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Edición nro. 111
Oh Virgen fiel,
que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!:
Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de
la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



SALMO 33
Alaben
al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas.
Entonen para Él canto
nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones.
Porque el designio del
Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las
generaciones.
¡Feliz la nación
cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se eligió como herencia!
Nuestra alma espera en
el Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Nuestro corazón se
regocija en Él: nosotros confiamos en su Santo Nombre.
Salmo 33,2-3.11-12.20-21.
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EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico
que me proporciona.
Me
arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y
su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.
Si
estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo
me sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.
En
la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me
consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.
Cuando
voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le
pido favores, me protege.
Si
soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la
eterna corona.
Que
buena es María, que dulce y hermosa es!
Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento.
Ruega por nosotros !




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LA VIRGEN DE LA TERNURA
(*)
¡Feliz
Navidad!
Que la Navidad
constituya para cada uno de nosotros un encuentro con Cristo para
que sea Él quien guíe nuestra vida.
Que la
Navidad nos encuentre a todos muy unidos a María, Peregrina en la
Fe y Estrella del Tercer Milenio. Ella nos ayudará a comprender
las palabras claves del misterio del nacimiento de su Hijo Divino:
humildad, silencio, alegría...
Que la Paz de Cristo reine en nuestros corazones y en
nuestras familias.
Marisa
y Eduardo Vinante
Editores
de "El Camino de María".
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Celebramos el
misterio de la Navidad, el misterio de Dios que viene a visitarnos
para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Preside este
edición de El Camino de María el
ícono de la Virgen
de la Ternura de Vladimir que se exhibe en la galería Tetriakov de
Moscú, que nos ayudará a "CONTEMPLAR
CON MARÍA EL ROSTRO DE CRISTO" (Mensaje de Navidad
"URBI ET ORBI"
del 25 de diciembre de 2002)
y a meditar la Catequesis del Santo Padre enla Navidad de su
primer año de Pontificado:
"BUSCAR Y
ENCONTRAR A CRISTO".
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"La verdadera y viviente
memoria de la Navidad no es el pesebre sino precisamente la
Eucaristía".
En uno de los
momentos de la tercera y última meditación de Adviento 2004 a la
Casa Pontificia, el Padre Raniero Cantalamessa OFMCap, Predicador
del Papa, expresó:
"...No
nos apartamos por lo tanto del significado de la Navidad si
meditamos sobre la relación entre la Eucaristía y la Cruz. El año
de la Eucaristía nos ayuda a comprender el aspecto más profundo de
la Navidad. La verdadera y
viviente memoria de la Navidad no es el pesebre sino precisamente
la Eucaristía. El Papa escribe: «La
Eucaristía, mientras remite a la Pasión y la Resurrección, está al
mismo tiempo en continuidad con la Encarnación. María concibió en
la Anunciación al Hijo divino, incluso en la realidad física de su
cuerpo y su sangre, anticipando en sí lo que en cierta medida se
realiza sacramentalmente en todo creyente que recibe, en las
especies del pan y del vino, el cuerpo y la sangre del Señor» (Ecclesia
de Eucharistia, 55).
Al finalizar la meditación
el Predicador del Papa expresó:
"Nos
preparamos para celebrar, como cada año, la aparición de la
estrella. Hemos recordado al principio que la Eucaristía es el
verdadero pesebre en el que es posible adorar al Verbo de Dios no
en imagen, sino en realidad. El signo más claro de la
continuidad entre el misterio de la encarnación y el misterio
eucarístico es que con las mismas palabras con las que, en el
«Adoro te devote», saludamos al Dios escondido bajo las
apariencias del pan y del vino, podemos, en Navidad, saludar al
Dios escondido bajo las apariencias de un niño. Pongámonos por lo
tanto en espíritu ante Jesús Niño en el pesebre y cantemos juntos
la primer estrofa del himno, como si hubiera sido escrita para
Él:
Te
adoro con devoción, Divinidad oculta,
verdaderamente escondida bajo estas apariencias.
A Tí se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Adóro te devóte, latens Déitas,
quae sub his figuris vere látitas:
tibi se cor meum totum súbicit,
quia te contémplans totum déficit.
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¡Christus
natus est nobis, venite, adoremus!
Mensaje
de Navidad
"URBI
ET ORBI"
. 25 de diciembre de 2004
1. Christus natus est
nobis, venite, adoremus!
¡Cristo ha nacido por nosotros, venid, a adorarlo!
Vamos hacia Ti, en este día solemne,
dulce Niño de Belén,
que al nacer has escondido tu divinidad
para compartir nuestra frágil naturaleza humana.
Iluminados por la fe, Te reconocemos
como verdadero Dios encarnado por amor nuestro. ¡Tú eres el único Redentor del hombre!
2.
Niño de Belén, Profeta de paz,
Que cesen tantas formas de violencia,
causa de indecibles sufrimientos.
Que se apaguen tantos focos de tensión,
que corren el riesgo de degenerar en conflictos
abiertos.
Que se consolide la voluntad de buscar soluciones
pacíficas,
respetuosas de las legítimas aspiraciones de los
hombres y de los pueblos.
3. Niño de Belén, Profeta de paz,
Alienta las iniciativas de diálogo y de
reconciliación.
Apoya los esfuerzos de paz que, aunque tímidos,
pero llenos de esperanza, se están haciendo
actualmente
por un presente y un futuro más sereno
para tantos hermanos y hermanas nuestros en el
mundo.
Pienso en África, en la tragedia de Darfur en
Sudán,
en Costa de Marfil y en la región de los Grandes
Lagos.
Con gran aprensión sigo los acontecimientos de
Irak.Y ¿cómo no mirar con ansia compartida,
pero también con inquebrantable confianza,
a la tierra de la que Tú eres Hijo?
4. ¡Por doquier se ve la necesidad de paz!
Tú, que eres el Príncipe de la verdadera paz:
Ayúdanos a comprender que la única vía para
construirla
es huir horrorizados del mal
y buscar siempre y con valentía el bien.
¡Hombres de buena voluntad de todos los pueblos de
la tierra,
venid con confianza al pesebre del Salvador!
«No quita los reinos humanos
quien da el Reino de los cielos»
Llegad para encontraros con Aquél
que viene para enseñarnos
el camino de la verdad, de la paz y del amor.

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(*) En el ícono
de la Virgen de la Ternura vemos al Niño Jesús tocando
con la mejilla izquierda la mejilla derecha de la Virgen. El
icono presenta una relación de la Madre con el Hijo llena de
ternura. La Madre de Dios simboliza también la Iglesia de
Cristo, por lo que este icono nos muestra toda la plenitud del
amor entre Dios y el hombre: plenitud que sólo es posible en el
seno de la Madre-Iglesia. El amor une en este icono lo celestial
y lo terrenal, lo divino y lo humano: la unión se expresa en
los rostros que se tocan y en las aureolas enlazadas.
La Madre de Dios, pensativa, estrecha contra sí al Niño: prevé
la vía de la cruz y los sufrimientos que esperan a Su Hijo.
Entre los iconos de este tipo más venerados en Rusia está el
de la Vladimirskaia.
Parece que, no por casualidad. este icono ha llegado a ser una
de las cosas sagradas más famosa de Rusia. Hay muchas causas
para ello: su origen antiquísimo, que se remonta al evangelista
san Lucas; los acontecimientos ligados a su desplazamiento de
Kiev a Vladimir, y luego a Moscú; las repetidas veces que el
icono ha participado en la salvación de Moscú ante los
terribles asaltos de los tártaros... Pero también el mismo
tipo de representación de la Virgen de la ternura
encuentra una especial llamada en los corazones de los rusos. La
idea del servicio a la patria, lleno de sacrificios, era muy próxima
y comprensible para los rusos y, por eso, el enorme dolor de la
Madre de Dios que lleva a Su Hijo a los sufrimientos y
crueldades del mundo, estaba en sintonía con los sentimientos
de todos los rusos.
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