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Edición nro. 116
Oh Virgen fiel,
que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de
la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



EL
BAUTISMO DE JESÚS
9 de enero
Para dar por
concluido el ciclo navideño, la Iglesia celebra la fiesta del Bautismo de
Jesús. En las aguas del río Jordán, Jesús rogó a Juan que lo
bautizase. Apenas lo hubo hecho, dicen los evangelios que se abrió el
cielo y el Espíritu Santo en forma de paloma se posó sobre El. Y en ese
momento una voz del cielo dijo: "Este es mi Hijo amado, mi predilecto".
Con el bautismo del Señor comienza la vida pública de Jesús, que
culminará en la Cruz.
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Al día siguiente, Juan vio
acercarse a Jesús y dijo: "Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo. A él me refería, cuando dije: Después de mí viene un hombre que
me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido
a bautizar con agua para que él fuera manifestado a Israel". Y Juan dio
este testimonio: "He visto al Espíritu descender del cielo en forma de
paloma y permanecer sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a
bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre el que veas descender el Espíritu
y permanecer sobre él, ese es el que bautiza en el Espíritu Santo'. Yo lo
he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios". Evangelio según
S.Juan
1,29-34.
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EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico
que me proporciona.
Me
arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y
su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.
Si
estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo
me sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.
En
la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me
consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.
Cuando
voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le
pido favores, me protege.
Si
soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la
eterna corona.
Que
buena es María, que dulce y hermosa es!
Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento.
Ruega por nosotros !



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El Bautismo de Jesús. El
Greco. Siglo XVI.
¡Tu eres
Cristo, el Hijo del Dios vivo!
¡Tú,
Cristo, eres el Hijo unigénito del Dios vivo, nacido en la gruta de Belén!
Después de dos mil años vivimos de nuevo este misterio como un
acontecimiento único e irrepetible. Entre tantos hijos de hombres, entre
tantos niños venidos al mundo durante estos siglos, sólo Tú eres el Hijo de
Dios: tu nacimiento ha cambiado, de modo inefable, el curso de los
acontecimiento humanos.
¡Tú
eres Cristo, el Hijo del Dios vivo! En el umbral del tercer milenio, la
Iglesia te saluda, Hijo de Dios, que viniste al mundo para vencer a la muerte.
Viniste para iluminar la vida humana mediante el Evangelio. La Iglesia te
saluda y junto contigo quiere entrar en el tercer milenio. Tú eres nuestra
esperanza. Sólo Tú tienes palabras de vida eterna.
Tú,
que viniste al mundo en la noche de Belén, ¡quédate con nosotros!
Tú,
que eres el Camino, la Verdad y la Vida, ¡guíanos!
Tú,
que viniste del Padre, llévanos hacia Él en el Espíritu Santo, por el
camino que sólo Tú conoces y que nos revelaste para que tuviéramos vida y
la tuviéramos en abundancia.
Tú,
Cristo, Hijo del Dios vivo, ¡sé para nosotros la Puerta!
Sé
para nosotros la Puerta que nos introduce en el misterio del Padre. ¡Haz
que nadie quede excluido de su abrazo de misericordia y de paz!
María,
Aurora
de los nuevos tiempos, quédate junto a nosotros, mientras con confianza
recorremos este año. Amén.
(Juan
Pablo II . Apertura del Gran Jubileo del Año 2000 - 24-12-1999)
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Hoy celebramos la
fiesta litúrgica del Bautismo de Jesús que nos recuerda el
acontecimiento que inauguró la vida pública del Redentor, y comenzó así a
manifestarse el misterio ante el pueblo. El relato evangélico pone de relieve
la conexión que hay, desde el comienzo, entre la predicación de Juan Bautista
y la de Jesús. Al recibir aquel bautismo de penitencia, Jesús manifiesta la
voluntad de establecer una continuidad entre su misión y el anuncio que el
Precursor había hecho de la proximidad de la venida mesiánica. Considera a
Juan Bautista como el último de la estirpe de los Profetas y "más que un
profeta" ya que fue encargado de abrir el camino al Mesías.
En
la meditación durante el rezo del Ángelus del 11 de enero de
2004, el Santo Padre
expresaba:
1.
Hoy se celebra la fiesta del Bautismo del Señor. Los Evangelios
narran que Jesús fue a ver a Juan Bautista, en el río Jordán,
y quiso recibir de él el bautismo de penitencia. Inmediatamente
después, mientras estaba en oración, «bajó sobre él el Espíritu
Santo en forma corporal, como una paloma; y vino una voz del
cielo: "Tú eres mi hijo; yo hoy te he engendrado"»
(Lucas 3,21-22).
Es la primera manifestación pública de la identidad mesiánica
de Jesús, después de la adoración de los magos. Por este
motivo, la liturgia pone en relación el Bautismo y la Epifanía,
con un salto cronológico de unos treinta años: el Niño, al
que adoraron los magos como rey mesiánico, es consagrado hoy
por el Padre en el Espíritu Santo.
2. En el Bautismo del Jordán ya se perfila claramente el «estilo»
mesiánico de Jesús: él viene como «Cordero de Dios» para
cargar sobre él y quitar el pecado del mundo (Cfr. Juan 1, 29.
36). Así lo presenta el Bautista a los discípulos (Cfr. Juan
1, 36). Del mismo modo, nosotros, que en Navidad hemos celebrado
el gran acontecimiento de la Encarnación, estamos invitados a
mantener fija la mirada en Jesús, rostro humano de Dios y
rostro divino del hombre.
3. María Santísima es Maestra insuperable de
contemplación. Si bien tuvo que sufrir humanamente al ver cómo
Jesús dejaba Nazaret, de su manifestación recibió nueva luz y
fuerza para la peregrinación de la fe. El Bautismo de Cristo
constituye el primer misterio de la luz para María y para toda
la Iglesia. ¡Que ilumine el camino de todo cristiano!
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Juan Pablo II
considera que la Nueva Evangelización, objetivo central de sus más
de veintiséis años de pontificado, exige el redescubrimiento
del Bautismo. En
la meditación durante el rezo del Ángelus del 9 de enero de 2005,
el Santo Padre lo dijo con estas palabras:
1. Celebramos hoy la fiesta del Bautismo de
Jesús, acontecimiento que los evangelistas
consideran como el inicio de su ministerio
mesiánico. La misión de Cristo, inaugurada
de este modo, se cumplirá en el misterio
pascual, en el que con su muerte y resurrección
quitará el pecado del mundo (Cf. Juan 1, 29).
2. La misión del cristiano también comienza
con el Bautismo. El redescubrimiento del
Bautismo, a través de oportunos itinerarios de
catequesis en la edad adulta, es por tanto un
aspecto relevante de la nueva evangelización.
Renovar de manera más madura la propia adhesión
a la fe es la condición para una participación
auténtica y plena en la celebración eucarística,
que constituye el culmen de la vida eclesial.
3. Que María Santísima ayude a todos los que con
el Bautismo han renacido «por el agua y el
Espíritu» a hacer de su vida una constante
oblación a Dios en el ejercicio diario del
mandamiento del amor, ejerciendo así el
sacerdocio común que es propio de todo
bautizado.
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Pidamos al Espíritu Santo que, apoyados y confortados por
la protección de María, Madre de Jesús y Madre nuestra, podamos contemplar
con nuevos ojos el rostro de Cristo durante el año que iniciamos,
poniendo como propósito vivir el Año de la Eucaristía con mucha fe y devoción.
Marisa y Eduardo
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