó a Santa Brígida que concedía 7 gracias a quienes
diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y
rezando siete Avemarías:
1.Pondré paz en sus familias.
2.Serán iluminados en los
Divinos Misterios.
3.Los consolaré en sus penas y
acompañaré en sus trabajos.
4.Les daré cuanto me pidan,
con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Hijo y a
la santificación de sus almas.
5.Los defenderé en los
combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en
todos los instantes de su vida.
6.Los asistiré visiblemente en
el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
7.He conseguido de mi Divino
Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y
dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad
eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi
Hijo y Yo seremos su consolación y alegría
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Oración
a Nuestra Señora de Lourdes
¡Ave
María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo !
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos
nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave
María, humilde Sierva del Señor,
Gloriosa Madre de Cristo !
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la
Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la
conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos
de la historia.
¡Ave
María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes !
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
Sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de
Cristo,
a detenernos contigo ante las innumerables
cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave
María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos !
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar
siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor
del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa
María, Madre de los creyentes,
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.

Oración en el Santuario de Lourdes el 14 de agosto de 2004.
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Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
Con la imagen
de Nuestra Señora de Lourdes, cuya festividad
celebraremos el
próximo
11 de febrero comenzamos esta edición especial de
El Camino de María. En esta fiesta conmemoramos
las 18 apariciones de la Santísima Virgen, entre el 11 de
febrero y el 16 de julio de 1858, a una niña de 14 años,
llamada Bernardette Soubirous, en Lourdes, Francia, cerca del río
Gave.
El 11 de
febrero de 1858, tres niñas, Bernadette, de 14 años, su hermana Marie Toinete, de 11 y su
amiga Jeanne Abadie, de 12 salieron de su casa en Lourdes para
recoger leña. Camino al río Gave, pasó por una gruta
natural donde Bernadette escuchó un murmullo y divisó la
figura de una Joven vestida de túnica blanca, muy hermosa, ceñida
por una banda azul y con un Rosario colgado del brazo. Se
acercó y comenzaron a rezar juntas, para luego desaparecer.
Por un período de cinco meses, la Virgen se le apareció a la
niña, en medio de multitudes que se acercaban para rezar y
poder observar a la hermosa señora, pero la Virgen sólo se
le aparecía a la niña. En reiteradas ocasiones, Bernadette
fue víctima de desprecios y burlas por parte de las
autoridades eclesiales y civiles de pueblo, pero la niña se
mantuvo firme en su fe mariana sobre todo en el especial
pedido que la Virgen le había encargado: la construcción de
una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.
Luego de la última aparición ocurrida en 16 de julio, fiesta
de Nuestra Señora del Carmen, Bernadette ingresó a la orden
religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y
permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad.
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"El próximo 11
de febrero, memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen
María de Lourdes, se celebrará en la basílica vaticana la
XVIII Jornada mundial del enfermo...
Cada año la Iglesia quiere sensibilizar a toda la comunidad
eclesial sobre la importancia del servicio pastoral en el
vasto mundo de la salud, un servicio que es parte integrante
de su misión, ya que se inscribe en el surco de la misma
misión salvífica de Cristo. Él, Médico divino, "pasó
haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el
diablo" (Hch 10, 38). En el misterio de su
Pasión, Muerte y Resurrección, el sufrimiento humano
encuentra sentido y la plenitud de la luz. En la carta
apostólica
Salvifici doloris,
el Siervo de Dios Juan
Pablo II tiene palabras iluminadoras al respecto: "El
sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la Pasión de
Cristo. Y a la vez ha entrado en una dimensión completamente
nueva y en un orden nuevo: ha sido unido al amor (...), a
aquel Amor que crea el Bien, sacándolo incluso del mal,
sacándolo por medio del sufrimiento, así como el Bien
supremo de la Redención del mundo ha sido sacado de la Cruz
de Cristo, y de ella toma constantemente su origen. La Cruz
de Cristo se ha convertido en una fuente de la que brotan
ríos de agua viva" (n. 18)." El Señor Jesús en la Ultima
Cena, antes de volver al Padre, se inclinó para lavar los
pies a los Apóstoles, anticipando el acto supremo de amor de
la cruz. Con ese gesto invitó a sus discípulos a entrar en
su misma lógica, la del amor que se da especialmente a los
más pequeños y a los necesitados (cf. Jn 13, 12-17).
Siguiendo su ejemplo, todo cristiano está llamado a revivir,
en contextos distintos y siempre nuevos, la parábola del
buen Samaritano, el cual, pasando al lado de un hombre al
que los ladrones dejaron medio muerto al borde del camino,
"al verlo tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus
heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándolo sobre
su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él.
Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al
posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo
pagaré cuando vuelva" (Lc 10, 33-35).
Al
final de la parábola, Jesús dice: "Ve y haz tú lo
mismo" (Lc 10, 37). Con estas palabras se
dirige también a nosotros. Nos exhorta a inclinarnos
sobre las heridas del cuerpo y del espíritu de tantos
hermanos y hermanas nuestros que encontramos por los
caminos del mundo; nos ayuda a comprender que, con la
gracia de Dios acogida y vivida en la vida de cada día,
la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento puede
llegar a ser escuela de esperanza. En verdad, como
afirmé en la encíclica
Spe salvi,
"lo que cura al
hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el
dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación,
madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante
la unión con Cristo, que sufrió con amor infinito"
(n. 37).
Benedicto XVI . Mensaje para la XVIII Jornada Mundial
del enfermo
¡“Queridos hijos! Que este tiempo sea para
ustedes tiempo de oración personal, para que en
sus corazones crezca la semilla de la fe, y
pueda crecer en testimonio alegre para los
demás. Yo estoy con ustedes y deseo exhortarlos
a todos: crezcan y alégrense en el Señor que los
ha creado. ¡Gracias por haber respondido a mi
llamado!”
Mensaje de Nuestra Señora Reina de la Paz en
Medjugorge. 25/1/2010
Los sacerdotes,
"ministros de los enfermos"
En este
Año sacerdotal
mi pensamiento se dirige en particular a
vosotros, queridos sacerdotes,
"ministros de los enfermos", signo e
instrumento de la compasión de Cristo, que
debe llegar a todo hombre marcado por el
sufrimiento. Os invito, queridos
presbíteros, a no escatimar esfuerzos para
prestarles asistencia y consuelo. El tiempo
transcurrido al lado de quien se encuentra
en la prueba es fecundo en gracia para todas
las demás dimensiones de la pastoral. Me
dirijo por último a vosotros, queridos
enfermos, y os pido que recéis y ofrezcáis
vuestros sufrimientos por los sacerdotes,
para que puedan mantenerse fieles a su
vocación y su ministerio sea rico en frutos
espirituales, para el bien de toda la
Iglesia.
Benedicto XVI . Mensaje para la XVIII
Jornada Mundial del enfermo
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