|

Edición nro. 141
Oh
Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes
de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DE JESÚS

Evangelio según
San Mateo, 28,16-20
En aquel tiempo, los once discípulos
se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había
citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: «Me ha
sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y
enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu, Santo; y enseñándolas a
cumplir todo cuanto Yo les he mandado. Y sepan que Yo estaré
con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo»
¯¯¯
Hechos de los
Apóstoles 1, 1-11 11
En mi primer
libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue
haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a
los apóstoles, que habla escogido, movido por el Espíritu
Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su
pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y,
apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino
de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó:
-«No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se
cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan
bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis
bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole:
-«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de
Israel?»
Jesús contestó:
-«No os toca a vosotros conocer los tiempos y las
fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el
Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza
para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y
hasta los confines del mundo.»
Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó
de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndole irse, se
les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:
-«Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?
El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá
como le habéis visto marcharse.»
¯¯¯
LA
ASCENSIÓN. MISTERIO ANUNCIADO

LA
ASCENSIÓN. MISTERIO REALIZADO

LA
ASCENSIÓN. MANIFIESTA QUE JESÚS ES EL SEÑOR

LA



Oh María, Aurora del mundo nuevo,
Madre de los vivientes,
a Ti confiamos la causa de la vida:
Mira, Madre, el número
inmenso de niños a quienes se impide nacer, de pobres a quienes se
hace difícil vivir, de hombres y mujeres víctimas de violencia
inhumana, de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia o
de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo sepan anunciar con firmeza y amor a
los hombres de nuestro tiempo el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo como don siempre nuevo, la
alegría de celebrarlo con gratitud durante toda su existencia
y la valentía de dar testimonio con solícita constancia,
para construir, junto con todos los hombres de buena voluntad, la
civilización de la verdad y del amor, para alabanza y gloria de Dios
Creador y amante de la vida.
Juan Pablo II, Oración al concluir la Encícilica "Evangelium Vitae"
Solemnidad de la Anunciación del Señor, 25 de marzo de 1995
¯¯¯
LIBROS
DE VISITAS
|
|

¡Queridos
hermanos y hermanas!
Me dirijo a vosotros por primera vez desde esta
ventana, que hizo familiar a innumerables
personas de todo el mundo la querida figura de
mi predecesor. Domingo tras domingo, Juan Pablo
II, fiel a una cita convertida en una costumbre
entrañable, ha acompañado durante más de un
cuarto de siglo la historia de la Iglesia y del
mundo y nosotros seguimos sintiéndole más
cercano que nunca.
Mi primer sentimiento vuelve a ser de gratitud a
quienes me han apoyado en estos días con la
oración y a quienes desde todas las partes del
mundo me han enviado mensajes y felicitaciones.
Quiero saludar con particular afecto a las
Iglesias ortodoxas y a las Iglesias ortodoxas
orientales, que precisamente en este domingo
celebran la Resurrección de Cristo. A estos
queridos hermanos nuestros les dirijo el tradicional
anuncio de alegría: «Christós anesti!». Sí,
Cristo ha resucitado, verdaderamente ha
resucitado. Deseo de corazón que la celebración
de la Pascua sea para ellos una oración
conjunta de fe y de alabanza a Aquél que es
nuestro Señor común y que nos llama a recorrer
con decisión el camino hacia la comunión plena.
Hoy comenzamos el mes de mayo con una memoria
litúrgica sumamente querida por el pueblo
cristiano, la de San José Obrero. Fue
instituida por el Papa Pío XII hace
precisamente cincuenta años para subrayar a la
importancia del trabajo y la presencia de Cristo
y de la Iglesia en el mundo obrero. Es necesario
testimoniar también en la sociedad actual el «Evangelio
del trabajo», del que hablaba Juan Pablo II en
la Encíclica «Laborem exercens». Deseo que no
falte trabajo, especialmente a los jóvenes, y
que las condiciones laborales sean cada vez más
respetuosas de la dignidad de la persona humana.
Pienso con cariño en todos los trabajadores y
saludo a los reunidos en la Plaza de San Pedro,
pertenecientes a numerosas asociaciones. Saludo,
en particular, a los amigos de las Asociaciones
Cristianas de Trabajadores Italianos (ACLI), que
celebran este año el sexagésimo aniversario de
su fundación, y les deseo que sigan viviendo la
opción de la «fraternidad cristiana» como
valor que hay que encarnar en el campo del
trabajo y de la vida social, para que la
solidaridad, la justicia y la paz sean pilares
sobre los que se construya la unidad de la
familia humana.
Dirijo, por último, el pensamiento a María,
a quien está particularmente dedicado el mes de
mayo. Con la palabra y, más aún, con el
ejemplo, el Papa Juan Pablo II nos enseñó a
contemplar a Cristo con los ojos de María,
valorando especialmente la oración del Santo
Rosario. Con el canto del «Regina Caeli»,
confiamos a la Virgen todas las necesidades de
la Iglesia y de la humanidad. (Benedicto
XVI. Regina Coeli. Domingo 01 de mayo de 2005)
|
Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Comenzamos
esta edición con el texto de la primera meditación durante el
rezo del Regina Coeli del
Santo Padre, en la cual Benedicto XVI invitó a los creyentes a «contemplar
a Cristo con los ojos de María», como nos enseñó a
hacerlo con la palabra y con el ejemplo nuestro querido y
recordado Juan Pablo II.
El 1 de mayo
comenzó en los países del Hemisferio Norte el mes consagrado a María, que
culminará con la celebración de la Fiesta de la Visitación de María. La
piedad popular ha visto en este mes una estupenda ocasión para multiplicar las
iniciativas de piedad mariana.Por ello, hemos diseñado un Libro
Digital con meditaciones extraídas de la Catequesis del Papa Juan Pablo
II, cuyo lema es: "PEREGRINANDO EN LA FE CON MARÍA". Le invitamos a
descargar a su computadora el libro digital desde la siguiente dirección de
nuestro sitio VirgoFidelis
http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/pafiledb.php?action=file&id=24
El próximo Domingo
de la 7ª semana de Pascua, celebraremos la Solemnidad de la Ascensión del Señor.
Por ello en esta edición les enviamos el texto de la Homilía
que pronunció Juan
Pablo II en la Celebración Eucarística de la Solemnidad
de la Ascensión del Señor
del año 2001.
Nadie
ha subido al cielo sino Aquél que ha
bajado del cielo
"...Hoy
nuestro Señor Jesucristo ha subido al
cielo; suba también con Él nuestro
corazón. Oigamos lo que nos dice el
Apóstol: Si habéis sido resucitados con
Cristo, buscad las cosas de arriba, donde
Cristo está sentado a la diestra de Dios.
Poned vuestro corazón en las cosas del
cielo, no en las de la tierra. Pues, del
mismo modo que Él subió sin alejarse por
ello de nosotros, así también nosotros
estamos ya con Él allí, aunque todavía
no se haya realizado en nuestro cuerpo lo
que se nos promete..."
De
los Sermones de San Agustín, obispo (Sermón
Mai 98, Sobre la Ascensión del Señor,
1-2; PLS 2, 494-495)
|
Nuevamente les
invitamos a firmar los libros de visitas que hemos habilitado en los sitios: JuanPabloMagno.org
y BenedictumXVI.us
Roguemos a
María, Maestra de Oración,que nos apoye y nos acompañe en la oración
que Cristo y el Espíritu Santo hacen brotar en nuestro corazón,
porque como enseña Juan Pablo II: "...el fundamento de la
eficacia de la oración es la bondad del Padre, pero también la mediación
de Cristo ante Él (cf. 1 Jn 2, 1) y la acción del Espíritu Santo, que
«intercede por nosotros» (Rm 8, 26-27) según los designios de Dios.
En efecto, nosotros «no sabemos cómo pedir» (Rm 8, 26) y a veces no
somos escuchados porque pedimos mal (cf. St 4, 2-3)."
Marisa y Eduardo
|
 |
 |
|