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Edición nro. 107
Oh Virgen fiel,
que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir,
conservar y meditar la Palabra de Dios!: Haz
que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de
la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
La
versión on-line de esta Newsletter la puede leer en la Hemeroteca
Digital "Mater Dei"



Nuestra
Señora de la Medalla Milagrosa



27 de
noviembre
Entre las medallas marianas destaca,
por su extraordinaria difusión, la denominada "Medalla Milagrosa".
Tuvo su origen en las apariciones de la Virgen María, en 1830, a una
humilde novicia de las Hijas de la Caridad, la futura Santa Catalina
Labouré. La medalla, acuñada conforme a las indicaciones de la Virgen a la
Santa, ha sido llamada "microcosmos mariano" a causa de su rico
simbolismo: recuerda el misterio de la Redención, el amor del Corazón de
Cristo y del Corazón doloroso de Maria, la función mediadora de la Virgen,
el misterio de la Iglesia, la relación entre la tierra y el cielo, entre
la vida temporal y la vida eterna.
Alrededor se lee: "Oh, María, sin pecado concebida, ruega por
nosotros que recurrimos a Tí".
EN
LA ESCUELA DE MARÍA, MUJER EUCARÍSTICA


Bajo su manto me amparo, con sus frutos me alimento, con el Pan Eucarístico
que me proporciona.
Me
arrojo en sus brazos y Ella me estrecha contra su corazón. La escucho y
su palabra me instruye. La miro y su belleza me alumbra.
Si
estoy débil me sostiene, la invoco y su bondad me atiende. Si enfermo
me sana, si muerto por el pecado me da la vida de la gracia.
En
la lucha me socorre, en la tentación me auxilia, en la angustia me
consuela, en el trabajo me sostiene, en la agonía me acompaña.
Cuando
voy a Jesús, me conduce, cuando llego a sus pies, me presenta.Cuando le
pido favores, me protege.
Si
soy constante en mi súplica, me escucha. Si la visito me atiende.
En la vida me guía al cielo y en la muerte recibiré de sus manos la
eterna corona.
Que
buena es María, que dulce y hermosa es!
Nuestra
Señora del Santísimo Sacramento.
Ruega por nosotros !





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Postrado
ante vuestro acatamiento, ¡Oh Virgen de la Medalla
Milagrosa!, y después de saludaros en el augusto misterio
de vuestra concepción sin mancha, os elijo, desde ahora
para siempre, por mi Madre, Abogada, Reina y Señora de
todas mis acciones y Protectora ante la majestad de Dios.
Yo
os prometo, Virgen purísima, no olvidaros jamás, ni
vuestro culto ni los intereses de vuestra gloria, a la vez
que os prometo también promover en los que me rodean
vuestro amor.
Recibidme,
Madre tierna, desde este momento y sed para mí el refugio
en esta vida y el sostén a la hora de la muerte. Amén
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Estimado/a
Suscriptor/a de "El Camino de María"
Con la Oración
de Consagración a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, cuya
fiesta celebramos el 27 de noviembre, comenzamos esta edición de
El Camino de María
El próximo domingo
comienza el Adviento, tiempo de espera, de conversión, de
esperanza.
Durante el tiempo de Adviento, la
Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen
María: recuerda algunas mujeres de la Antigua Alianza, que eran
figura y profecía de su misión; exalta la actitud de fe y de
humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e
inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios; subraya su
presencia en los acontecimientos de gracia que precedieron el
nacimiento del Salvador. También la piedad popular dedica, en el
tiempo de Adviento, una atención particular a María; lo atestiguan
de manera inequívoca diversos ejercicios de piedad, y sobre todo
las Novenas de la Inmaculada y de la Navidad.
La
Solemnidad de la Inmaculada, que celebraremos el próximo 8 de
Diciembre, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular,
cuya expresión principal es la Novena de la Inmaculada. No
hay duda de que el contenido de la fiesta de la Concepción
purísima y sin mancha de María, en cuanto preparación frontal al
nacimiento de Jesús, se armoniza bien con algunos temas
principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica y
recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento, empleados
también en la Liturgia del Adviento.
Como un aporte para ayudar a
nuestras meditaciones de los domingos de Adviento y de los días de
la Novena de la Inmaculada, hemos preparado un libro digital
titulado: LA VIRGEN MARÍA Y EL ADVIENTO. El contenido es el
siguiente:
ADVIENTO TIEMPO DE PREPARACIÓN
I - EL ADVIENTO
II - LA REALIDAD DEL HOMBRE
III - PORQUÉ VIENE EL SEÑOR
IV - EL SEÑOR ESTÁ CERCA
NOVENA DE LA INMACULADA
I - MARÍA MADRE DE DIOS
II - MARÍA MADRE DE LA IGLESIA
III - MARÍA REINA DE LOS APÓSTOLES
IV - MARÍA MODELO Y GUÍA DE FE
V - MARÍA MADRE DE MISERICORDIA
VI - MARÍA VIRGEN FIEL, "VIRGO FIDELIS"
VII - MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS
VIII - MARÍA REINA DEL SANTO ROSARIO
IX- MARÍA MEDIADORA DE TODAS LAS GRACIAS
SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA
I - LA INMACULADA
CONCEPCIÓN
II - MARÍA INMACULADA REDIMIDA POR PRESERVACIÓN
III - EL DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
IV -150 AÑOS DE LA PROCLAMACIÓN DEL DOGMA
V - HOMENAJE A LA INMACULADA EN LA PLAZA DE ESPAÑA
Le invitamos a descargar a su computadora el libro digital desde
la siguiente dirección de nuestro sitio
Virgo Fidelis
http://virgofidelis.com.ar/paFileDB/pafiledb.php?action=file&id=26
Pidamos a
Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa que nos guíe en nuestro
caminar en este Adviento, con la oración inscripta en la Medalla:
Oh
María sin pecado concebida, ruega
por nosotros que recurrimos a Vos.
Marisa
y Eduardo Vinante
Editores
de "El Camino de María".
¯¯¯ Entre las
medallas marianas destaca, por su extraordinaria difusión, la denominada "Medalla
Milagrosa". Tuvo su origen en las apariciones de la Virgen María, en
1830, a una humilde novicia de las Hijas de la Caridad, la futura Santa
Catalina Labouré. La medalla, acuñada conforme a las indicaciones de la
Virgen a la Santa, ha sido llamada "microcosmos mariano" a causa
de su rico simbolismo: recuerda el misterio de la Redención, el amor del
Corazón de Cristo y del Corazón doloroso de Maria, la función mediadora de
la Virgen, el misterio de la Iglesia, la relación entre la tierra y el cielo,
entre la vida temporal y la vida eterna.
Un nuevo
impulso para la difusión de la "Medalla Milagrosa" vino de
San Maximiliano María Kolbe (+1941) y de los movimientos que inició o que se
inspiraron en él. En 1917 adoptó la "medalla milagrosa" como
distintivo de la Pía Unión de la Milicia de la Inmaculada, fundada por él
en Roma, cuando era un joven religioso de los Hermanos Menores Conventuales.
La "Medalla
Milagrosa", como el resto de las medallas de la Virgen y otros
objetos de culto, no es un talismán ni debe conducir a una vana credulidad.
La promesa de la Virgen, según la cual "los que la lleven recibirán
grandes gracias", exige de los fieles una adhesión humilde y tenaz al
mensaje cristiano, una oración perseverante y confiada, una conducta
coherente.
La Iglesia bendice estos
objetos de piedad mariana, recordando que "sirven para rememorar el
amor de Dios y para aumentar la confianza en la Virgen María", pero
les advierte que no deben olvidar que la devoción a la Madre de Jesús
exige sobre todo "un testimonio coherente de vida". (Directorio
sobre la piedad popular y la liturgia, 206)
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