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Edición nro. 137

Oh
Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes
de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
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versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"


Maternidad
espiritual de María
Concilio
Vaticano II , Lumen
Gentium, 61-62
61. La
Santísima Virgen, predestinada, junto con la Encarnación del Verbo,
desde toda la eternidad, cual Madre de Dios, por designio de la Divina
Providencia, fue en la tierra la esclarecida Madre del Divino Redentor,
y en forma singular la generosa colaboradora entre todas las criaturas y
la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo,
alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su
Hijo mientras El moría en la Cruz, cooperó en forma del todo singular,
por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad en la
restauración de la vida sobrenatural de las almas. por tal motivo es
nuestra Madre en el orden de la gracia.
María,
Mediadora
62. Y esta
maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia,
desde el momento en que prestó fiel asentimiento en la Anunciación, y
lo mantuvo sin vacilación al pie de la Cruz, hasta la consumación
perfecta de todos los elegidos. Pues una vez recibida en los cielos, no
dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple
intercesión los dones de la eterna salvación. Con su amor materno
cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre
peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a
la patria feliz. Por eso, la Santísima Virgen en la Iglesia es
invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora.
Lo cual, sin embargo, se entiende de manera que nada quite ni agregue a
la dignidad y eficacia de Cristo, único Mediador.
Porque ninguna
criatura puede compararse jamás con el Verbo Encarnado nuestro Redentor;
pero así como el sacerdocio de Cristo es participado de varias maneras
tanto por los ministros como por el pueblo fiel, y así como la única
bondad de Dios se difunde realmente en formas distintas en las criaturas,
así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que
suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la
fuente única. La Iglesia no duda en atribuir a María un tal oficio
subordinado: lo experimenta continuamente y lo recomienda al corazón de
los fieles para que, apoyados en esta protección maternal, se unan más
íntimamente al Mediador y Salvador.
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Biografía
de
Benedicto XVI
El
cardenal Joseph Ratzinger, Papa Benedicto XVI, nació en Marktl am
Inn, en la diócesis de Passau (Alemania), el 16 de abril de 1927. El
padre, comisario de la gendarmería, provenía de una antigua familia
de agricultores de la Baja Baviera. Pasó la adolescencia en
Traunstein y fue llamado en los últimos meses de segundo conflicto
mundial en los servicios auxiliares antiaéreos.
Era
prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidente de
la Pontificia Comisión Bíblica y de la Pontificia Comisión Teológica
Internacional, decano del Colegio Cardenalicio.
De
1946 a 1951, año en que fue ordenado sacerdote (29 de junio) e
iniciaba su actividad de profesor, estudió filosofía y teología en
la universidad de Munich y en la escuela superior de Filosofía y
Teología de Freising. En el año 1953 se doctora en Teología con la
disertación "Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia
de San Agustín". Cuatro años más tarde obtenía la cátedra
con su trabajo sobre "La Teología de la Historia de San
Buenaventura".
Tras
conseguir el encargo de Dogmática y Teología Fundamental en la
escuela superior de Filosofía y Teología de Freising, prosiguió la
enseñanza en Bonn, de 1959 a 1969, Münster de 1963 a 1966 y Tubinga,
de 1966 a 1969. En este último año pasó a ser catedrático de Dogmática
e Historia del Dogma en la Universidad de Ratisbona y vicepresidente
de la misma universidad. En 1962 aportó una notable contribución en
el Concilio Vaticano II como consultor teológico del cardenal Joseph
Frings, arzobispo de Colonia.
Entre
sus numerosas publicaciones ocupa un lugar particular "Introducción
al Cristianismo", recopilación de lecciones universitarias
publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; "Dogma
y revelación" (1973), antología de ensayos, predicaciones y
reflexiones, dedicadas a la pastoral. Obtuvo una notable resonancia el
discurso pronunciado ante la Academia Católica bávara sobre el tema
"¿Porqué sigo todavía en la Iglesia?, en la que afirmaba:
"Solo es posible ser cristiano en la Iglesia y no al lado de la
Iglesia". En 1985 publica "Informe sobre la fe" y en
1996 "La sal de la tierra".
El
24 de marzo de 1977, Pablo VI lo nombró arzobispo de München und
Freising. El 28 de mayo sucesivo recibía la consagración episcopal.
Fue el primer sacerdote diocesano que asumió después de 80 años el
gobierno pastoral de la gran diócesis bávara.
Creado
cardenal por el Papa Pablo VI en 1977, fue relator en la V Asamblea
General del Sínodo de los Obispos (1980) sobre el tema: "Los
deberes de la familia cristiana en el mundo contemporáneo" y
presidente delegado de la VI Asamblea sinodal (1983) sobre "Reconciliación
y penitencia en la misión de la Iglesia".
El
25 de noviembre de 1981 fue nombrado por Juan Pablo II prefecto de la
Congregación para la Doctrina de la Fe; presidente de la Pontificia
Comisión Bíblica y de la Pontificia Comisión Teológica
Internacional.
El
5 de abril de 1993 entró a formar parte del orden de los obispos, con
el título de la Iglesia Suburbicaria de Velletri-Segni.
El
6 de noviembre de 1998 fue elegido vicedecano del colegio cardenalicio.
El 30 de noviembre de 2002 el Santo Padre aprobó la elección de
decano del colegio cardenalicio, realizada por los cardenales del
orden de los obispos.
Fue
presidente de la Comisión para la preparación del Catecismo de la
Iglesia Católica, que tras seis años de trabajo (1986-1992) pudo
presentar al Santo Padre el nuevo Catecismo.
El
10 de noviembre de 1999 recibió el doctorado "honoris causa"
en Derecho por la Universidad italiana LUMSA
Desde el 13 de noviembre de 2000 era Académico honorario de la
Pontificia Academia de las Ciencias.
Fue
creado cardenal por Pablo VI en el consistorio del 27 de junio de
1977, titular de la Iglesia Suburbicaria de Velletri-Segni (5 abril
1993) y de la Iglesia Suburbicaria de Ostia (30 noviembre 2002).
Era
miembro del Consejo de la II Sección de la Secretaría de Estado, de
las Congregaciones paras las Iglesias Orientales, para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos, para los Obispos, para la
Evangelización de los Pueblos, para la Educación Católica; del
Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y
de las Pontificias Comisiones para América Latina y "Ecclesia
Dei"
Fuente:
Vatican Information Service.
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Oh Dios:
Que para suceder al
Apóstol San Pedro
elegiste a tu siervo BENEDICTO XVI como Pastor de tu grey,
Escucha la plegaria de tu pueblo
Haz que nuestro Papa, Vicario de Cristo en la tierra,
confirme en la fe a todos los hermanos,
y que toda la Iglesia se mantenga en comunión con él
por el vínculo de la unidad, del amor y de la paz,
para que todos encuentren en Tí, Pastor de los hombres,
la verdad y la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
¡Dios
te salve, María,
Mujer
pobre y humilde
bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza,
profecía de los tiempos nuevos,
nos asociamos a tu cántico de alabanza
para celebrar las Misericordias del Señor,
para anunciar la venida del Reino
y la liberación total del hombre.
¡Dios
te salve, María,
humilde Esclava del Señor,
gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel,
morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
y a ser dóciles a la voz del Espíritu,
atentos a sus sugerencias
en la intimidad de nuestra conciencia
y a sus manifestaciones
en los acontecimientos de la historia.
¡Dios
te salve, María,
Mujer de dolor,
Madre de los vivientes!
Virgen Esposa al pie de la Cruz,
nueva Eva,
sé nuestra guía por las sendas del mundo;
enséñanos a vivir
y a difundir el Amor de Cristo;
enséñanos a estar contigo
al pie de las innumerables cruces
en las que tu Hijo se encuentra aún crucificado.
¡Dios
te salve, María,
Mujer de fe,
la primera de los discípulos!
Virgen, Madre de la Iglesia,
ayúdanos a dar siempre razón
de nuestra esperanza,
confiando en la bondad del hombre
y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde dentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes
Nuestra Señora de Lourdes,
ruega por nosotros.
Amén.
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Con dos
oraciones comenzamos esta edición especial El Camino de
María, que hemos preparado con júbilo como una acción
de gracias a la Santísima Trinidad y a María, Hija de Dios
Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, por
haber elegido a BENEDICTO
XVI como Sucesor de Pedro y Vicario de Cristo en la tierra. La
primera es la oración de la Misa por el Papa del Misal
Romano. La segunda es la Oración
que Juan Pablo le dirigió a Nuestra Señora de Lourdes al final
del rezo del Santo Rosario el sábado 14 de agosto de 2004,
durante su última Peregrinación Apostólica al Santuario de
Lourdes.
El contenido de esta
edición especial está dedicado a contemplar a María
Mediadora, con los textos de la Lumen Gentium,
de la Catequesis de Juan Pablo II, y de lo escrito en el
libro Maria, Iglesia Naciente por el Cardenal Joseph
Ratzinger.
Roguemos
a María
Mediadora que ayude a Benedicto XVI a "ser dócil
a la voz del Espíritu, atento a sus sugerencias
en la intimidad de su conciencia y a sus manifestaciones
en los acontecimientos de la historia".
Marisa y Eduardo
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