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Edición nro. 122
Oh
Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes
de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
Llévanos
de la mano y acompáñanos durante esta Cuaresma hacia la
Pascua para poder contemplar al Señor Jesucristo Resucitado





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EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico
que me proporciona.
Me
arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y
su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.
Si
estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo
me Sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.
En
la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me
consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.
Cuando
voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le
pido favores, me protege.
Si
soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la
eterna corona.
Que
buena es María, que dulce y hermosa es!
Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento.
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Nuestro
amigo Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant, autor de "Caminando
con Jesús" ,
nos ha
obsequiado el libro digital que lleva por título: JUAN PABLO
MAGNO, LUCHADOR DE RAZA, escrito por el Padre Jesús Martí
Ballester.
Además nos ha autorizado a distribuirlo gratuitamente a los
suscriptores de El Camino de María . Por lo tanto
le invitamos a descargar gratuitamente dicho libro digital desde
la siguiente dirección de la Biblioteca Digital Virgo
Fidelis.
A
continuación les transcribimos la Presentación y Prólogo del libro:
JUAN
PABLO MAGNO, LUCHADOR DE RAZA
Presentación
y prólogo ha sido escrita por
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
p.s.donoso@vtr.net
La
luz de Cristo se hace presente por medio de Juan Pablo II
entre nosotros. El Santo Padre, hombre de sufrimiento, perdió
su madre a los 9 años, luego su hermano mayor y después su
padre, perseguido en la Polonia nazi, trabajador de canteras
y de vida clandestina, quiso ser silenciado por el comunismo,
cuantos amigos perdió como consecuencia de los régimen de
la vergüenza del hombre, cuantos maestros le antecedieron a
la presencia del Señor, el destierro, la bala asesina del
atentado, la enfermedad, el sufrimiento por la Iglesia
diariamente atacada, toda una cruz, todo por amor a la cruz.
Es así, el Romano Pontífice, sabe que la cruz es el camino,
Juan Pablo II, apoyado en su báculo, nos regala con su
amorosas palabras, su testimonio de amor a la Cruz de Cristo.
Cuando
fui de niño, a los ocho años de edad, estaba en mi
catequesis para mi primera comunión, la que hice el 8 de
diciembre de 1958, cuando recuerdo poco mas de un mes antes
de ese acontecimiento, en el mes de octubre, unas religiosas
que nos preparaban no contaron con alegría que teníamos un
nuevo Papa, Ángelo Giuseppe, luego Juan XXIII, y oramos por
él, es mi primer recuerdo de un Papa. Luego el anuncio del
Concilio Vaticano II fue todo un acontecimiento en mundo, y
a través de la radio nos enterábamos de su significado.
Juan XXIII, fue llamado a la casa del Padre el 3 de junio de
1963, a poco de haberse iniciado el Concilio Vaticano II.
Recuerdo
que su muerte nos provocó una profunda tristeza, así ocurrió
también en el mundo entero, este Papa se hizo querer en muy
poco tiempo. En efecto, su extraordinaria bondad y simpatía
le permitió ganarse el cariño, la amistad y el respeto de
gente muy diversa, así fue como le llamaron "Il Papa
buono", el Papa bueno.
El
Cardenal Giovanni Battista, como Pablo VI es nombrado
sucesor de Juan XXIII y se convierte en el Papa de mi
Juventud, y las comunicaciones progresaban de tal manera que
era común ver al Papa en los noticiarios que observábamos
al ir al cine, y en la naciente transmisión por televisión,
entonces conocimos mas de cerca su obra y su voz.
Así
fue como a través de mi formación en la fe, en compañía
de mi familia tradicionalmente católica, fui tomando poco a
poco conocimiento y conciencia de la tarea asumida por el
Vicario de Cristo.
Hoy,
es Juan Pablo II nuestro Pontífice, y no solo le respetamos
sino que le amamos, es el Vicario de Cristo, es el "Dulce
Cristo en la tierra".Nuestro Santo Padre, está
cargando con su cruz, cumpliendo la Voluntad del Padre. El
Espíritu Santo gobierna la Iglesia, no lo ponemos en duda,
lo sabemos, lo creemos y lo comprobamos a día a día, por
ese rezamos por él, por su misión y por su salud, por su
dolor.
Sin
ninguna duda, nuestro amado Papa Juan Pablo II pasará a la
historia como Juan Pablo II el Grande, "Magno",
"Gigantesco", como la llama en este libro el Padre
Jesús Marti Ballester.
En
efecto, Juan Pablo II, ha sabido ser un extraordinario
vicario de Cristo, El Buen Pastor que da su vida por las
ovejas.
Son
muchos los nombres que le damos a Juan Pablo II, el Papa
Pastor, Papa Fiel a Jesucristo, Papa Buen Maestro, que con
sus catequesis y sus enseñanzas de gran profundidad nos ha
ayudado a comprender mejor el mensaje de Jesucristo. Del
mismo modo, nos ha enseñado más sobre la misericordia, el
es el Papa del Perdón, es el Papa del Amor, Papa de la
Vida, Papa de la Dignidad, nos ha dado clases de moral, nos
ha enseñado amar intensamente a la Virgen Maria, Papa
Misionero, amante de la paz en el mundo, de todos los
hombres, incansable luchador por la justicia social, Papa
Ecuménico, Papa Trabajador Incansable.
Nuestros
corazones se sienten impresionados, cautivados y atraídos
por la verdad y por la fuerza, la constancia, la santidad de
Juan Pablo II, hombre gigante, "Magno", Vicario de
Cristo.
Con
mucha alegría les presento este libro JUAN PABLO MAGNO
LUCHADOR DE RAZA, escrito por el Padre Jesús Marti
Ballester, a quien le agradezco por su colaboración con la
página de correo electrónico Caminando
con Jesús y la buena enseñaza que el me ha
dado. Esta serie de Juan Pablo Magno fue lanzada en
Betania.es
a quienes les damos las gracias por haberlo hecho.
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Pidamos al Espíritu Santo que, apoyados y confortados por
la protección de María Santísima y de San José, nuestro Padre y Señor, podamos contemplar
con nuevos ojos el rostro de Cristo durante este año poniendo como propósito vivir el Año de la Eucaristía con mucha fe y
devoción.
Marisa y Eduardo
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