EL CAMINO DE MARÍA

Edición nro. 108

   Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!: H
az que también nosotros, en medio de las  dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.

La versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca Digital "Mater Dei"

 

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa

27 de noviembre

 

Entre las medallas marianas destaca, por su extraordinaria difusión, la denominada "Medalla Milagrosa". Tuvo su origen en las apariciones de la Virgen María, en 1830, a una humilde novicia de las Hijas de la Caridad, la futura Santa Catalina Labouré. La medalla, acuñada conforme a las indicaciones de la Virgen a la Santa, ha sido llamada "microcosmos mariano" a causa de su rico simbolismo: recuerda el misterio de la Redención, el amor del Corazón de Cristo y del Corazón doloroso de Maria, la función mediadora de la Virgen, el misterio de la Iglesia, la relación entre la tierra y el cielo, entre la vida temporal y la vida eterna. Alrededor se lee: "Oh, María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Tí".

 

EN LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA

María es mi Madre!


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico que me proporciona.

Ella es mi Madre!

Me arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.

Ella es mi Madre!

En la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.

Ella es mi Madre!

Cuando voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le pido favores, me protege.

Ella es mi Madre!

Si soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la eterna corona.

Ella es mi Madre!

Que buena es María, que dulce y hermosa es!

Ella es mi Madre!

Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.
Ruega por nosotr

Si estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo me sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.

Ella es mi Madre!

Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.
Ruega por nosotros
!

 

 

 

 

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¡Mira a la Estrella, invoca a María!

"¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las tempestades, si no quieres zozobrar.no quites los ojos de la luz de esta Estrella, invoca a María!.

"Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, llama a María.

"Si eres agitado por las ondas de la soberbia, si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación, mira a la Estrella, llama a María.

"Si la ira, o la avaricia, o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.

"Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.

"En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud.

"No te extraviarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiende su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara. 

San Bernardo

Estimado/a Suscriptor/a de "El Camino de María"

Con los consejos de San Bernardo, tan propicios para meditar durante la los días de la Novena de la Inmaculada,  iniciamos esta edición de El Camino de María

La Solemnidad de la Inmaculada, que celebraremos el próximo 8 de diciembre, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya expresión principal es la Novena de la Inmaculada, que comenzamos a celebrar esta semana. El libro digital  LA VIRGEN MARÍA Y EL ADVIENTO, contiene meditaciones para cada día de la Novena.  El siguiente es el índice del mismoe:

ADVIENTO TIEMPO DE PREPARACIÓN

I - EL ADVIENTO
II - LA REALIDAD DEL HOMBRE
III - PORQUÉ VIENE EL SEÑOR
IV - EL SEÑOR ESTÁ CERCA
 

NOVENA DE LA INMACULADA

I - MARÍA MADRE DE DIOS
II - MARÍA MADRE DE LA IGLESIA
III - MARÍA REINA DE LOS APÓSTOLES
IV - MARÍA MODELO Y GUÍA DE FE
V - MARÍA MADRE DE MISERICORDIA
VI - MARÍA VIRGEN FIEL, "VIRGO FIDELIS"
VII - MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS
VIII - MARÍA REINA DEL SANTO ROSARIO
IX- MARÍA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA

I -    LA INMACULADA CONCEPCIÓN
II -   MARÍA INMACULADA REDIMIDA POR PRESERVACIÓN
III -  EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
IV - 150 AÑOS DE LA PROCLAMACIÓN DEL DOGMA
V -   HOMENAJE A LA INMACULADA EN LA PLAZA DE ESPAÑA
 

Le invitamos a descargar a su computadora el libro digital desde la siguiente dirección de nuestro sitio Virgo Fidelis

http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/pafiledb.php?action=file&id=26

Pidamos a Nuestra Señora que nos guíe en nuestro caminar en este Adviento, con la oración inscripta en la Medalla Milagrosa:

Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Vos.

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Marisa y Eduardo Vinante 

Editores de "El Camino de María".  

CATEQUESIS DEL PAPA JUAN PABLO II

EL DESIGNIO DE LA SALVACIÓN

Audiencia general del miércoles, 30 de noviembre de 1983  

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INVOCA A MARÍA!

 Pensamientos extractados del Libro "Orar".

 EL DESIGNIO DE LA SALVACIÓN

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. "Rorate coeli desuper, et nubes pluant iustum": "Cielos, destilad el rocío y las nubes lluevan al Justo". Con estas palabras que resuenan en el texto del Profeta Isaías, que acabamos de escuchar, la Iglesia abre el tiempo de Adviento, un período de fervor y de espera en el cual nos preparamos a la Navidad del Señor. Durante estas semanas estamos llamados a revivir la expectativa de todos los hombres que, puede decirse, desde los orígenes de la humanidad han dirigido la mirada a la redención y a la salvación.   
 
La experiencia de la fragilidad, de la muerte, y el temor ante los innumerables peligros que amenazan la existencia son comunes a todos los hombres. Por esto, la llamada a la salvación resuena en toda la tierra y se encuentra presente de modo diverso en todas las tradiciones religiosas.   
 
Ahora bien, nosotros sabemos que a este coro inmenso, a estos anhelos suplicantes que suben de toda la historia, les ha dado respuesta el Dios Uno y Trino, que es fuente y autor de la salvación para todos los hombres. La Biblia es el libro que contiene esta respuesta para todos, revelando que Dios es el Amor que viene a nuestro encuentro y se manifiesta en Jesucristo.   
 
2. El Concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática sobre la Sagrada Escritura, ha recordado todo esto con palabras sencillas y autorizadas: "Dios, creando y conservando el universo por su Palabra (cf. Jn 1, 3), ofrece a los hombres en la creación un testimonio perenne de Sí mismo (cf. Rom 1 19-20); queriendo además abrir el camino de la salvación sobrenatural, se reveló desde el principio a nuestros primeros padres. Después de su caída, los levantó a la esperanza de la salvación (cf. Gén 3, 15) con la promesa de la redención, después cuidó continuamente del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras (cf. Rom 2, 6-7)" (Dei Verbum, 3).
 
Este designio asumió una forma histórica concreta. "Hizo primero una alianza con Abraham (cf. Gén 15, 18); después, por medio de Moisés (cf. Ex 24, 8), la hizo con el pueblo de Israel, y así se fue revelando a su pueblo, con obras y palabras, como Dios vivo y verdadero. De este modo Israel fue experimentando la manera de obrar de Dios con los hombres, la fue comprendiendo cada vez mejor al hablar Dios por medio de los Profetas, y fue difundiendo este conocimiento entre las naciones... El fin principal de la economía del Antiguo Testamento era preparar la venida de Cristo, Redentor universal, y de su reino mesiánico, anunciarla proféticamente (cf. Lc 24, 44; Jn 5, 39; 1 Pe, 10), representarla con diversas imágenes (cf. 1 Cor 10, 11)" (Dei Verbum, 14, 15).
   
3. El tiempo de Adviento, en el que hemos entrado, nos llama a vivir con particular intensidad esta espera de la Redención y a fijar nuestra mirada tanto en el amor misericordioso de Dios que, fiel a sus promesas, nos sale al encuentro, como en la profunda necesidad de salvación que descubrimos dentro de nosotros. Dirijámonos, pues, al amor misericordioso de Dios y al designio de salvación con que nos llama a Sí: Él quiere hacernos partícipes de su vida divina (cf. Ef 2, 18; 2 Pe 1, 4), liberándonos de las tinieblas del pecado y resucitándonos para la vida eterna (cf. Dei Verbum, 4). En mi Carta Encíclica "Dives in misericordia" he vuelto a llamar la atención sobre el amor misericordioso de Dios, que ilumina como un sol toda la Biblia, comenzando por el Antiguo Testamento, y se irradia desde allí sobre toda la humanidad.   
 
En este tiempo de Adviento la Iglesia nos invita a implorar la misericordia de Dios, que se nos ha revelado en la persona de Jesucristo Redentor. Por esto. repetimos: "Regem venturum Dominum venite adoremus": venid, vayamos al encuentro del Rey Salvador que viene: adorémoslo: pongámonos ante Él como el enfermo ante el médico, como el pobre ante el que posee la plenitud de los bienes, como el pecador ante la fuente de la santidad y de la Justicia.   
 
Un Salmo conocidísimo, el 50, que la tradición bíblica atribuye a David, "cuando se le presentó el Profeta Natán a causa de su pecado con Betsabé", traza de manera existencial el acontecimiento admirable del encuentro entre la misericordia de Dios y la debilidad congénita del hombre, inclinado al pecado. El reconocimiento humilde y sincero de la propia enfermedad moral se transforma en una súplica confiada, y la esperanza de la regeneración interior es tan viva y cierta, que casi desborda en sentimientos de alegría interior y de acción de gracias: "Misericordia, Dios mío, por tu bondad, / por tu inmensa compasión borra mi culpa / ... Rocíame con el hisopo y quedaré limpio, / lávame y seré más blanco que la nieve /... Crea en mí un corazón puro, / renuévame por dentro con espíritu firme /... Devuélveme la alegría de tu salvación / afiánzame con espíritu generoso".
 
Y la experiencia liberadora de la regeneración interior, la experiencia del encuentro con el amor misericordioso de Dios se traduce en propósitos y proyectos de vida nueva, comprometida en el servicio de Dios y en el testimonio de su mensaje entre los hombres: "Enseñaré a los malvados tus caminos, / los pecadores volverán a ti.../ Señor, me abrirás los labios / y mi boca proclamará tu alabanza".
 
    

    INVOCA A MARÍA !

 

 

- No olvidéis que la Virgen ocupa, después de Cristo, el puesto más elevado y más cercano a nosotros, y que está unida con todos los hombres que necesitan de la salvación. Cuando esta Madre buena vislumbra nuestros límites, se acerca para socorrernos antes de que pidamos ayuda.

- María Santísima continúa siendo la amorosa consoladora en tantos dolores físicos y morales que afligen y atormentan a la humanidad. Ella conoce nuestros dolores y nuestras penas, porque también Ella ha sufrido, desde Belén al Calvario: «Y una espada atravesará tu alma.» María es nuestra Madre espiritual, y la madre comprende siempre a los propios hijos y los consuela en sus angustias (...) Además Ella ha recibido de Jesús en la Cruz esa misión específica de amarnos, y amarnos sólo y siempre para salvarnos. María nos consuela sobre todo señalándonos al Crucificado y al paraíso.

- También os pueden llegar a vosotros momentos de cansancio, de desilusión, de amargura por las dificultades de la vida, por las derrotas sufridas, por la falta de ayudas y de modelos, por la soledad que lleva a la desconfianza y a la depresión, por la incertidumbre del futuro. Si alguna vez os encontráis en estas situaciones, recordad que el Señor, en el designio providencial de la creación y de la redención, ha querido poner junto a nosotros a María Santísima, que, lo mismo que el ángel para el profeta, está a nuestro lado, nos ayuda, nos exhorta, nos indica con su espiritualidad dónde están la luz y la fuerza para proseguir el camino de la vida. Siendo todavía joven, el padre Maximiliano Kolbe escribía desde Roma a su madre: «Cuántas veces en la vida, pero especialmente en los momentos más importantes, he experimentado la protección especial de la Inmaculada...! ¡Pongo en Ella toda mi confianza para el futuro!»

- Si tenemos confianza en la Madre de Cristo, como la tuvieron los esposos de Caná de Galilea, podemos confiarle nuestras preocupaciones como lo hicieron ellos; y confiarle asimismo nuestras decisiones, las luchas interiores que acaso nos atormentan; podemos confiárselo todo a Ella, a la Virgen de la Confianza, a la Madre de nuestra entrega: «Yo me entrego a Ti; quiero dedicarme a Cristo, pero me confío a Ti como lo hicieron los esposos»; no fueron directamente a Cristo a pedirle un milagro, sino a María, confiaron a María sus preocupaciones y apuros. Claro está que al actuar así querían llegar a Cristo, querían provocar - por así decir- a Cristo y su poder mesiánico. Igualmente nosotros en nuestra vocación que es camino, camino espiritual hacia Cristo para ser de Cristo, para ser alter Christus, también debemos acercarnos a esta Madre de nuestra entrega y darnos a Ella para entregarnos a Cristo, donamos a Cristo, dedicarnos a Cristo. 

Los Libros Digitales de la Colección Virgo Fidelis han sido compilados con el program  Easy Ebook Creator.