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Edición nro. 118
Oh Virgen fiel,
que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de
la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



LA PALABRA DE DIOS
Mientras
estaban comiendo, tomo Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a
sus discípulos dijo:
"Tomad, comed, éste es mi cuerpo."
Tomo luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo:
"Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es
derramada por muchos para el perdón de los pecados".
Mt 26, 26-29
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HIMNO ADÓRO TE DEVOTE
Te
adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas
apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente
al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el
oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la
Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió
aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz
que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede
a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la
que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto
ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu
gloria. Amén.
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EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico
que me proporciona.
Me
arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y
su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.
Si
estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo
me Sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.
En
la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me
consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.
Cuando
voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le
pido favores, me protege.
Si
soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la
eterna corona.
Que
buena es María, que dulce y hermosa es!
Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento.
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EL SANTO PADRE CONCEDE
INDULGENCIA PLENARIA EN EL AÑO DE LA EUCARISTÍA
"Se concede
indulgencia plenaria según las condiciones habituales (confesión
sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del
Sumo Pontífice, con el alma totalmente desprendida del afecto a
cualquier pecado), cada vez que los fieles participen con atención y
piedad en una ceremonia sagrada o en un servicio piadoso en honor del
Santísimo Sacramento, expuesto solemnemente o conservado en el tabernáculo".
"También se
concede, con las condiciones citadas anteriormente, la indulgencia
plenaria al clero, a los miembros de los Institutos de Vida Consagrada
y de las Sociedades de Vida Apostólica y a los otros fieles obligados
por ley al rezo de la Liturgia de las Horas, además de los que están
acostumbrados a rezar el Oficio Divino por pura devoción, siempre, al
final de la jornada, recen ante el Señor presente en el sagrario, o
en común, o de forma privada, Vísperas y Completas".
"Los fieles que por enfermedad u otras causas justas no puedan
visitar el Santísimo Sacramento de la Eucaristía en una iglesia u
oratorio, podrán conseguir la indulgencia plenaria en su propia casa
o en cualquier lugar donde se encuentren a causa del impedimento (...)
si con la intención de observar (...) las tres condiciones habituales,
hacen espiritualmente la visita con el deseo del corazón (...) y
rezan el Padre Nuestro y el Credo añadiendo una invocación piadosa a
Jesús Sacramentado".
"Si ni
siquiera pudieran hacerlo, obtendrán la indulgencia plenaria si se
unen con deseo interior a los que practican de forma ordinaria la acción
prescrita para la indulgencia y si ofrecen a Dios misericordioso la
enfermedad y los problemas de su vida".
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EN
EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA SE RESUME TODO
EL MISTERIO DE NUESTRA SALVACIÓN
"Al dar a la Eucaristía todo el relieve que
merece, y poniendo todo esmero en no
infravalorar ninguna de sus dimensiones o
exigencias, somos realmente conscientes de
la magnitud de este don. A ello nos invita
una tradición incesante que, desde los
primeros siglos, ha sido testigo de una
comunidad cristiana celosa en custodiar este
«tesoro». Impulsada por el amor, la Iglesia
se preocupa de transmitir a las siguientes
generaciones cristianas, sin perder ni un
solo detalle, la fe y la doctrina sobre el
Misterio eucarístico. No hay peligro de
exagerar en la consideración de este
Misterio, porque en este Sacramento se
resume todo el misterio de nuestra
salvación" . Juan Pablo II , Carta Encíclica
Ecclesia de Eucharistia - 61.
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Nuestra Señora nos ofrece las
mejores lecciones de humildad
Beata Madre Teresa de Calcuta
María es nuestra Madre, la
causa de nuestra alegría. Por ser Madre, yo jamás he tenido dificultad
alguna en hablar con María y en sentirme muy cercana a Ella.
Nuestra Señora nos ofrece las
mejores lecciones de humildad. Aunque estaba llena de gracia, se proclamó
esclava del Señor. Aun siendo Madre de Dios, fue a visitar a su prima
Isabel para hacer las tareas del hogar.Deberíamos hacer con los pobres
lo que hizo María con su prima Isabel: ponernos a su servicio.
Sorprende la humildad con que se
inició el misterio de la Redención. Porque Dios no envió al arcángel
Gabriel a un palacio de gente ilustre y rica, sino a la joven doncella María,
que vivía en una humilde casita de Nazaret. Por otra parte, María no hizo
más que una pregunta: ¿Cómo puede ser esto? -El angel le dio una
sencilla explicación, y ella, la Llena de Gracia, no pretendió saber más.
Todos tenemos presente la escena
del banquete nupcial descrito en el Evangelio (Jn. 2, 3).
Había mucha gente, pero sólo María se percató de que el vino empezaba a
escasear. Tuvo compasión de aquella joven pareja y quiso
evitarle la humillación de no tener vino suficiente para los invitados.
¿Qué hizo? -Sin llamar la atención, con serenidad, dejó
la sala (porque en las fiestas judías mujeres y hombres estaban separados
entre sí) y, acercándose a Jesús, le dijo con total sencillez: -No tienen
vino. Ahí se nota la caridad de María. Advierte las necesidades de los demás y se las comunica a Jesús con toda
delicadeza.
A María, nuestra Madre, le
demostraremos nuestro amor trabajando por su Hijo Jesús, con Él y para Él.
Oigamos a María para que
nos enseñe, como hizo con su Hijo Jesús, a ser mansos y humildes de corazón,
y de esta manera poder dar gloria a nuestro Padre que está en los cielos.
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Con
unas hermosas reflexiones sobre Nuestra Señora, escritas por la Beata Madre
Teresa de Calcuta comenzamos esta edición de "El Camino de María",
dedicada a contemplar la acción del Espíritu Santo en el
crecimiento espiritual de Jesús.
Continuamos
publicando textos catequéticos del Santo Padre sobre la Eucaristía que
podremos meditar en compañia de María, Maestra de Contemplación:
- CONCIENCIA
VIVA DE LA PRESENCIA REAL DE CRISTO
- MEMORIAL
DE LAS MARAVILLAS DE DIOS.
Conciencia
viva de la presencia real de Cristo

"...Hace
falta, en concreto, fomentar, tanto en la celebración de la
Misa como en el culto eucarístico fuera de ella, la
conciencia viva de la presencia real de Cristo,
tratando de testimoniarla con el tono de la voz, con los
gestos, los movimientos y todo el modo de comportarse. A este
respecto, las normas recuerdan —y yo mismo lo he recordado
recientemente[15]—
el relieve que se debe dar a los momentos de silencio, tanto
en la celebración como en la adoración eucarística. En una
palabra, es necesario que la manera de tratar la Eucaristía
por parte de los ministros y de los fieles exprese el máximo
respeto.[16]
La presencia de Jesús en el tabernáculo ha de ser como un
polo de atracción para un número cada vez mayor de almas
enamoradas de Él, capaces de estar largo tiempo como
escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón. «¡Gustad
y ved qué bueno es el Señor¡» (Sal 33
[34],9).
La
adoración eucarística fuera de la Misa debe ser
durante este año un objetivo especial para las comunidades
religiosas y parroquiales. Postrémonos largo rato ante Jesús
presente en la Eucaristía, reparando con nuestra fe y nuestro
amor los descuidos, los olvidos e incluso los ultrajes que
nuestro Salvador padece en tantas partes del mundo.
Profundicemos nuestra contemplación personal y comunitaria en
la adoración, con la ayuda de reflexiones y plegarias
centradas siempre en la Palabra de Dios y en la experiencia de
tantos místicos antiguos y recientes. El Rosario mismo,
considerado en su sentido profundo, bíblico y cristocéntrico,
que he recomendado en la Carta apostólica
Rosarium
Virginis Mariae,
puede ser una ayuda adecuada para la contemplación eucarística,
hecha según la Escuela de María y en Su compañía.[17]"
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Pidamos al Espíritu Santo que, apoyados y confortados por
la protección de María, Madre de Jesús y Madre nuestra, podamos contemplar
con nuevos ojos el rostro de Cristo durante el año que iniciamos,
poniendo como propósito vivir el Año de la Eucaristía con mucha fe y devoción.
Marisa y Eduardo
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