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Edición nro. 144
Oh
Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes
de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"





SOLEMNIDAD DE
LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Domingo de la 8ª semana de
Tiempo Ordinario.
Evangelio según
San Juan, 3, 16-18
Tanto amó Dios al mundo que
entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen
en Él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino
para que el mundo se salve por Él.
El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado,
porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
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NUESTRA SEÑORA DE
FÁTIMA
13 DE MAYO
Este
día se
celebra la primera de las apariciones de la Virgen María a tres niños,
Lucía de 9 años, Francisco de 8, y Jacinta de 6, en Fátima, Portugal.
Una sucesión de hechos portentosos convirtieron al lugar en uno de los
puntos que atraen mayor número de peregrinaciones del mundo entero.
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MARÍA AUXILIADORA
DE LOS CRISTIANOS
24 DE MAYO
Esta
fiesta de la Virgen María, Auxiliadora de los Cristianos, fue
instituída por Pío VII, para perpetuar el recuerdo de su entrada en
Roma, el 24 de mayo de 1814, de regreso de su cautiverio en Francia
por obra y opresión de Napoleón I. También tiene por objeto agradecer
a la Virgen María, su continua protección del pueblo cristiano contra
los enemigos declarados de la cristiandad.


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¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad, único
y eterno Dios!
Bendito seas, Padre, que en tu infinito amor
nos has dado a tu Hijo unigénito,
hecho carne por obra del Espíritu Santo
en el seno purísimo de la Virgen María
y nacido en Belén hace dos mil años.
Él se hizo nuestro compañero de viaje
y dio nuevo significado a la historia,
que es un camino recorrido juntos
en las penas y los sufrimientos,
en la fidelidad y el amor,
hacia los cielos nuevos y la tierra nueva
en los cuales Tú, vencida la muerte, serás todo en
todos.
¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad,
único y eterno Dios!
Que por tu gracia, Padre,
este año sea un tiempo de conversión profunda y de
gozoso retorno a ti;
que sea un tiempo de reconciliación entre los
hombres
y de nueva concordia entre las naciones;
un tiempo en que las espadas se cambien por arados
y al ruido de las armas le sigan los cantos de la
paz.
Concédenos, Padre, poder vivir dóciles a la voz
del Espíritu,
fieles en el seguimiento de Cristo,
asiduos en la escucha de la Palabra
y en el acercarnos a las fuentes de la gracia.
¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad,
único y eterno Dios!
Sostén, Padre, con la fuerza del Espíritu,
los esfuerzos de la Iglesia en la nueva
evangelización
y guía nuestros pasos por los caminos del mundo,
para anunciar a Cristo con la propia vida
orientando nuestra peregrinación terrena hacia la
Ciudad de la luz.
Que los discípulos de Jesús brillen por su amor
hacia los pobres;
que sean solidarios con los necesitados
y generosos en las obras de misericordia;
que sean indulgentes con los hermanos
para alcanzar de ti ellos mismos indulgencia y
perdón.
¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad,
único y eterno Dios!
Concede, Padre, que los discípulos de tu Hijo,
purificada la memoria y reconocidas las propias
culpas,
sean una sola cosa para que el mundo crea.
Se extienda el diálogo entre los seguidores de las
grandes religiones
y todos los hombres descubran la alegría de ser
hijos tuyos.
A la voz suplicante de María, Madre de todos los
hombres,
se unan las voces orantes de los apóstoles y de
los mártires cristianos,
de los justos de todos los pueblos y de todos los
tiempos,
para que el Año santo sea para cada uno y para la
Iglesia
causa de renovada esperanza y de gozo en el
Espíritu.
¡Gloria y alabanza a ti, Santísima Trinidad,
único y eterno Dios!
A ti, Padre omnipotente, origen del cosmos y del hombre,
por Cristo, el que vive, Señor del tiempo y de la
historia,
en el Espíritu que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
El
próximo domingo celebramos con toda la Iglesia, la Solemnidad de la
SANTÍSIMA TRINIDAD. Por ello hemos encabezado esta edición
semanal con la ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD, escrita por el
Papa Juan Pablo II para la celebración del Gran Jubileo del año
2000.
En
5 ediciones semanales de El Camino de Maria, hemos
transcripto invalorables textos catequéticos de Juan Pablo II
sobre la Santísima Trinidad. Puede acceder a ellos desde las
siguientes dirección de nuestra
Hemeroteca Digital Mater Dei.
http://elcaminodemaria.com.ar/Newsletters/pafiledb.php?action=category&id=14
Asimismo
el Domingo 14 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, hemos terminado
de digitalizar un libro digital conteniendo los textos en los que
nuestro amadísimo y recordado Juan Pablo II a lo largo de 10
catequesis semanales, medita sobre la Gloria de la Santísima
Trinidad:
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA CREACIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA HISTORIA
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA ENCARNACIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN EL BAUTISMO DE CRISTO
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA TRANSFIGURACIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA PASIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA RESURRECCIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN LA ASCENSIÓN
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN PENTECOSTÉS
LA GLORIA DE LA TRINIDAD EN EL HOMBRE VIVIENTE
Le invitamos a
descargar el libro digital: LA SANTÍSIMA TRINIDAD, desde la siguiente
dirección de nuestro sitio VirgoFidelis.
http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/pafiledb.php?action=file&id=36
Nuevamente les
invitamos a firmar los libros de visitas que hemos habilitado en los sitios: JuanPabloMagno.org
y BenedictumXVI.us
. Todos los mensajes que contenga este último sitio hasta el 30 de
mayo inclusive, se lo remitiremos al Santo Padre el 31 de Mayo,
Fiesta de la Visitación de María.
Roguemos a
María, Maestra de Oración,que nos apoye y nos acompañe en la oración
que Cristo y el Espíritu Santo hacen brotar en nuestro corazón,
porque como enseña Juan Pablo II: "...el fundamento de la
eficacia de la oración es la bondad del Padre, pero también la mediación
de Cristo ante Él (cf. 1 Jn 2, 1) y la acción del Espíritu Santo, que
«intercede por nosotros» (Rm 8, 26-27) según los designios de Dios.
En efecto, nosotros «no sabemos cómo pedir» (Rm 8, 26) y a veces no
somos escuchados porque pedimos mal (cf. St 4, 2-3)."
Marisa y Eduardo
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