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Edición 178
CRISTO REY DEL UNIVERSO
Solemnidad
Domingo 20 de noviembre de 2005
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LA
PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN EL TEMPLO
Fiesta
21 de
noviembre
Celebramos
una fiesta de nuestra Madre que no tiene su origen en el Evangelio, sino
en una antigua tradición, según la cual la Santísima Virgen –Llena de
Gracia desde su Concepción– hizo una dedicación de Sí misma a Dios a
impulsos del Espíritu Santo.
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TOTUS TUUS
Totus
tuus ego sum et omnia mea Tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi
cor Tuum, Maria.
Soy todo tuyo y todas mis cosas Te
pertenecen. Te pongo al centro de mi vida. Dame tu Corazón, oh María.


Totus tuus sum,
Maria,
Mater nostri Redemptoris.
Virgo Dei, Virgo pia,
Mater mundi Salvatoris.
Soy
todo tuyo, María
Madre de nuestro Redentor
Virgen Madre de Dios, Virgen piadosa. Madre del Salvador del mundo.
Amen.
Acuérdate, Virgen
Madre de Dios, cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas
de mí.
Recordare, Virgo Mater
Dei, dum steteris in conspectu Domini, ut loquaris pro nobis bona".
(Oración de la Santa
Misa de María Mediadora de todas de todas las gracias)


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Oh Dios Padre
Misericordioso,
que por
mediación de Jesucristo, nuestro Redentor, y de su Madre, la
Bienaventurada Virgen María, y la acción del Espíritu Santo,
concediste a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum Dei,
la gracia de ser Pastor ejemplar en el servicio de la Iglesia
peregrina, de los hijos e hijas de la Iglesia y de todos los
hombres y mujeres de buena voluntad, haz que yo sepa también
responder con fidelidad a las exigencias de la vocación cristiana,
convirtiendo todos los momentos y circunstancias de mi vida en
ocasión de amarte y de servir al Reino de Jesucristo. Te ruego que
te dignes glorificar a tu Siervo Juan Pablo II, Servus Servorum
Dei, y que me concedas por su intercesión el favor que te
pido... (pídase). A Tí, Padre Omnipotente, origen del
cosmos y del hombre, por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y
de la historia, en el Espíritu Santo que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
LIBROS DE VISITAS
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" Por eso Dios lo engrandeció y
le concedió el Nombre que está sobre todo nombre, para que, ante
el nombre de Jesús, todos se arrodillen, en los cielos, en la
tierra y entre los muertos. Y toda lengua proclame que Cristo
Jesús es el Señor, para Gloria de Dios Padre." Fil. 2, 9 -11
Consagración de la
humanidad para
el día de Cristo Rey
por el Papa Pío XI
Dulcísimo Jesús,
Redentor del género
humano! Miradnos
humildemente
postrados; vuestros
somos y vuestros
queremos ser, y a fin
de vivir más
estrechamente unidos
con Vos, todos y cada
uno espontáneamente
nos consagramos en
este día a vuestro
Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia,
jamás, os han conocido;
muchos, despreciando
vuestros mandamientos,
os han desechado. ¡Oh
Jesús benignísimo!,
compadeceos de los unos
y de los otros, y
atraedlos a todos a
vuestro Corazón
Santísimo.
¡Oh
Señor! Sed Rey, no sólo
de los hijos fieles que
jamás se han alejado de
Vos, sino también de los
pródigos que os han
abandonado; haced que
vuelvan pronto a la Casa
Paterna, que no perezcan
de hambre y miseria.
Sed Rey de aquellos que,
por seducción del error
o por espíritu de
discordia, viven
separados de Vos;
devolvedlos al puerto de
la verdad y a la unidad
de la fe para que en
breve se forme un solo
rebaño bajo un solo
Pastor.
Sed Rey de los que
permanecen todavía
envueltos en las
tinieblas de la
idolatría; dignaos
atraerlos a todos a la
luz de vuestro Reino.
Conceded, ¡oh Señor!,
libertad
segura a vuestra
Iglesia; otorgad a todos
los pueblos la
tranquilidad en el
orden; haced que del uno
al otro confín de la
tierra no resuene sino
esta voz: ¡Alabado sea
el Corazón divino, causa
de nuestra salud! A Él
se entonen cánticos de
honor y de gloria por
los siglos de los
siglos. Amén
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Queridos Suscriptores de "El Camino de María"
Hoy
celebramos la Solemnidad de
Jesucristo, Rey del universo.
Hace un año en la meditación antes del rezo del Ángelus,
nos decía Juan Pablo II:
"Hoy, último domingo del
año litúrgico, se celebra la Solemnidad de Cristo Rey del
universo. Hacia Él dirigían la mirada los padres del Concilio
Vaticano II, cuando el 21 de noviembre de hace cuarenta años
promulgaron la constitución dogmática que inicia con las
palabras «Lumen gentium cum sit Christus», «Por ser
Cristo luz de las gentes»."
La
«Lumen gentium»
ha supuesto un hito en el camino de la Iglesia por las sendas
del mundo contemporáneo y ha estimulado al Pueblo de Dios a
asumir con más decisión sus responsabilidades en la edificación
de ese Reino de Cristo que sólo tendrá su cumplimiento pleno más
allá de la historia..."
Antes del rezo del Ángelus del día
de hoy, el Santo Padre Benedicto XVI, pronunció la siguiente
meditación:
"Hoy,
último domingo del año litúrgico, se celebra la Solemnidad de
Cristo Rey del universo. Desde el anuncio de su Nacimiento, el
Hijo unigénito del Padre, nacido de la Virgen María, es definido
«rey», en el sentido mesiánico, es decir, heredero del trono de
David, según las promesas de los profetas sobre un reino que no
tendrá fin (Cf. Lucas 1, 32-33). La realeza de Cristo quedó
totalmente escondida hasta sus treinta años, pasados en una
existencia ordinaria en Nazaret. Después, durante la vida
pública, Jesús inauguró el nuevo Reino, que «no es de este
mundo» (Juan 18, 36), y lo realizó plenamente al final con
su Muerte y Resurrección. Al aparecerse, Resucitado, a los
apóstoles, les dijo: «Me ha sido dado todo poder en el cielo
y en la tierra» (Mateo 28, 18): este poder surge del Amor,
que Dios ha manifestado plenamente en el sacrificio de su Hijo.
El Reino de Cristo es don ofrecido a los hombres de todo tiempo
para que quien crea en el Verbo encarnado «no perezca, sino
que tenga vida eterna» (Juan 3, 16). Por este motivo,
precisamente en el último libro de la Biblia, el Apocalipsis,
proclama: «Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin»
(22, 13).
«Cristo, Alfa y Omega», así se titula el párrafo con el
que se concluye la primera parte de la Constitución Pastoral
«Gaudium et spes» del Concilio Vaticano II, promulgada hace
cuarenta años. En esa bella página, que retoma algunas palabras
del Siervo de Dios, el Papa Pablo VI, leemos: «El Señor es el
fin de la historia humana, punto de convergencia hacia el cual
tienden los deseos de la historia y de la civilización, centro
de la humanidad, gozo del corazón humano y plenitud total de sus
aspiraciones». Y añade: «Vivificados y reunidos en su
Espíritu, caminamos como peregrinos hacia la consumación de la
historia humana, la cual coincide plenamente con su amoroso
designio: \"Restaurar en Cristo todo lo que hay en el cielo y en
la tierra\" (Efesios 1, 10)» (número 45). A la luz de la
centralidad de Cristo, la
«Gaudium et spes»
interpreta la
condición del hombre contemporáneo, su vocación y dignidad, al
igual que los ámbitos de su vida: la familia, la cultura, la
economía, la política, la comunidad internacional. Ésta es la
misión de la Iglesia ayer, hoy y siempre: anunciar y testimoniar
a Cristo, para que el hombre, cada hombre, pueda realizar
plenamente su vocación.
Que la Virgen María, asociada por Dios de manera singular a la
realeza de su Hijo, nos permita reconocerlo como Señor de
nuestra vida para cooperar fielmente en la venida de su Reino de
amor, de justicia y de paz."
En el curso de los meses le hemos
contemplado en todos sus misterios, desde su Nacimiento hasta la
Ascensión al Cielo, poniendo en el centro la Pascua de su Muerte
y Resurrección. En esta edición de El Camino de
María, incluimos la Catequesis
de
Juan Pablo II del miércoles 11 de febrero de 1987 que lleva por
título: JESUCRISTO, MESÍAS "REY" .
Asimismo les invitamos también
a leer y meditar en compañia de María, Madre del Rey del
Universo, la Homilía durante la celebración del Jubileo del
Apostolado de los Laicos, que lleva por título
"VENGA TU REINO" en la
siguiente dirección:
http://www.mariamediadora.com/Oracion/Newsletter106.htm
La fiesta de Cristo Rey fue
instaurada por el Papa Pío XI el 11 de Marzo de 1925.
Posteriormente se movió la fecha de la celebración dándole un
nuevo sentido. Al cerrar el año litúrgico con esta fiesta se
quiso resaltar la importancia de Cristo como centro de toda la
historia universal. Es el Alfa y el Omega, el principio y el
fin. Cristo reina en las personas con su mensaje de amor,
justicia y servicio. El Reino de Cristo es eterno y universal,
es decir, para siempre y para todos los hombres.

Junto a Jesús, Rey del universo, contemplemos a María, la Madre
del Rey, que por ello invocamos como Reina del Cielo y de la
Tierra. Pidamos a Ella que nos ayude a hacer de nuestra vida un
canto de alabanza y de fidelidad a Dios, Santo y Misericordioso.
Y recordémosla muy especialmente el próximo 21 de noviembre, en
que celebraremos junto con toda la Iglesia una nueva fiesta de
nuestra Madre: LA PRESENTACIÓN DE MARÍA EN EN TEMPLO,
que no tiene su origen en el Evangelio, sino en una antigua
tradición, según la cual la Santísima Virgen –Llena de Gracia
desde su Concepción– hizo una dedicación de Sí misma a Dios a
impulsos del Espíritu Santo. La imagen que antecede nos presenta a la
Virgen Niña que es recibida a la puerta del Templo por el Sumo
sacerdote, mientras su acompañante lee las Escrituras. La
acompaña Santa Ana y un grupo de mujeres. Los rostros ponen de
manifiesto dulzura y serenidad, conscientes del profundo y
misterioso significado del acontecimiento o momento. Toda la
composición, pero especialmente las figuras, son magníficas.
Procede de un retablo de la derruida iglesia de San Martín de
Becerril de Campos (Palencia) (Museo Diocesano de Palencia)
Continuamos invitando a todos los
suscriptores de El Camino de María y sus amigos y conocidos,
a recibir diariamente en su e-mail meditaciones extraídas
de la Catequesis del Papa Juan Pablo II bajo el lema "ORACIÓN
CON LA MADRE DEL REDENTOR" .Para ello deben llenar un
simple formulario con su nombre y su
e-mail en la siguiente dirección:
http://www.JuanPabloMagno.org/formulario3.htm
Recurramos
confiadamente a la Madre de Cristo Rey
en todos los momentos de nuestra vida porque es nuestra Madre,
conoce nuestras necesidades mejor que nosotros, y es tan
poderosa con su Hijo Jesús que tiene su Omnipotencia en sus
manos. Roguémosle, por lo tanto, que hable a Jesucristo en favor
nuestro, con la Oración de la Santa Misa de la festividad de
María Mediadora: "Acuérdate, Virgen Madre de Dios,
cuando estés delante del Señor, de decirle cosas buenas de mí."
Marisa y
Eduardo
ORACIÓN A CRISTO REY
¡Oh Cristo, Tú eres mi
Rey!
Dame un corazón
magnánimo para Contigo.
Magnánimo en mi vida:
escogiendo todo cuanto
sube hacia arriba, no lo
que se arrastra hacia
abajo.
Magnánimo en mi
trabajo: viendo en
él no una carga que se
me impone, sino la
misión que Tú me
confías.
Magnánimo en el
sufrimiento:
verdadero soldado tuyo
ante mi cruz, verdadero
Cireneo para las cruces
de los demás.
Magnánimo con el
mundo: perdonando
sus pequeñeces, pero no
cediendo en nada a sus
máximas.
Magnánimo con los
hombres: leal con
todos, más sacrificado
por los humildes y por
los pequeños, celoso por
arrastrar hacia Ti a
todos los que me aman.
Magnánimo conmigo
mismo: jamás
replegado sobre mí,
siempre apoyado en Ti.
Magnánimo contigo:
Oh Cristo Rey: orgulloso
de vivir para servirte,
dichoso de morir, para
perderme en Ti.
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