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Cum
Maria contemplemur Christi vultum!
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Acuérdate, Virgen
Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas
de mí.
Recordare, Virgo Mater
Dei, dum steteris in conspectu Domini, ut loquaris pro nobis bona.
(Oración de la
Santa Misa de María Mediadora de todas de todas las gracias)

"Ofrezco a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente
de la Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen
con la firma: JESÚS, EN TI CONFÍO" (Diario, 327)
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Edición 468
7 de noviembre de 2009
MARIA MEDIADORA DE TODAS
LAS GRACIAS
La fiesta
de María Mediadora de todas las Gracias la instituyó el Papa
Benedicto XV en 1921; en ella se nos invita a recurrir siempre con
confianza a esta mediación de la Madre del Redentor.
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"La Santísima
Virgen es Dispensadora universal de todas las gracias, tanto por
su divina Maternidad: que las obtiene de su Hijo, como por su
Maternidad espiritual: que las distribuye entre sus otros hijos, los
hombres. Esto lo hace subordinada a Cristo, pero de manera inmediata. Y
ello por una específica y singular determinación de la voluntad de Dios,
que ha querido otorgar a María esta doble función: ser Corredentora y
Dispensadora, con alcance universal y para siempre".
(Pío
X, Encíclica "Ad diem illum laetissimum" 4 de
febrero de 1904)

TOTUS
TUUS
Soy todo tuyo y todas mis cosas Te
pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.
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“La
Virgen fue en su vida ejemplo de aquel afecto materno, con el que es
necesario estén animados todos los que en la misión apostólica de la
Iglesia cooperan a regenerar a los hombres”


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Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia
peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también
responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana,
convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en
ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que
te dignes glorificar a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum
Dei, y que me concedas por su intercesión el favor que te
pido... (pídase). A Tí, Padre Omnipotente, origen del
cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y
de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
25 de marzo al 25 de diciembre
VIA MATRIS
Contemplación y meditación de los 7 Dolores de la Virgen Santísima
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La Santísima Virgen María manifestó a Santa Brígida que concedía 7 gracias a quienes diariamente le honrasen considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías:
1.Pondré paz en sus familias.
2.Serán iluminados en los Divinos Misterios.
3.Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4.Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Hijo y a la santificación de sus almas.
5.Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de su vida.
6.Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.
7.He conseguido de mi Divino Hijo que las almas que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría

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EL AVE MARIA
San Luis María Grignion de
Montfort
57) ¿Te debates
en la miseria del
pecado? Invoca a
la excelsa María y
dile: ¡Ave! Que
quiere decir:
«¡Te saludo con
profundo respeto a
Ti que eres sin
pecado ni
desgracia!»
Ella te librará de
la desgracia de tus
pecados.
¿Te envuelven las
tinieblas de la
ignorancia o del
error? Recurre a
María y dile: ¡Ave
María! Es decir:
«Iluminada con los
rayos del Sol de
Justicia». Ella
te comunicará sus
luces.
¿Caminas
extraviado, fuera de
la senda del Cielo?
Invoca a María,
que quiere decir:
«Estrella del mar y
Estrella polar, que
guía nuestro
peregrinar por este
mundo». Ella te
conducirá al puerto
de salvación.
¿Has perdido la
gracia? Honra la
abundancia de
gracias de que Dios
llenó a la Santísima
Virgen y dile:
«Llena de gracia y
de todos los dones
del Espíritu Santo».
Ella te dará sus
gracias.
¿Te sientes solo
y abandonado de
Dios? Dirígete a
María y dile: «El
Señor es Contigo más
noble y está más
íntimamente que en
los justos y los
santos, porque eres
con Él una misma
cosa, pues siendo Él
tu Hijo, su carne es
carne tuya. Y dado
que eres su Madre,
estás con el Señor y
en semejanza
perfecta y mutua
caridad». Dile
finalmente: «Toda
la Santísima
Trinidad está
Contigo, pues eres
su precioso Templo».
Ella te colocará
bajo la protección y
salvaguardia del
Señor.
¿Estás hambriento
del Pan de la gracia
y del Pan de la
vida? Acércate a
Ella que llevó el
Pan vivo descendido
del Cielo. Dile:
«Bendito es el fruto
de tu vientre, el
que concebiste sin
detrimento de tu
virginidad, que
llevaste sin trabajo
y diste a luz sin
dolor. Bendito
Jesús, que rescató
al mundo
esclavizado, curó al
mundo enfermo,
resucitó al hombre
muerto, hizo volver
al hombre
desterrado,
justificó al hombre
criminal y salvó al
hombre condenado.
Ciertamente tu alma
será saciada del pan
de la gracia en esta
vida y de la vida
eterna en la otra.
Amén».
58) Concluye tu
plegaria con la
Iglesia y dile:
«Santa María, santa en
cuerpo y alma, santa por
tu singular y eterna
abnegación en el
servicio de Dios, santa
en tu calidad de Madre
de Dios que te dio una
santidad eminente como
convenía a esta infinita
dignidad».
«Madre de Dios y también
Madre nuestra, Abogada y
Mediadora nuestra,
Tesorera y Dispensadora
de las gracias de Dios:
alcánzanos pronto el
perdón de nuestros
pecados y la
reconciliación con la
Divina Majestad».
«Ruega por nosotros,
pecadores: pues tienes
tanta compasión de los
miserables, que no
desprecias ni rechazas a
los pecadores, sin los
cuales no serías la
Madre del Salvador.
Ruega por nosotros
ahora, durante el tiempo
de nuestra vida corta,
frágil y miserable.
Ahora, porque sólo nos
pertenece el momento
presente. Ahora, cuando
somos acometidos y
estamos rodeados, noche
y día, de poderosos y
crueles enemigos».
«Y en la hora de nuestra
muerte, tan terrible y
peligrosa, cuando se
agoten nuestras fuerzas,
cuando nuestro cuerpo y
espíritu estarán
abatidos por el dolor.
En la hora de nuestra
muerte, cuando satanás
redoblará sus esfuerzos
a fin de arruinarnos
para siempre. En esa
hora en que se decidirá
nuestra suerte para toda
una eternidad, dichosa o
infeliz. Ven en ayuda de
tus pobres hijos, Madre
compasiva, Abogada y
Refugio de los
pecadores. Aleja de
nosotros en la hora de
la muerte a los
demonios, enemigos
nuestros, cuyo horroroso
aspecto nos espanta. Ven
a iluminarnos en las
tinieblas de nuestra
muerte. Guíanos y
acompáñanos ante el
Tribunal de nuestro
Juez, que es Hijo tuyo.
Intercede por nosotros
para que nos perdone y
reciba en la mansión de
la gloria eterna. ¡Amén:
que así sea!»
El Secreto Admirable del
Santo Rosario, 57-58
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Estimado/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
Presentamos la Edición
468 de "El Camino de
María", Newsletter Semanal con
Textos para hacer
oración con María Santísima, Madre del Redentor y Reina de
todos los Santos, hoy dedicada a
contemplarla como Mediadora de todas las Gracias, cuya
festividad celebraremos el 7 de noviembre y fue
instituida por el Papa Benedicto XV en 1921.
El Concilio Vaticano II
da a la Virgen María el título de "Mediadora" al afirmar
que "continúa procurándonos con su múltiple intercesión los
dones de la salvación eterna"
(Lumen Gentium, 62).
Y con el
título de "Madre en el orden de la gracia"
(Lumen Gentium, 61)
el Concilio enseña que la Virgen coopera con Cristo en el
renacimiento espiritual de la humanidad.
En la Encíclica
Redemptoris Mater el Siervo de Dios Juan Pablo II nos
enseña que "la Mediación de María está íntimamente unida a su
maternidad y posee un carácter específicamente materno que la
distingue del de las demás criaturas"
(Redemptoris Mater, 38)
La Mediación de María
no ofusca ni disminuye "la única mediación de Cristo, sino
que manifiesta su eficacia...; favorece, y de ninguna manera
impide, la unión inmediata de los creyentes con Cristo"
(Lumen Gentium, 60).
En realidad, la mediación materna de María es un don del
Padre a la humanidad. Por esto el mismo Concilio concluye
que "la Iglesia no duda en atribuir a María esta misión
subordinada, la experimenta sin cesar y la recomienda al corazón
de sus fieles para que, apoyados en su protección maternal se
unan más íntimamente al Mediador y Salvador"
(Lumen Gentium, 62)
En la siguiente dirección de nuestro sitio
BenedictumXVI.us hemos publicado un
texto sobre la
Mediación de María, escrito por el hoy Santo Padre
Benedicto XVI.
A partir del 8 de noviembre
se inicia en los países del Hemisferio Sur el MES
CONSAGRADO A MARÍA SANTÍSIMA, que culmina el 8 de
diciembre con la celebración de la Fiesta de la Inmaculada
Concepción del María. La piedad popular ha visto en este mes
una excelente ocasión para multiplicar las iniciativas de piedad
mariana.
Invitamos a todos los
suscriptores de El Camino de María y sus amigos y conocidos,
a recibir diariamente en su e-mail meditaciones extraídas
de la Catequesis del Papa Juan Pablo II bajo el lema "ORACIÓN
CON LA MADRE DEL REDENTOR" .Para ello deben llenar un
simple formulario con su nombre y su
e-mail en la siguiente dirección:
http://www.JuanPabloMagno.org/formulario3.htm
En la selección de las meditaciones para el
MES CONSAGRADO A MARÍA SANTÍSIMA, hemos seguido la recomendación de la Iglesia que
nos invita a reflexionar en los principales misterios de la vida
de María. Un reflexionar que implique hacer un esfuerzo con la
mente, la imaginación y el corazón, para profundizar en las
virtudes que la Virgen Santísima vivió a lo largo de su vida. En "ORACIÓN
CON LA MADRE DEL REDENTOR", a lo largo de 31 capítulos,
contaremos con la guía del Magisterio y de la Catequesis del Siervo de Dios Juan Pablo II.
Asimismo, en la siguiente dirección de la
Biblioteca Digital Virgo Fidelis,
pueden descargar gratuitamente a su computadora el Libro Digital
"PEREGRINANDO EN LA FE CON MARÍA" que contiene
meditaciones diarias desde el 8 de noviembre hasta el 8 de
diciembre.
http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/biblioteca2.htm
Recurramos
confiadamente a María, Madre del Redentor y Mediadora de todas las Gracias
en todos los momentos de nuestra vida. Ella es nuestra Madre,
conoce nuestras necesidades mejor que nosotros, y es tan
poderosa con su Hijo Jesús que tiene su Omnipotencia en sus
manos. Roguémosle, por lo tanto, que hable a Jesús en favor
nuestro, con la Oración de la Santa Misa de la festividad de
María Mediadora: "Acuérdate, Virgen
Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas
de mí." .
Oremos los unos por los
otros, cada cual por su hermano, y todos por todos. Roguemos
al Sacerdote Eterno que el recuerdo del Cura de Ars nos
ayude a reavivar nuestro celo en su servicio. Supliquemos al
Espíritu Santo que llame a su Iglesia a muchos sacerdotes
del temple y santidad del Cura de Ars; nuestra época tiene
gran necesidad de ellos y ha de ser capaz de hacer germinar
estas vocaciones.
Confiemos nuestro
sacerdocio a la Virgen María, Madre de los sacerdotes, a
quien Juan María Vianney recurría sin cesar con tierno
afecto y total confianza. Para él esto era un ulterior
motivo de acción de gracias: «Jesucristo
- decía -
tras habernos dado cuanto nos podía dar, quiere aún dejarnos
en herencia lo más precioso que Èl tenía: su Santa Madre»
CARTA DE JUAN PABLO II A LOS SACERDOTES . JUEVES SANTO
1986
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