1. “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”
LECTURA
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea,
llamada Nazaret, a una Virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa
de David; el nombre de la Virgen era María. Y, entrando el ángel le dijo:
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. San Lucas 1, 26-28
MEDITACIÓN
“Alégrate”, “regocíjate”. Es
propiamente la primera palabra que resuena en el Nuevo Testamento... Sólo con
este diálogo, que el ángel Gabriel entabla con María, comienza realmente el
Nuevo Testamento. Por tanto, podemos decir que la primera palabra del Nuevo
Testamento es una invitación a la alegría.
Esta alegría que hemos recibido no podemos guardarla sólo para nosotros. La
alegría se debe compartir siempre. Una alegría se debe comunicar. María corrió
inmediatamente a comunicar su alegría a su prima Isabel. Y desde que fue elevada
al cielo distribuye alegrías en todo el mundo. Se ha convertido en la gran
Consoladora, en nuestra Madre, que comunica alegría, confianza, bondad y nos
invita a distribuir también nosotros la alegría... Podemos comunicarla de un
modo sencillo: con una sonrisa, con un gesto bueno, con una pequeña ayuda, con
un perdón. Llevemos esta alegría y la alegría volverá a nosotros. En especial,
tratemos de llevar la alegría más profunda, la alegría de haber conocido a Dios
en Cristo.”
(Homilía. Misa en la Parroquia Romana de Nuestra Señora de la Consolación.
Domingo 18 de diciembre de 2005)
PETICIÓN
“Dirigiendo la mirada a María, Madre de la santa alegría, pidámosle que nos
ayude a profundizar las razones de nuestra fe, para que renovados en el espíritu
y con el corazón alegre, correspondamos al amor eterno e infinito de Dios.”
(Benedicto XVI. Homilía. Visita pastoral a la parroquia romana de Dios, Padre
Misericordioso. IV Domingo de Cuaresma. 26 de marzo de 2006)
2. “No temas, María”
LECTURA
El ángel dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en tu vientre y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús”. el Señor está contigo”. San Lucas 1, 30-31
MEDITACIÓN
“Ese “No temas” que el ángel Gabriel dirige a María, es una de las primeras
frases del evangelio. En realidad, María tenía motivos para temer, porque llevar
ahora el peso del mundo sobre sí, ser madre del Rey universal, ser madre del
Hijo de Dios, constituía un gran peso, un peso muy superior a las fuerzas de un
ser humano. Pero el ángel le dice: “No temas. Sí, tú llevas a Dios, pero Dios te
lleva a ti. No temas.”
“No temas”. María nos dice esta palabra también a nosotros. Nuestro mundo actual
es un mundo de miedos: miedo a la miseria y a la pobreza, miedo a las
enfermedades y a los sufrimientos, miedo a la soledad y a la muerte. En nuestro
mundo tenemos un sistema de seguros muy desarrollado. Está bien que exista, pero
sabemos que en el momento del sufrimiento profundo, en el momento de la última
soledad, de la muerte, ningún seguro podrá protegernos. El único seguro válido
en esos momentos es el que nos viene del Señor, que nos dice también a nosotros:
“No temas, yo estoy siempre contigo”. Podemos caer, pero al final caemos en las
manos de Dios. Y las manos de Dios son buenas manos.”
(Seewald Peter. “Joseph Ratzinger. Dios y el mundo”. Las opiniones de Benedicto
XVI sobre los grandes temas de hoy. Editorial Sudamericana. Año 2005
PETICION
“Encomendemos hoy a la Virgen María, de modo especial, a nuestros hermanos
oprimidos por el azote del hambre y a los que acuden en su ayuda.”
(Benedicto XVI. Regina Caeli. Domingo 21 de mayo de 2006)
3. ““He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” ”
LECTURA
Dijo María: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” . El ángel, dejándola, se fue. San Lucas 1, 38
MEDITACIÓN
“Con estas palabras María anticipa la tercera invocación del Padre Nuestro: “Hágase tu voluntad”. Dice “sí” a la voluntad de Dios... Y con un gran “sí”, inserta toda su existencia en la voluntad de Dios, abriendo a Dios la puerta del mundo. “Hágase la voluntad de Dios”: María nos invita a decir también nosotros ese sí, que a veces resulta tan difícil. Sentimos la tentación de preferir nuestra voluntad, pero Ella nos dice: “¡Sé valiente!, di también tú: “Hágase tu voluntad”, porque esta voluntad es buena. Al inicio puede parecer un peso casi insoportable, un yugo que no se puede llevar; pero en realidad la voluntad de Dios no es un peso. La voluntad de Dios nos da alas para volar muy alto y nos guía a la verdadera felicidad.” (Homilía. Misa en la Parroquia Romana de Nuestra Señora de la Consolación. Domingo 18 de diciembre de 2005)
PETICIÓN
“Pidamos a María, nuestra Madre, la Madre de la Iglesia, la Consoladora, que
nos dé la valentía de pronunciar este “sí”, que nos dé también esta alegría de
estar con Dios y nos guíe a su Hijo, a la verdadera Vida.” (Benedicto XVI.
Homilía. Misa en la Parroquia Romana de Nuestra Señora de la Consolación.
Domingo 18 de diciembre de 2005).