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Edición nro. 125
Oh
Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes
de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
Llévanos
de la mano y acompáñanos durante esta Cuaresma hacia la
Pascua para poder contemplar al Señor Jesucristo Resucitado
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



El diálogo de Cristo con la Samaritana
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria
llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba
el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial, Era
alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
-«Dame de beber.»
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
-«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mi, que soy
samaritana?»
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
-«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le
pedirías tú, y él te daría agua viva.»
La mujer le dice:
-«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas
agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y
de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»
Jesús le contestó:
-«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua
que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá
dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. »
La mujer le dice:
-«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a
sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este
monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en
Jerusalén.»
Jesús le dice:
-«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén
daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros
adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto
verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea
que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben
hacerlo en espíritu y verdad.»
La mujer le dice:
-«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá
todo.»
Jesús le dice:
-«Soy yo, el que habla contigo.»
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los
samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos
días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
-«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y
sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo. »
San Juan 4, 5-15.
M-26, 39a. 40-42
Domingo de la 3ª semana de Cuaresma
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NUESTRA SEÑORA DE LOURDES
¡Ave María, Mujer humilde,
bendecida por el Altísimo!
Virgen de la esperanza, profecía de tiempos nuevos,
nosotros nos unimos a tu cántico de alabanza
para celebrar las misericordias del Señor,para anunciar la venida del Reino
y la plena liberación del hombre.
¡Ave María, humilde sierva del Señor,
gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel, morada santa del Verbo,
enséñanos a perseverar en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la voz del Espíritu Santo,
atentos a sus llamados en la intimidad de la conciencia
y a sus manifestaciones en los acontecimientos de la historia.
¡Ave María, Mujer del dolor,
Madre de los vivientes!
Virgen Esposa ante la Cruz, Eva nueva,
sed nuestra guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el amor de Cristo,
a detenernos contigo ante las innumerables cruces
en las que tu Hijo aún está crucificado.
¡Ave María, Mujer de la fe,
primera entre los discípulos!
Virgen Madre de la Iglesia, ayúdanos a dar siempre
razón de la esperanza que habita en nosotros,
confiando en la bondad del hombre y en el Amor del Padre.
Enséñanos a construir el mundo desde adentro:
en la profundidad del silencio y de la oración,
en la alegría del amor fraterno,
en la fecundidad insustituible de la Cruz.
Santa María, Madre de los creyentes, Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros.
(Juan Pablo II, Santuario de Lourdes
el 14 de agosto de 2004..
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EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


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«Yo estoy con vosotros todos los días»
(Mt
28,20)
Todos estos aspectos de la Eucaristía
confluyen en lo que más pone a prueba nuestra
fe: el misterio de la presencia «real».
Junto con toda la tradición de la Iglesia,
nosotros creemos que bajo las especies
eucarísticas está realmente presente Jesús.
Una presencia —como explicó muy claramente el
Papa Pablo VI— que se llama «real» no por
exclusión, como si las otras formas de
presencia no fueran reales, sino por
antonomasia, porque por medio de ella Cristo
se hace sustancialmente presente en la
realidad de su cuerpo y de su sangre. Por esto
la fe nos pide que, ante la Eucaristía, seamos
conscientes de que estamos ante Cristo mismo.
Precisamente su presencia da a los diversos
aspectos —banquete, memorial de la Pascua,
anticipación escatológica— un alcance que va
mucho más allá del puro simbolismo. La
Eucaristía es misterio de presencia, a través
del que se realiza de modo supremo la promesa
de Jesús de estar con nosotros hasta el final
del mundo.
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Desde el tercer
domingo de
Cuaresma, entramos en el corazón de este particular tiempo de
conversión y de renovación espiritual, que nos llevará hasta
Pascua.
El tercer, cuarto y quinto domingo de Cuaresma forman un
estimulante itinerario bautismal que se remonta a los
primeros siglos del cristianismo, cuando por norma se
administraban los Bautismos durante la Vigilia pascual. Los
«catecúmenos», después de unos tres años de catequesis bien
estructurada, en las últimas semanas de Cuaresma recorrían
las etapas finales de su camino, recibiendo simbólicamente
el «Credo», el «Padrenuestro» y el «Evangelio». Por este
motivo todavía hoy la liturgia de estos domingos se
caracteriza por tres textos del Evangelio de Juan, que son
propuestos según un esquema antiquísimo: a) Jesús promete a la
Samaritana el agua viva, b) Jesús vuelve a dar la vista al ciego de
nacimiento, c) Jesús resucita de la tumba a su amigo Lázaro. Queda así
clara la perspectiva del bautismo: a través del agua,
símbolo del Espíritu Santo, el creyente recibe la luz y
renace en la fe a una vida nueva y eterna.
En el tercer
domingo de Cuaresma, el diálogo de Cristo con la Samaritana
junto al pozo de Jacob constituye una extraordinaria
catequesis sobre la fe. Jesús, en un sencillo diálogo, le ofrece el don de Dios:
* El Espíritu
Santo, fuente de agua viva para la vida eterna; * Se manifiesta
a Sí mismo como el Mesías esperado; * Le anuncia al Padre, que
quiere ser adorado en espíritu y verdad.
Respecto del
diálogo de Cristo con el hombre en general, y con la mujer
Samaritana en particular, Juan Pablo II expresaba lo siguiente
en el Ángelus del domingo 22 de marzo de 1981.
EL DIALOGO DE
CRISTO CON EL HOMBRE
"Mira
que estoy a la puerta y llamo" (Ap 3, 20).
Estas palabras
del Apocalipsis resuenan en la liturgia de la Cuaresma y
evocan ante los ojos de nuestra alma la imagen de Cristo
que, particularmente en este período, llama a los corazones
y a las conciencias de las personas humanas.
Llama
para que se le abra, para que se comience el coloquio con
Él. Sí, Cristo quiere hablar con cada uno de los hombres
de nuestro tiempo, lo mismo que habló con Nicodemo o con
la Samaritana, con el joven que salió a su encuentro y con
la Magdalena. Cristo, el mejor interlocutor, que toca los
problemas más profundos y más difíciles, y siempre con
plena verdad y Clamor hacia el hombre.
Sí, Cristo quiere hablar con todos los hombres. Habla con
cada uno incesantemente; habla con los hombres de todos los ambientes, con las
familias, con todas las naciones; habla de continuo con
toda la humanidad; habla de los problemas fundamentales,
de los problemas más importantes, de los cuales depende la
dignidad del hombre en la tierra y su salvación eterna.
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Hoy publicamos
dos textos catequéticos del Santo Padre para meditar en compañia de María, Maestra de Contemplación:
"EL HOMBRE ANHELA LA REDENCIÓN" y
"LA EUCARISTÍA, SACRAMENTO DE LA CERCANÍA DE DIOS AL HOMBRE".
A pedido de
numerosos suscriptores hemos preparado una página que contiene el texto
completo de LA NOCHE DEL ATLETA DE DIOS escrito por Vittorio Messori, y
algunos párrafos de la meditación del P. Rainero Cantalamessa
(Predicador del Papa) titulada:
«EL QUE QUIERA LLEGAR A SER
GRANDE ENTRE VOSOTROS, SERÁ VUESTRO SERVIDOR»
(Mt 20, 26). Lo puede
leer/imprimir desde:
http://www.mariamediadora.com/Oracion/Atleta-de-Dios.htm
Pidamos al Espíritu Santo,
por intercesión de María, Madre del Redentor y de San José, que nos conceda a
todos abrir nuestro corazón al don de su gracia, para que emprendamos en estas
semanas un camino de radical renovación interior, y de esa forma podamos
participar con nueva madurez en el misterio pascual de Cristo, nuestro único
Redentor.
Marisa y Eduardo
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