Cum
Maria contemplemur Christi vultum! Madre,
Oh Maria, Madre mía, Te ruego humildemente, cubre mi alma con Tu manto
virginal en este momento tan importante de mi vida, para que así me
haga mas agradable a Tu Hijo y pueda glorificar dignamente la
Misericordia de Tu Hijo delante del mundo entero y durante toda la
eternidad. (Diario, 220) "Ofrezco
a los hombres un Recipiente con el que han de venir a la Fuente de la
Misericordia para recoger gracias. Ese Recipiente es esta Imagen con la
firma: JESÚS, EN TI CONFÍO" (Diario, 327). TIEMPO
PASCUAL 13 de mayo de
2007
Soy
todo tuyo y todas mis cosas Te pertenecen. Te pongo al centro de mi vida.
Dame tu Corazón, oh María.
Soy
todo tuyo, María PATRONA DE LA ARGENTINA 8 DE MAYO 13 DE MAYO Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia peregrina,
de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres
de buena voluntad, haz que yo sepa también responder con fidelidad
a las exigencias de la vocación cristiana, convirtiendo todos los
momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte y de servir
al Reino de Jesucristo. Te ruego que te dignes glorificar a tu Siervo
Juan Pablo II, Servus Servorum Dei, y que me concedas por su
intercesión el favor que te pido... (pídase). A Tí,
Padre Omnipotente, origen del cosmos y del hombre, por Cristo, el que
vive, Señor del tiempo y de la historia, en el Espíritu Santo que
santifica el universo, alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos
de los siglos. Amén.
ADORADO
SEAS, OH DIOS MISERICORDIOSO!
Oh
misterio
de la
Divina
Misericordia,
oh Dios de
la piedad, Santa
Faustina
Kowalska
.
Diario,
1746.
Querido/a Suscriptor/a de "El Camino de María"
En
"Memoria e identidad" nuestro querido y
recordado Juan Pablo II escribió sobre EL
MISTERIO DE LA REDENCIÓN COMO
LÍMITE DIVINO IMPUESTO AL MAL:
"...La Redención es el límite divino
impuesto al mal por la simple razón de
que con la Redención el mal es vencido
radicalmente por el Bien, el odio por el
Amor, la muerte por la Resurrección.
La contienda entre
el bien y el mal en que vive el hombre
se ilustra a veces con la figura de la
balanza. Usando este símbolo, se puede
decir que Dios, ofreciendo el sacrificio
de su propio Hijo en la Cruz, ha puesto
esta expiación de valor infinito en el
platillo del Bien, para que, en
definitiva, el Bien pueda prevalecer
siempre.
La palabra
"Redentor" que en latín se dice "Redemptor",
cuya etimología se relaciona con el
verbo "redimire" (readquirir), nos
acerca a la comprensión de la realidad
de la Redención. Con ella se relacionan
estrechamente los conceptos de
"remisión" y "justificación". Ambos
términos pertenecen al lenguaje del
Evangelio. Cristo perdonaba los pecados
haciendo hincapié en que el Hijo del
hombre tiene poder para hacerlo. Cuando
le trajeron a un hombre paralítico, lo
primero que dijo fue: "Hijo, tus
pecados quedan perdonados" (Mc 2,
5); después añadió "Levántate, toma
tu camilla y vete a tu casa" (Mc 2,
11). Así, aunque de modo indirecto, puso
de relieve que el pecado es un mal mayor
que la parálisis del cuerpo.
Cristo Crucificado
es quien justifica al hombre pecador
cada vez que éste, apoyándose en la fe
en la Redención de Cristo, se arrepiente
de sus pecados, se convierte y regresa a
Dios. Para ser justificados ante Dios no
bastan los esfuerzos humanos. Es
necesario que actúe la gracia que
proviene del Sacrificio de Cristo.
Porque solamente el Sacrificio de Cristo
en la Cruz tiene el poder de conceder al
hombre la justificación ante Dios.
Por su Resurrección, Cristo
"justificó" la obra de la Creación, y
especialmente la creación del hombre,
en el sentido de que reveló la "medida
apropiada" del bien que Dios concibió en
la historia humana. Una medida que no es
sólo la prevista por Él en la Creación y
empañada después por el hombre con el
pecado. Es una medida superabundante, en
que el designio original se realiza de
una manera aún más plena (cf. Gn 3,
14-15). En Cristo, el hombre está
llamado a una vida nueva, la vida
del hijo en el Hijo, expresión perfecta
de la Gloria de Dios:
"Gloria
Dei vivens homo": la Gloria
de Dios es el hombre viviente."
(Memoria
e Identidad. Párrafos
extractados de los capítulos 4, 5 y 6)
¯¯¯ Le
invitamos a leer y a imprimir
meditaciones diarias para el Mes de María
bajo el lema
"PEREGRINANDO
EN LA FE CON MARÍA":
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dirigirla a : marisayeduardo@santorosario.info


Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
![]()
Por
haberte
dignado
descender
de los
cielos a
esta
tierra.
Te
adoramos
en gran
humildad,
Por
haberte
dignado
elevar
todo el
género
humano.
Por Amor a
nosotros
has tomado
el Cuerpo
De la
Virgen
Inmaculada,
jamás
rozada por
el pecado,
Porque
así lo
has
establecido
desde la
eternidad.
Es la
primera en
adorar la
omnipotencia
de Tu
Misericordia.
Su
Corazón
puro se
abre con
amor a la
venida del
Verbo,
Cree en
las
palabras
del Ángel
y se
fortalece
en la
confianza.
Que
hubiera en
la tierra
un
corazón
digno de
Dios Mismo.
¿Por qué
no Te unes
a un
Serafín,
Señor,
sino a un
pecador?
Oh, éste
es un
misterio
de Tu
Misericordia.
Que te has
dignado
abandonar
el Trono
celestial,
Y has
bajado a
nuestra
miseria, a
la
debilidad
humana,
Porque no
son los
ángeles
sino los
hombres
los
Que
necesitan
Tu
Misericordia.
Nos
unimos a
Tu Madre
Inmaculada,
Porque
así
nuestro
himno Te
será mas
agradable
Ya
que Ella
ha sido
elegida
entre los
ángeles y
los
hombres
Ha
llegado a
nosotros
Tu
Misericordia,
Por
su merito
el hombre
se hizo
agradable
a Dios,
Por
su mérito
todos los
torrentes
de gracias
fluyen
sobre
nosotros.

